
Lo que yo ayer apuntaba lo dice también hoy Carlos Balén;
Cerro se dejó obnubilar por un clérigo que era una vergüenza y lo hizo el factotum de la diócesis. Si al principio el blanco de sus odios fueron los sacerdotes de La sacristía de la Vendée, acabando con ellos al alistar en su campaña por incapaz al arzobispo toledano hoy el daño se lo ha hecho a todo el clero de Toledo al que con su conducta ha manchado pues habrá quien piense y diga que como él serán los demás.
Los que sabemos del clero de Toledo, excelente en su inmensa mayoría, no caemos en esa burda identificación pero el problema está en los que no son católicos y en los católicos ignorantes que abundan.Y que ese sacerdote impresentable, al parecer drogadicto y homosexual activo, tuviera obnubilado al arzobispo Cerro es ya de aurora boreal.
Pues un cura así y un arzobispo lelo y la que se ha montado.
Así que nada del clero toledano, muy digno en su inmensa mayoría y no pocos excelentes. Esto es solo cuestión de un cura abyecto que se hizo con el poder de un arzobispo incapaz que le miraba como lo mejor de su clero. ¡Vaya vista!