
Como si la posibilidad de un pésimo nombramiento procedente de la lluvia hubiera inquietado a la histórica diócesis astorgana, inmediatamente han comenzado a circular otros rumores mucho más tranquilizadores en las personas de los vicarios generales de Valladalid y Burgos. Cualquiera de los dos serían candidatos dignos y con esos nombres la diócesis podría esperar tranquila la publicación del nombramiento.
Esperemos que el fatídico nombramiento que circuló si se descartase para Astorga no fuera a amenazar ni a las diócesis hoy vacantes ni a las que tienen sus obispos pasados de fecha.