«El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado» (antífona del salmo responsorial de la fiesta del Pilar).
El Papa tiene un nódulo en el pulmón y se opera esta semana. Lo anunció él mismo ayer, al final del Ángelus, en cuatro frases y sin intermediarios. Damos el párrafo entero en la versión oficial española, lo que dijo y lo que no dijo, y lo que la Sala Stampa no ha dicho, que es casi todo lo demás: ni el tipo de intervención, ni el cirujano, ni la naturaleza del nódulo, ni el día.
Del viaje a Uruguay, Argentina y Perú, fijado del 6 al 17 de noviembre, ningún órgano de la Santa Sede ha dicho una palabra. Lo único que hay es una frase del propio Papa, en el mismo texto y unos minutos antes de anunciar la operación: «la visita pastoral que realizaré a Perú». Todo lo demás que se ha leído hoy sobre el viaje es deducción, y una pieza muy citada no dice lo que se le atribuye.
Ayer encontramos grupos de personas rezando en la plaza de San Pedro ante la luz tardía de las ventanas del Palacio Apostólico. Rumores de Avemarías que entrelazan rosarios y la oración a san Miguel. No nos hemos ido hasta que no se han apagado todas las luces, pasadas las 23:15.
Hay abusos también: el juez de instrucción de Trani dictó el sábado arresto domiciliario contra don Vito Martinelli, sacerdote de Corato, por violencia sexual agravada por abuso de autoridad, y lo detuvieron durante su clase en un instituto de la ciudad. La víctima es un joven adulto de su parroquia. Y el cardenal Müller ha dado una entrevista sobre el fusilamiento televisado del 3 de diciembre que ha generado titulares que no se corresponden con lo que dijo: no llamó a desertar.
Además, Asís el 27 de octubre con trescientos ochenta y cuatro participantes y no trescientos líderes de falsas religiones; el Papa recordando a los melquitas el motu proprio que permite a los sínodos orientales remover a su patriarca; Savino y el Coming Out Day; y el secreto pontificio de los nombramientos de obispos, que existe y tiene fecha.
«Me han detectado un nódulo localizado en el pulmón»
El Papa lo anunció él mismo ayer, desde la ventana, al final del Ángelus. No en un comunicado, no por boca de un portavoz, y no en el Bollettino: de viva voz y en último lugar, después de la beatificación de Mantua, del llamamiento por el grano del mar Negro, de la jornada italiana de las víctimas de accidentes laborales y de uno por uno todos los saludos a los grupos. El párrafo entero, en la versión española oficial, es este:
«Queridos amigos: recientemente, durante una revisión, los médicos me han detectado un nódulo localizado en el pulmón. Se ha detectado todavía en una fase muy temprana y está bien localizado. Los médicos consideran oportuno intervenir. Por eso, siguiendo sus consejos, he decidido operarme para removerlo. La operación ya está programada para los próximos días. Les agradezco su cercanía espiritual y me encomiendo a sus oraciones. Gracias y feliz domingo.»
Lo que no dijo, y es tan noticia como lo que dijo: no empleó la palabra tumor, no calificó el nódulo de benigno ni de maligno, no dio fecha más allá de «los próximos días» y no mencionó el viaje a América en ese párrafo. Cuatro frases, un diagnóstico, una decisión y una petición de oraciones.
Una nota de traducción, porque este blog vive de ella. El original italiano dice «un nodulo circoscritto al polmone» y «durante alcuni controlli», en plural; la versión española oficial de vatican.va traduce «un nódulo localizado» y «durante una revisión», en singular. Se pierde «circunscrito», que es término clínico, y una revisión no son varios controles. Quien cite el español oficial cita bien; quien quiera el matiz tiene que ir al italiano. Nosotros damos arriba el oficial y lo decimos.
Y un aviso sobre las versiones que circulan. Al menos un diario romano publicó el párrafo comprimido en dos frases, sin «circunscrito», sin «se ha detectado en una fase muy temprana» y cambiando «en los próximos días». No es una cita, es un resumen entre comillas. Quien quiera las palabras del Papa las tiene en vatican.va en siete idiomas. Lo recogieron, con mayor o menor fortuna en la cita, Repubblica, Vanity Fair, Fanpage, Quotidiano Nazionale, Today y el sitio de Nicola Porro.
