Por favor, sé de sobra que no hay misas carlistas. Solo misas. Aunque en algunas los asistentes puedan ser mayoritariamente carlistas. Pues acabo de asistir a una de esas. Excelentemente celebradas y asistidas. Por Paula Gambra Mariné, fallecida a los 44 años, tras una muy breve y ejemplar vida de militante católica y carlista. Como si Dios se hubiera querido llevarse con él a quien tanto le quería y hacía pública manifestación de ello.
La misa fue por el rito antiguo, tan grato a sus abuelos Rafael Gambra y Sebastián Mariner, queridísimos y admiradísimos amigos de inovidable recuerdo. Esas misas son un goce porque todo se hace bien. Por el celebrante y por los celebrados. La misa tuvo lugar en la Iglesia del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote y la homilía del Padre Raúl Olazabal fue excelente, para la ocsión y para los asistente. Hacía tiempo que no asistía a una homilía tan apropiada para el acto y para los presentes en la misa.
Como había comulgatorios la comunión fue generalmente de rodillas y en la boca. Pocos pasos delante de mí iba alguien con una cojera evidente. Pensé que comulgaría de pie pero al llegar se arrodilló y sin grandes dificultades. Seguiré reclamando los comulgatorios, aunque bien sé que inútilmente en la parroquia de Caná. Pero yo soy muy pesado y me seguirán oyendo. Bastantes mujeres con la boina blanca carlista que las favorecía mucho. María Gambra con ella espectacularmente guapa.
Niños por los pasillos en algún momento. Nada atosigante. Más bien un gozo verlos. Uno de ellos, muy pequeño, cada vez que pasaba ante el sagrario hacía genuflexión. Bien por él y por sus padres.
A la salida de misa larga convivencia en la acera, muy grato tanto saludo.
Pues, querido JoséMiguel, otro abrazo fuerte en el inolvidabla recuerdo de tu maravillosa Paula.