En su felicitación a una monja que Ratzinger había desautorizado gravemente.
Y con toda razón.
Que ya tiene 81 años y que del hábito solo lleva la toca. Si es que eso es la toca.
Lo de Francisco con lo LGTB contradice la moral de la Iglesia. O por lo menos da esa apariencia.
Una cosa es que quepan todos, todos, todos y otra todo, todo, todo.
Da la impresión de que el Papa no se ha enterado.
O sí. Que sería peor.