Lo que la Sala Stampa no ha dicho
El portavoz, Matteo Bruni, habló después, y respondiendo a preguntas de los periodistas, no en nota escrita. Dijo dos frases y solo dos: que la intervención está prevista para los primeros días de esta semana y que el tiempo previsto de ingreso postoperatorio es de alrededor de una semana. Nada más. Y el Bollettino de ayer contiene un único elemento, las palabras del Papa en el Ángelus: no hay declaración del director de la Sala Stampa, ni nota médica, ni comunicado sobre la agenda. Todo lo que se sabe por vía de portavoz vive fuera del boletín.
De ahí que convenga ordenar quién dice qué. El Policlínico Gemelli no lo dijo Bruni. Lo atribuyen a «fuentes vaticanas» la agencia de los obispos italianos y la Rai, y Vatican News lo afirma en narración propia sin atribuirlo a nadie. Dos medios, en cambio, lo ponen en boca del portavoz, y uno de ellos se contradice a sí mismo: lo atribuye a Bruni en el sumario y a «lo que se sabe» en el cuerpo del artículo. El martes como día de ingreso es también de prensa, con «probablemente» delante en todas las versiones, nadie ha dado día de forma oficial.
La lista de lo que no se sabe es larga y es mejor publicarla que rellenarla. No se sabe el tipo de intervención: ninguna fuente, oficial o periodística, ha dicho toracoscopia, lobectomía ni resección. No se sabe quién opera: no hay cirujano ni equipo nombrado. No se sabe la naturaleza del nódulo. Y las piezas de servicio que han salido hoy explicando qué es un nódulo pulmonar, con neumólogos en los telediarios y porcentajes de benignidad, son generalidades clínicas: ninguno de esos médicos ha visto la historia del paciente.
Quien sí está en el expediente es Luigi Carbone, director de la Dirección de Sanidad e Higiene del Governatorato desde el 1 de agosto del año pasado, antes vicedirector de la misma oficina durante años, formado en el entorno del Gemelli y especialista en medicina de urgencias. Fue el médico de referencia de Francisco y lo acompañó en su enfermedad; coordina el personal sanitario que asiste al Pontífice y viaja con él. No tiene el título antiguo de archiatra, que nadie le ha conferido formalmente, y nada indica que vaya a operar: coordina. Si alguien escribe que Carbone operará al Papa, se lo está inventando. ANSA añade el detalle del sitio: desde los tiempos de Wojtyła hay un ala reservada a los Papas en la décima planta del Gemelli, una especie de miniapartamento con capilla, lo que aquel llamaba en broma «el Vaticano tercero». Y un dato que cierra bien la serie histórica: la última operación hecha dentro del apartamento pontificio de la que se tiene noticia es la de Pablo VI, hace casi sesenta años.
Una advertencia más, de las que parecen menores y no lo son. Ese «alrededor de una semana» no significa lo mismo en todas las versiones: ANSA e Il Messaggero lo dan como tiempo de ingreso hospitalario, Silere non possum también, y La Nuova Bussola lo atribuye a la Sala Stampa pero referido a la recuperación postoperatoria, que es otra cosa. Del día pasa igual: Il Messaggero escribe «quizá ya el martes» en el cuerpo y lo afirma en firme en sus despieces; La Nuova Bussola dice «probablemente entre mañana y pasado».
Y el viaje
La pregunta que todo el mundo se hace es si se cae el viaje a Uruguay, Argentina y Perú. El itinerario es oficial desde el 5 de agosto, cuando la Oficina de Prensa anunció el viaje del 6 al 17 de noviembre a los tres países, con el programa «que se dará a conocer en su momento». Y desde el anuncio de la enfermedad, ningún órgano de la Santa Sede ha vuelto a decir una palabra sobre él: no la Sala Stampa, no Bruni, no el Bollettino, no Vatican News. El viaje sigue en el calendario porque nadie lo ha tocado, no porque nadie lo haya reconfirmado.
