O la noticia es falsa o el nombramiento es impresentable. Y el arzobispo también.
¿Es que era presidente sin saber lo que presidía?
Pues también impresentable.
Me temo, o no me temo, que si ese nombramiento está tan viciado en origen, lo más recomendable es mantenerse lo más lejos posible de ese jesuita nacido en Madrid.
Y creamos, o hagamos que creemos, que quien le nombró desconocía tan turbios orígenes. Siempre en el caso de que Soros haya estado tanto en su vida. Y si no se hubiera enterado de nada habría razones sobradísimas para correrle a gorrazos por mentecato.
«El arzobispo guatemalteco dice ignorar los fines de la Fundación Soros a la que perteneció«