Son solo siete de los más de setenta en activo que en esto, como en todo, resultan absolutamente pasivos.
Y los eméritos también deberían pronunciarse aunque tantos lo que sean es deméritos.
Es curioso que de los siete hasta el momento presentables cuatro sean arzobispos, Valladolid, Sevilla, Oviedo y Madrid, siendo los metropolitanos muchos menos que los sufragáneos. Pues bien por Vitoria, San Sebastián y Córdoba. Y a los demás, de momento, que les f… un pez.
¿Obispos así para qué sirven?
Y sería importantísimo que el Gobierno y Televisión supieran por la voz de los obispos que los católicos estamos indignados.
Pues nos toca saber que tenemos unos pastores, salvo contadísimas excepciones, solo siete hasta el momento, menos del diez por cien, que son incapaces de reaccionar ante ante una blasfemia, pública y oficial, al Sacratísimo Corazón de Jesús. Obispos así aunque no los tuviéramos. sería igual. ¡Qué digo igual! Peor tener esa recua silente a la que les trae sin cuidado todo.
Solo han pasado cinco días de la blasfemia. Tan pública y tan oficial. Esperemos a la semana porque hay obispos tan desbordados de trabajo -¿alguien se lo cree?- que no han encontrado un minuto para expresar una protesta. No protestan porque son tan inútiles que ni saben protestar. Pues eso es lo que tenemos, Los de Valladolid, Sevilla, Asturias, Madrid diócesis, los de las de Getafe y Alcalá abandonados a su triste suerte, San Sebastián, Vitoria y Córdoba saben que tienen obispo, al menos en esta coyuntura. Los demás, a seguir buscándolos. A ver si consiguen encontrarles. No les va a ser fácil. ¿Existen?