Lo único que hay del propio Papa está en el mismo texto de ayer, unos minutos antes del anuncio de la operación, al saludar a la Hermandad del Señor de los Milagros: «Agradezco sus oraciones por la visita pastoral que realizaré a Perú». Futuro de indicativo, sin condicional y sin reserva. Es el dato más sólido que existe, y conviene medir exactamente cuánto pesa: lo dijo antes de hablar de la operación y no relacionó las dos cosas. No es una confirmación del calendario postoperatorio.
Alrededor de ese vacío, cada cual deduce. Los obispos uruguayos son los únicos que se han pronunciado en términos institucionales: «La agenda se mantiene. No hay cambios previstos», con un «por ahora» puesto por ellos mismos, y el cardenal Sturla pide continuar «con mayor ánimo» la preparación. Los obispos argentinos y los peruanos han publicado comunicados de oración que no mencionan el viaje. Un ministro peruano, el de Trabajo, asegura que el programa sigue sin cambios. Y unas «fuentes del Vaticano» citadas por una radio limeña dicen que se evaluará según la evolución postoperatoria, teniendo en cuenta el vuelo intercontinental, el aire acondicionado de los aviones y los cambios de temperatura.
Y esta mañana aparece la voz más cercana al Papa que se ha oído hasta ahora, con un titular que hay que desarmar. Repubblica entrevista a Alejandro Moral Antón y titula, entre comillas, «el viaje a Perú no se retrasa». Primero, quién es: agustino español, nacido en La Vid y Barrios, Burgos, en 1955; fue número dos de Prevost durante doce años y después su sucesor al frente de la Orden de San Agustín, de 2013 a 2025, cuando le relevó el norteamericano Joseph Farrell. No es, por tanto, el prior general actual, y el propio diario lo presenta solo como «el amigo agustino». No habla por la Santa Sede ni por la Orden.
Segundo, qué dice. En el fragmento accesible, esto: «Creo que quiere hacerse esta operación ya para no cancelar las visitas que tiene en el mes de noviembre». Y añade que el Papa «es una persona muy, muy tranquila». Eso es una suposición sobre el motivo de adelantar la operación, no una información sobre el calendario, y el propio entrevistado la formula con un «creo que». El «no tiene dudas» con que el diario lo presenta es del redactor y choca con la cita. La frase del titular no está en la parte que hemos podido leer, de modo que la damos como titular de Repubblica y no como cita verificada. El dato nuevo y concreto es otro: Moral Antón espera al Papa en noviembre en Argentina.
Una precisión sobre una pieza que ha corrido mucho. Infobae Perú no afirma que el Papa vaya a posponer el viaje: lo pregunta. El titular es interrogativo y el primer párrafo del artículo dice lo contrario de lo que muchos han leído: que no existe información oficial que confirme suspensión ni postergación. El enlace sin signos de interrogación ha hecho el resto. Si alguien ha leído por ahí que un medio peruano da por aplazado el viaje, no ha leído el artículo.
Nadie dice quién despacha
Hemos leído una docena de artículos sobre la enfermedad del Papa y en ninguna, ni en las oficiales ni en las de parte, aparece la pregunta institucional: quién despacha los asuntos mientras el Papa está ingresado. No hay delegación anunciada, ni mención de los jefes de dicasterio, ni una línea sobre el Secretario de Estado. Es un silencio unánime, y en un pontificado que lleva año y medio es más llamativo que cualquier parte médico.
Lo que sí se cae es la semana. Silere non possum sostiene que la agenda preveía numerosas audiencias privadas, una misa y la intervención de clausura del encuentro por los diez años de Amoris laetitia, acto al que, dice, tenía particular aprecio. No lo acredita y nosotros no lo hemos podido confirmar, pero encaja: el encuentro cierra el miércoles 14 y el Papa abrió sus trabajos el 7 de octubre. Si entra en el Gemelli el martes, se pierde el cierre de su propia convocatoria. El Papa compartió la noticia solo con las personas más cercanas y con los médicos, y quiso hacerla pública cuanto antes para evitar «voces incontroladas y reconstrucciones fantasiosas».
