León XIV pide a los jóvenes uruguayos casarse «para siempre» y que los matrimonios acojan la vida

León XIV cerró este sábado su segunda jornada en Uruguay con una vigilia de oración en el Estadio Centenario de Montevideo. Allí exhortó a los jóvenes a casarse sin miedo al compromiso, pidió a los matrimonios abrirse a la vida y animó a no desoír la llamada al sacerdocio, en un país considerado el más secularizado del continente.

León XIV pide a los jóvenes uruguayos casarse «para siempre» y que los matrimonios acojan la vida

El discurso de León XIV en el Estadio Centenario, pronunciado en la noche del sábado 7 de noviembre ante decenas de miles de fieles, concluyó con una propuesta muy concreta. «Jóvenes, ustedes mismos atrévanse a dar el paso casándose y formando una familia. ¡No le teman al “para siempre”!», dijo el Pontífice. Acto seguido se dirigió a los matrimonios para pedirles que abran su casa a la vida «incluso cuando el mundo les diga que un hijo es una carga».

Matrimonio, hijos y vocaciones

El Papa dedicó también unas palabras a quienes perciban una llamada al sacerdocio o a la vida consagrada, instándoles a que no ignoren esa voz «por miedo a perder otras posibilidades». A continuación enumeró una serie de exigencias morales como es pagar el precio de ser justo y honrado, perdonar aunque parezca una derrota y aceptar ser los últimos, entregando tiempo, dinero y proyectos al servicio de los demás. El objetivo, explicó, es que quien observe a esos cristianos llegue a preguntarse: «¿Por qué vive así? ¿De dónde saca esta libertad? ¿Por qué se aman tanto?».

La referencia al «para siempre» remite a una enseñanza que la Iglesia mantiene sin cambios. El Código de Derecho Canónico establece que las propiedades esenciales del matrimonio son la unidad y la indisolubilidad (c. 1056). La apertura a la vida forma parte de la doctrina matrimonial recogida, entre otros documentos, en la encíclica Humanae vitae. León XIV no citó esos textos en Montevideo, pero su exhortación se sitúa en esa línea.

Belén, o la fe de una minoría

El hilo conductor de la intervención fue la secularización. León XIV describió un escenario en el que la fe ha dejado de transmitirse con la naturalidad de otras generaciones y en el que crece el número de personas que viven sin relación habitual con la Iglesia. Según dijo, los católicos uruguayos han tenido que aprender a vivir su fe en esas condiciones. Por eso su experiencia puede servir a comunidades de otros países que empiezan a descubrir lo que supone ser minoría.

Para ilustrarlo recurrió a Belén, una ciudad pequeña elegida por Dios, y pidió que no se confunda pequeñez con insignificancia. «Para iluminar mucho no hace falta ser muchos, sino reflejar la luz del Señor», resumió. Advirtió de que la indiferencia puede alcanzar también a los propios creyentes. Como remedio señaló la oración, la Misa, la confesión, la lectura del Evangelio y la adoración eucarística ante el sagrario. Concluyó con una invitación directa a la santidad, «¡Sed santos!», en lugar de una fe de mera costumbre, y encomendó a los presentes a Nuestra Señora de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay.

La asistencia, multitudinaria, varía según la fuente. EWTN News, citando a las autoridades locales, habla de unas 70.000 personas dentro del estadio y otras 30.000 en los alrededores. El mismo medio había informado antes de unos 60.000 fieles a la llegada del Papa, que es también la cifra que recoge AFP. Antes del discurso intervinieron el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, dos jóvenes y una familia, que ofrecieron su testimonio.

La vigilia puso fin a una jornada que comenzó con la primera Misa del Papa en Uruguay, en Paysandú, y continuó con la visita al barrio de Casavalle y un encuentro con el mundo educativo en la Universidad Católica. Según EWTN, León XIV es el segundo Papa que pisa el Centenario, 38 años después de san Juan Pablo II. Para este domingo está prevista una Misa en Florida antes de su traslado a Buenos Aires.

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