
Esto es un sin vivir y así no se puede vivir.
Specola sigue dándonos cuenta de medios italianos que cada día reflejan hechos impresentables. Y eso sólo tiene un remedio. La refutación indubitable de las imputaciones. El te quiero mucho, confía mucho en ti, lo que sufro al ver lo que sufres… no sirve para nada. La cosas tienen que ponerse claras de una vez. Caiga quien caiga. ¿Recibe Maradiaga cantidades mensuales muy importantes? ¿Si o no? Recibir grandes cantidades de dólares en sí no es malo. Más bien bueno. Siempre que se apliquen bien. ¿Se aplican bien? ¿Puede una entidad de un país muy pobre dedicar esos dólares a funciones ajenas a esa institución? ¿En merma de sus propias obligaciones? ¿Son ajenas o no? ¿Tiene el cardenal un auxiliar impresentable? ¿Todo es una burda calumnia? ¿Zanchetta, con la salud tan mermada para regir su propia diócesis está capacitado para un elevado puesto en la Curia romana? ¿Hay gato encerrado en lo uno o en lo otro? Todas esas cosas, y más, afectan a la credibilidad del Papa que, como poco, no faltará quien considere que por lo menos es encubridor de cuestiones raras. Y hay que ver la que les ha caído a algunos encubridores. Presuntos o reales.
El Papa siempre va a ser objeto de calumnias o maledicencias por parte de los enemigos de la Iglesia. Algunas tan inverosímiles que ni precisan desmentido. Si alguien acusara a Bergoglio de estar detrás del asesinato de Kennedy sería absurdo entrar a desmentirlo. Los locos con los locos. Pero hay hechos que le comprometen de algún o bastante modo. Por citar un ejemplo menor aunque escandaloso, el ático de Bertone. Que sigue disfrutando delante de las mismísimas narices de Francisco. Ya sé que hay papólatras que afirmarán que los vicarios de Cristo no tienen narices. Pues las tienen. Ya digo que es cuestión de pequeña importancia pero alguna tiene. Y más en persona que mira con lupa otros defectos, imaginados o reales, y no se corta un ápice en denunciarlos.
Todos artículos, para más inri italianos, publicados bajo las narices, vale, las santas narices, del Vicario de Cristo no le hacen el menor bien al Papa ni a la Iglesia. ¿Son falsos? Pues que los desmientan. ¿Son ciertos? Pues a preocuparnos.
Las declaraciones de amor son personales. Y sólo valen eso. ¿Qué Francisco ama mucho a Maradiaga? Pues qué bien para Maradiaga y para Francisco. A nadie nos obliga a más. Lo verdaderamente importante es si lo que se dice es cierto o no. Y eso es lo que tiene que dilucidarse. Ya los amores de cada uno son cosa de cada cual. ¿Amaba el rey Juan Carlos a Corina? Ni lo sé, ni me importa. Me pareció impresentable. Pero es lo único que puedo decir yo. Que no amo ni al uno ni a la otra.
Ya sólo faltaba que vinieran gilipínfanos, que los hay, a imponernos amar a quienes ama el Papa. Más allá de ese amor genérico, teórico y falsísimo de que tenemos que amar a toda la humanidad. ¿A Hitler, Stalin y Jack el Destripador también? Pues yo no. Sin que para nada suponga por mi parte equiparar con esos monstruos a las nimiedades de un Coccopalmerio, Maradiaga, Zanchetta, Trucho, Spadaro, Dannneels, Kasper, Marx, el de Múnich…
Pues eso es lo que se está encontrando el Papa. ¿Buscado? Tal vez sí.
http://www.ilgiornale.it/news/cronache/quei-laici-perplessi-su-papa-bergoglio-1478695.html
https://www.ilfoglio.it/chiesa/2017/12/30/news/papa-francesco-complotti-vaticano-171088/
http://www.ilgiornale.it/news/cronache/nomina-bergoglio-che-fa-discutere-1478757.html
Aquí no me invento nada. Simplemente recojo lo que hay.
Alguien podría decirme que hay muchísimos artículos en los que el Papa va sobre una nube, repartiendo misericordia, abrazando a pobres y hablándonos de la Virgen y del Demonio. Pero eso va de sí, o debería. Es el Papa.