Un siglo de silencio, y dos Papas que hablaron
Tres diarios italianos han publicado hoy la misma pieza de historia, la Rai con más documentación, Affaritaliani con mejores fechas y Il Fatto en versión corta, esta última con un desliz: llama Alberto a Albino Luciani. La tesis común es que el siglo XX fue el paso de la reserva de los apartamentos pontificios a la comunicación pública, y aguanta bien si se mira con fechas.
Pío XI murió en febrero de 1939 y entre sus médicos estuvo Francesco Petacci, padre de Claretta, lo que alimentó durante décadas la hipótesis del envenenamiento por orden de Mussolini, nunca demostrada. Ese no es un caso de comunicación, es un caso de ausencia de comunicación: sin información clínica accesible, separar el hecho de la conjetura resultaba imposible. Pío XII murió en Castel Gandolfo en octubre de 1958 y su archiatra, Riccardo Galeazzi-Lisi, fotografió al Papa agonizante y vendió las imágenes a los periódicos; fue despedido en el acto. La reserva sin reglas no protegió al enfermo: amparó a quien lo explotaba.
Juan XXIII es el caso de ocultamiento propiamente dicho. Padecía un tumor de estómago diagnosticado en fase avanzada, que se agravó en 1962, y su naturaleza no se comunicó inicialmente a la opinión pública. Según el relato de su secretario, monseñor Loris Capovilla, el Papa pidió a los médicos que le hablaran con franqueza y no le ocultaran la verdad: la pidió para sí y no se dio a los demás. No se operó, por el cuadro clínico y los riesgos, y murió en junio de 1963, en pleno Concilio. El primer hito institucional es Pablo VI: el 4 de noviembre de 1967 lo operaron de próstata en un quirófano habilitado en los propios apartamentos pontificios, sin salir del Vaticano, y fue entonces cuando la Sala Stampa empezó a difundir partes sobre el curso postoperatorio.
Y aquí hay que hacer una corrección, porque la hemos oído mal contada varias veces hoy. Lo que Juan Pablo II anunció en el Ángelus del 12 de julio de 1992 no fue una operación: fueron unas pruebas. Sus palabras: «Quisiera haceros ahora una confidencia. Iré esta tarde al Policlínico Gemelli para someterme a unas pruebas diagnósticas. Os pido vuestras oraciones». La intervención llegó después. Por eso el gesto de ayer no es el mismo gesto: León XIV no ha anunciado que va a hacerse pruebas, ha anunciado un diagnóstico ya hecho y una decisión quirúrgica ya tomada. Es un paso más en la misma dirección, no la repetición de 1992. Francisco había anunciado en primera persona cosas menores, las cataratas en la cárcel de Regina Coeli en marzo de 2018 y la rodilla al final de una audiencia en mayo de 2022.
El historiador Alberto Melloni resume lo de ayer en dos mensajes, y el segundo es el que interesa a quien lee esta página: «El primero es cómo un cristiano afronta la enfermedad; el segundo, que en la corte pontificia no hay espacio para los chismes que fatalmente habrían surgido si hubiera habido un intento de guardar un secreto». Dicho de otro modo: el anuncio desde la ventana es también una medida de gobierno. Quien haya seguido los dos últimos pontificados sabe lo que pesa un vacío de información en los Sacros Palacios. Lucio Brunelli lo cuenta hoy en Repubblica con el dicho que resume el siglo entero: «Un papa está bien hasta que se muere». Era, escribe, el lema que podía oírse con una sonrisa en labios de ancianos monseñores de curia hasta hace algunas décadas. Y Adnkronos repasa la misma serie, añadiendo que Juan Pablo I murió sin autopsia y atribuyendo a Benedicto XVI una operación de corazón en 2012 realizada en secreto, dato muy citado que ese medio no documenta y que nosotros no damos por bueno.
Gimnasio tres veces por semana, tenis y la piscina de Castel Gandolfo
Franca Giansoldati publica en Il Messaggero una pieza sobre los hábitos deportivos del Papa que tiene fuentes con nombre, y por eso la recogemos. Siendo cardenal frecuentaba un gimnasio cerca de la plaza de San Pedro, hasta tres veces por semana, y su antiguo entrenador personal, Valerio Masella, lo describe como un cliente metódico que llegaba preguntando: «Hoy tengo veinte minutos, ¿qué podemos hacer?». Juega al tenis desde años y sigue haciéndolo cuando los compromisos lo permiten. Nada, sobre todo en los veranos de Castel Gandolfo, y de eso habla su hermano Luis, que ha contado baños en la piscina y partidos de tenis. Lleva gorra de los White Sox, aunque las imágenes con zapatillas bajo el hábito blanco que circulan son de cuando era prior general.
