El Obispado de Mallorca ha apartado de sus funciones pastorales a un sacerdote diocesano después de que una mujer adulta relatara que el presbítero la había tocado de forma inapropiada. La noticia, adelantada este viernes por Diario de Mallorca, ha sido confirmada por fuentes de la diócesis. El sacerdote era párroco en Santa María del Camí y en Alaró, y su nombre no ha trascendido.
Según la información publicada, la mujer contó lo ocurrido a una trabajadora social, y fue a partir de ese testimonio como la diócesis tuvo conocimiento del caso. La afectada no ha presentado hasta ahora ninguna denuncia formal, circunstancia que, sin embargo, no ha impedido que el Obispado actuara de manera cautelar.
La diócesis defiende que la medida es proporcionada
El Obispado explicó que ha obrado «siguiendo los protocolos vigentes» y que considera «proporcionadas» las medidas adoptadas a la vista de los hechos que le han sido comunicados. Por el momento, añadió, no estima necesario tomar nuevas decisiones, aunque se declaró en «total disposición» de colaborar si llegara nueva información.
El apartamiento se produce a modo de precaución y sin que exista una resolución judicial ni canónica sobre lo sucedido. Se trata de una acusación y no de un hecho probado, por lo que el sacerdote goza de la presunción de inocencia mientras no se demuestre lo contrario.
Otros casos recientes en la diócesis balear
La noticia llega a una diócesis que ha visto en los últimos años varios episodios similares. En noviembre de 2024 InfoVaticana informó de la muerte por suicidio del sacerdote Guillem Feliu, investigado por dos denuncias por presuntos abusos a menores, antes de que el caso se esclareciera judicialmente.
También sigue abierta en el Juzgado de Instrucción número 5 de Palma la causa por presuntos abusos a una mujer con discapacidad, en la que están investigados un sacerdote diocesano y dos jesuitas. En julio de 2024 este medio recogió que uno de los jesuitas reconocía ante la jueza relaciones con la denunciante, que calificó de consentidas y posteriores a su mayoría de edad.
En el caso ahora conocido, el desenlace dependerá de que la mujer decida o no acudir a la vía judicial y de lo que la diócesis resuelva si surgen datos adicionales. De momento, el párroco permanece apartado de su ministerio pastoral.