El Papa se reúne esta tarde con el presidente argentino en la Casa Rosada. En su anterior encuentro, celebrado en el Vaticano en junio de 2025, León XIV lo recibió sin la estola que había llevado la víspera ante el presidente italiano, una pauta que el ceremonial reserva a los jefes de Estado católicos.
León XIV y Javier Milei mantienen esta tarde en Buenos Aires su segundo encuentro oficial. El Papa, que aterriza a las 16:30 procedente de Montevideo, será recibido en la Casa Rosada con una ceremonia de bienvenida a las 17:20 y mantendrá a continuación una reunión a solas con el presidente. Es la primera visita de un pontífice a Argentina desde la de Juan Pablo II en 1987, dentro de una gira sudamericana que incluye también Uruguay y Perú.
El viaje devuelve a la actualidad un detalle de la primera audiencia entre ambos. El 7 de junio de 2025, León XIV recibió a Milei en el Palacio Apostólico sin estola. Un día antes, el 6 de junio, sí la había llevado durante la audiencia con el presidente de Italia, Sergio Mattarella.
La pauta del ceremonial
El vaticanista Andrea Gagliarducci explicó entonces que León XIV seguía la tradición de usar la estola en las audiencias con jefes de Estado católicos y prescindir de ella ante los mandatarios de otras confesiones o sin adscripción religiosa. Según esa explicación, la audiencia de Milei se ajustó al segundo supuesto.
La Santa Sede no hizo ninguna declaración sobre el asunto, y el gesto no tiene alcance canónico. Su interés reside en el contraste entre dos recepciones consecutivas, celebradas en el mismo escenario y bajo el mismo protocolo.
Las declaraciones de Milei sobre su fe
Milei se ha definido públicamente como católico, pero también ha hablado de su cercanía al judaísmo. «Soy católico y también practico un poco el judaísmo», afirmó en febrero de 2024. En distintas ocasiones ha manifestado su intención de convertirse y ha vinculado el aplazamiento de esa decisión a la dificultad de compatibilizar la observancia religiosa con las obligaciones de la presidencia.
A esas declaraciones se suman sus viajes a Israel y su relación con dirigentes de la comunidad judía. La Iglesia no se ha pronunciado sobre la situación religiosa del presidente.
Incoherencia y pertenencia
El criterio del ceremonial atiende a la confesión del mandatario y deja al margen su conducta o la legislación de su país. Un jefe de Estado católico que impulsa leyes contrarias a la moral de la Iglesia sigue siendo, a efectos protocolarios, un católico, y como tal se le recibe. Su incoherencia puede ser grave, y la Iglesia puede reprochársela por otras vías, pero no altera su pertenencia.
El caso de quien se declara parcialmente judío o anuncia su intención de convertirse es de otra naturaleza. La cuestión deja de ser moral y pasa a afectar a la identidad religiosa misma. El católico que peca sigue profesando la fe que incumple. Quien dice practicar otra religión y prepararse para abrazarla introduce una reserva sobre esa profesión.
Leída así, la audiencia de junio de 2025 ofrece una lección sobre el sincretismo, la tendencia a combinar elementos de distintas creencias sin resolver sus contradicciones. Un católico puede estudiar la Torá, apreciar la tradición judía y mantener una estrecha relación con sus comunidades sin apartarse de su fe. La dificultad aparece cuando ese acercamiento se presenta como práctica religiosa propia, porque ambas confesiones sostienen afirmaciones incompatibles sobre Jesucristo. El ceremonial, obligado a adoptar una forma concreta, no puede reflejar una pertenencia a medias.
Un contexto distinto
La comparación con el encuentro de hoy tiene límites. Durante los viajes apostólicos, la indumentaria del Papa responde a pautas diferentes de las que rigen las audiencias en el Palacio Apostólico, de modo que las imágenes de Buenos Aires no permitirán una lectura equivalente a la de junio de 2025.
La agenda del Papa en Argentina se prolonga hasta el 11 de noviembre e incluye actos en Buenos Aires, Córdoba y Luján, antes de partir hacia Lima.