La tesis del artículo es el contraste: hasta el sábado nada hacía presagiar una operación. Y lo que nos parece citable del propio diario es su freno, porque no todos lo han puesto: «No habló de tumor benigno, ni aportó elementos suficientes para establecer su naturaleza. La decisión de proceder a la extirpación, tomada por consejo de los facultativos, no permite por sí sola formular un diagnóstico». Dicho eso, el mismo periódico publica en otra pieza a un neumólogo ajeno al caso opinando sobre qué nódulos se operan y cuáles no. Las dos cosas, el mismo día y en la misma casa.
Las reacciones, y un ausente
Mattarella mandó un mensaje al Santo Padre, y el texto es más largo y más cuidado de lo habitual: dice que el anuncio «ha sido acogido con participación y emoción por todo el pueblo italiano», y que el Papa podrá contar, «además de con las oraciones de los fieles católicos, con el pensamiento solidario de innumerables personas, en Italia como en todas las partes del mundo, sean creyentes o no creyentes». Le desea «una serena convalecencia y un pronto y completo restablecimiento». El cardenal Zuppi, por la Conferencia Episcopal Italiana, agradeció al Papa «la sencillez y la confianza con que nos ha hecho partícipes de esta prueba» y cerró con la frase que ha corrido por todas partes: «Somos una familia: Santo Padre, no está solo».
Después, por orden de aparición: Meloni, La Russa, Tajani, Gualtieri y el cardenal Reina por la diócesis de Roma. De América, comunicados de oración de las conferencias episcopales argentina, peruana y uruguaya, y misa del cardenal Castillo en Lima. Y de Estados Unidos, el arzobispo Coakley, presidente de la Conferencia Episcopal y estos días en Roma por el encuentro sobre la familia, que pidió que «la mano de los cirujanos del Papa León sea guiada por Jesucristo, el médico divino». Esa cita la tenemos retraducida del italiano y no hemos localizado el original inglés, así que ahí va con la advertencia.
De la otra orilla llegó también el cardenal Burke, prefecto emérito de la Signatura Apostólica, que pidió a los peregrinos del santuario de Nuestra Señora de Guadalupe de La Crosse rezar por la salud del Papa y «para que el Espíritu Santo guíe las manos de los cirujanos en su cuidado». Del cardenal Parolin no consta declaración, y lo decimos así, que no es lo mismo que decir que haya callado: es que no la hemos encontrado. De jefes de Estado extranjeros, tampoco, aunque siendo domingo por la noche es razonable que lleguen hoy.
Müller no dijo «desertad»
El cardenal Gerhard Müller ha dado una entrevista sobre el fusilamiento televisado que el Pentágono prepara para el 3 de diciembre, y de ella han salido titulares que no se corresponden con lo que dijo. Open la recoge y resume en su bajada que invita a los soldados a desertar, y su propio enlace lleva esa palabra. Müller no la usó. Usó otras tres: desobedecer, no obedecer y negarse.
Lo que dijo, en las citas que ese medio reproduce: que la emisión es «un acto de pura barbarie», «no solo contra la doctrina de la Iglesia católica, sino contra toda ley del humanismo moderno»; que «no se puede obedecer a estas órdenes inmorales»; que «un soldado católico no debería participar en este espectáculo cruel» y que «creo que podría negarse incluso a formar parte del pelotón de ejecución», porque «los soldados católicos tendrían derecho a desobedecer una orden inmoral». La diferencia entre eso y llamar a la deserción no es de matiz: negarse a ejecutar una orden concreta que se tiene por ilícita es una figura clásica de la teología moral y del derecho militar, y abandonar el ejército es otra cosa. El titular del propio medio, por cierto, está mejor que su bajada.
Sobre Trump dice que no se le dio «un cheque en blanco», que «ha excedido los límites, y debemos decirlo, criticarlo», y mantiene el contraste con Biden en materia de aborto. Le parece «una señal preocupante» el cambio de nombre del ministerio de Defensa por ministerio de la Guerra. Y de la negativa del vicepresidente Vance a ver la ejecución dice que «me parece una demostración de conciencia». No cita el Catecismo, ni un número de párrafo, ni un documento: habla en genérico de doctrina y de teología moral.
Falta decir de dónde viene todo esto. La entrevista original no es de ese medio: es del Corriere della Sera del mismo domingo, y quien la recoge lo dice. Nosotros no hemos podido abrir el original, de pago y sin indexar, de modo que no sabemos quién firma la entrevista y las citas nos llegan de segunda mano. Y una precisión de cargo, que al cardenal le importa: es prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que él dirigió de 2012 a 2017; el dicasterio pasó a llamarse así en 2022, después de su mandato, y retrodatarle el nombre es un error que se lee a diario.
Asís: trescientos ochenta y cuatro, no trescientos
El 27 de octubre el Papa irá a Asís, y vale la pena saber a qué. El encuentro se llama «Pace disarmata e disarmante», va del 25 al 27 de octubre y lo convoca la Comunidad de Sant’Egidio por el cuadragésimo aniversario de la Jornada Mundial de Oración por la Paz que Juan Pablo II convocó el 27 de octubre de 1986. Lo presentó el 6 de octubre su presidente, Marco Impagliazzo, en el Dicasterio para la Comunicación, con el apoyo del obispo de Asís, Felice Accrocca. No es un acto de la Santa Sede: el Papa participa como invitado en la jornada final, a las 16:15, presidiendo la oración cristiana en la Basílica inferior de San Francisco con meditación suya y del patriarca Bartolomé, y después un mensaje de paz en la plaza inferior.
Las cifras oficiales son 384 representantes de religiones, culturas e instituciones, de 53 países, con 155 relatores, 24 foros temáticos, 13 sedes de oración simultánea y más de cinco mil asistentes previstos. Un blog tradicionalista italiano lo ha titulado como que León XIV se unirá a más de trescientos líderes de falsas religiones, y el titular falla por los dos lados: la cifra no son trescientos sino trescientos ochenta y cuatro, y no son todos líderes religiosos, porque entre los participantes hay instituciones y fundaciones laicas. El propio texto que ese blog traduce, que es de LifeSite, recoge que las trece sedes separadas existen precisamente para evitar «cualquier apariencia de sincretismo religioso», y cita a Impagliazzo: «Nada de sincretismo: cada uno según su propia tradición».
A los melquitas, con el motu proprio en la mano
El sábado el Papa recibió a los obispos de la Iglesia greco-melquita, reunidos en su Sínodo anual con el patriarca Youssef Absi, y el discurso tiene más sustancia de la que parece. Les dijo «estoy con vosotros. Toda la Iglesia católica está con vosotros», anunció becas para fieles de Siria, Líbano e Irak, y advirtió contra quien busca «el poder en lugar del servicio, el beneficio en lugar de la transparencia y la honestidad».
La clave está en que citó expresamente su carta apostólica Mutua concordia, el motu proprio del 29 de agosto de este año que modificó los cánones 106 y 126 del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales y facultó a los sínodos orientales para remover a su propio patriarca, con el asentimiento final del Papa. Silere non possum subraya que decirlo delante de los melquitas pesa, y tiene razón: esa Iglesia vivió entre 2016 y 2017 un choque abierto entre sus obispos y el entonces patriarca Gregorio III Laham. Recordar la norma nueva ante el sínodo que pasó por aquello es una manera de decir algo sin decirlo.
El encuentro de la familia cierra el miércoles
El encuentro por los diez años de Amoris laetitia termina el miércoles 14 con el documento que redacta la comisión de los once presidida por Farrell. De las ponencias de estos días ha salido una polémica, y hay que deshacerla antes de contarla. LifeSiteNews titula que un «teólogo del Vaticano» pide «nuevos modos de ser familia» en el encuentro. Ni es teólogo del Vaticano ni es teóloga, como se ha escrito por ahí: es Vincenzo Rosito, laico, vicedecano y director de estudios del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia, y habló el 8 de octubre.
Lo que dijo, según las citas que da ese medio: que hay que «aprender e imaginar nuevos modos de ser familia y nuevos modos de ser Iglesia»; que «las angustias y esperanzas de las multitudes son familiares para la Iglesia» y «son un recurso para la Iglesia, familia de Dios»; que la pastoral «es un espacio en el que la Iglesia entiende lo que Dios le dice a través de las familias, para que la Iglesia misma comprenda mejor el Evangelio y su anuncio»; y que las familias «ya han vivido una historia de amor con Dios». Cita el número 31 de la exhortación. En ninguna de esas frases hay una mención a los divorciados vueltos a casar ni a la comunión.
Eso lo pone el medio, que presenta sus palabras como «una posible referencia indirecta» al aumento de divorciados vueltos a casar y le reprocha no distinguir entre familias y situaciones irregulares. Es interpretación editorial y así hay que leerla. Añadimos que las citas están en inglés y nosotros las damos retraducidas, porque no hemos localizado el original italiano de la ponencia; y el medio contrapesa con el obispo Schneider, que habla de confusión y de ley divina. Cuatro días de aula cerrada y seguimos leyendo el encuentro por las notas de quienes no entraron.
Savino, el Coming Out Day y la suerte del cura que te toque
El obispo de Cassano all’Jonio y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Francesco Savino, habló ayer con Vanity Fair Italia, con la percha del Coming Out Day, que cae el 11 de octubre. La frase del titular es buena y es suya: «Hoy la experiencia de una persona homosexual, en la Iglesia, depende de la suerte de encontrar al cura adecuado». Y la que remata, mejor: «Mientras el primer paso le toque a quien más se arriesga, la palabra acogida nos consuela solo a nosotros». Añade que «el silencio es una elección». Savino celebró la misa del Jubileo de las asociaciones LGBTQIA+ en la iglesia del Gesù de Roma. Es vicepresidente de la CEI para el Sur desde mayo de 2022, por cinco años: le queda poco más de medio año de mandato.
Corato: un sacerdote detenido en su clase
El juez de instrucción del Tribunal de Trani dictó el sábado arresto domiciliario contra don Vito Martinelli, sacerdote de cincuenta y seis años, a instancia de la fiscalía de Trani, por violencia sexual agravada por abuso de autoridad. Lo detuvo la Policía del Estado en Corato, en la provincia de Bari, durante su clase en un instituto de la ciudad. La víctima es un joven adulto, asiduo de la parroquia; los hechos se sitúan entre finales de 2024 y principios de 2025, cuando ya era mayor de edad, y la denuncia partió de él. La Squadra Mobile de Bari tomó declaración a personas en quienes se había confiado con el tiempo, y hay intervenciones telefónicas. La acusación sostiene que se sirvió de su posición dentro de la comunidad religiosa.
Damos el nombre porque lo dan el diario regional y la prensa local con el lugar y el centro donde fue detenido, y porque el cargo y la medida constan. Damos también lo que falta: es una medida cautelar y no una condena, rige la presunción de inocencia, y la propia prensa local lo advierte, lo cual en estos asuntos no siempre ocurre. Ni la archidiócesis de Trani-Barletta-Bisceglie, a la que pertenece Corato, ni la defensa del sacerdote han dicho nada. Dirigió la parroquia del Sacro Cuore hasta el año pasado y después pasó a colaborar en la Chiesa Matrice; que fuera además profesor y capellán de una residencia de la ciudad procede de agregadores que no hemos podido contrastar. Hay otro Martinelli en los archivos de abusos, Gabriele Martinelli, el del preseminario vaticano, que es otra persona y otro expediente. No son el mismo.
Pizzaballa: «parecen haberse reducido»
Katholisch.de titula que hay menos violencia contra los cristianos en Jerusalén y lo cuenta en estilo indirecto, sin una sola cita. El original es una entrevista del cardenal Pizzaballa a Vatican News, del 10 de octubre, y lo que dice es más prudente que el titular alemán: «Los episodios continúan, aunque con altibajos, pero en los últimos meses parecen haberse reducido». Parecen. No es un diagnóstico, es una constatación con reservas.
Lo demás que dice es más duro y no está en el titular: que «en Israel ya no se habla de procesos de paz ni se cree que pueda haber una solución de dos pueblos, dos Estados»; que en Gaza «la situación humanitaria no ha mejorado en absoluto»; y que en Cisjordania «lo que más preocupa es la total falta de ley, de respeto a la ley». Sobre volver a Gaza: «seguramente hay que ir, así que prevé volver». Las cifras que acompañan la pieza no son suyas sino del Rossing Center: los cristianos son el 1,9 % de la población de Israel, el 36 % de los encuestados se plantea marcharse, y entre los jóvenes de 18 a 29 años la cifra sube al 48 %.
El secreto pontificio existe, y tiene fecha
Silere non possum sostiene que el secreto pontificio cubre los nombramientos de obispos, y lo hace con norma escrita en la mano, que es lo que distingue un argumento de una queja. La norma es la instrucción Secreta continere de la Secretaría de Estado, aprobada por Pablo VI el 4 de febrero de 1974, firmada por el cardenal Villot, en vigor desde el 14 de marzo de aquel año, publicada en Acta Apostolicae Sedis y nunca derogada. Su artículo primero enumera diez materias, y los números 6, 7 y 8 cubren la creación de cardenales, el nombramiento de obispos, administradores apostólicos y legados «así como las indagaciones relativas», y el nombramiento de los prelados superiores de la Curia.
El argumento fino está ahí: que el objeto del vínculo es la información sobre el nombramiento, y que las indagaciones previas vienen añadidas con un «así como», contra quien sostiene que el secreto solo cubre la instrucción del expediente. Añade el canon 377 §3, que manda recabar los informes «uno por uno y en secreto», el juramento de la propia instrucción, y el reglamento del personal que León XIV reescribió a finales del año pasado, donde la violación del secreto pontificio figura entre las causas de despido. Y precisa algo que casi nadie precisa: el rescripto de Francisco de 17 de diciembre de 2019 abolió solo el número 4 de ese artículo, el de los abusos, y dejó intactos los números 6, 7 y 8. Lo que sobra del artículo es la polémica personal con vaticanistas por su nombre. El aparato normativo, en cambio, se sostiene.
Más lecturas
Repubblica Roma entra en casa de monseñor Vincenzo Paglia, en una serie de visitas domésticas, y lo retrata entre veinticinco mil libros y tres convivientes, el obispo emérito Spreafico, el sacerdote Mensuali y el cardenal Zuppi cuando está en Roma. El cuerpo es para abonados, así que de alquileres y metros no hay nada; lo llamativo es el género, porque el piso de Paglia fue polémica en 2023 y vuelve ahora en clave de cocina. Y dos cargos que las crónicas arrastran mal: Paglia ya no preside la Academia Pontificia para la Vida, donde le sucedió Renzo Pegoraro en mayo del año pasado, ni es Gran Canciller del Instituto Juan Pablo II, donde está el cardenal Reina. Es obispo emérito de Terni-Narni-Amelia y tiene ochenta y un años. En Papúa Nueva Guinea, el obispo de Mendi, el capuchino Donald Lippert, presidió una misa solemne en rito tridentino en su catedral dentro de un año diocesano de la reverencia, con dos precisiones que él mismo hace y que los titulares se saltan: no la celebró, «porque aún estoy aprendiendo», y no la ha autorizado de modo estable, «por ahora no parece posible, pero espero y rezo para que algún día lo sea». No es alemán ni tiene diócesis alemana, aunque de Alemania diga que está descarrilando. Y Uccronline sostiene que el cristianismo puede ser desmentido y las demás religiones no, porque solo él pone su núcleo, la Resurrección, como hecho sometido a prueba histórica. Apologética clásica, bien armada.
Buen lunes, y buena fiesta de la Virgen del Pilar.
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron» (Lc 11, 27).
Y terminamos con la oración de siempre, que esta semana toca rezarla con intensidad. Aquí se recordó en septiembre que rezar por el Papa no es adularlo.
«Oremus pro Pontifice nostro Leone. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.»