El arzobispo de Armagh y primado de toda Irlanda, Eamon Martin, ha sido elegido vicepresidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) para el quinquenio 2026-2031. La elección tuvo lugar el jueves 29 de octubre, durante la asamblea plenaria que el organismo celebró en Salzburgo (Austria) entre el 27 y el 30 de octubre, según informó el propio CCEE en su comunicado sobre la renovación de la presidencia.
La asamblea reeligió como presidente al arzobispo de Vilna (Lituania), Gintaras Grušas, que continuará al frente del organismo otros cinco años. Junto a Martin fue elegido también vicepresidente el arzobispo de Zagreb (Croacia), Dražen Kutleša, de modo que la nueva presidencia queda formada por un presidente reelegido y dos vicepresidentes que estrenan cargo. Los dos vicepresidentes salientes, los cardenales Ladislav Nemet y Jean-Claude Hollerich, recibieron el agradecimiento de la asamblea por su servicio durante el quinquenio anterior.
Un primado al frente de los obispos irlandeses desde 2014
Martin preside la Conferencia Episcopal Irlandesa desde octubre de 2014 y, según la archidiócesis de Armagh, su ministerio ha puesto el acento en la evangelización, la educación católica, la participación de los jóvenes en la Iglesia y el desarrollo de la sinodalidad en Irlanda. La archidiócesis presenta su elección como un vínculo entre la Iglesia irlandesa, incluido su itinerario sinodal, y la Iglesia europea en su conjunto.
Sobre ese itinerario, InfoVaticana informó el pasado mes de octubre de que la asamblea sinodal irlandesa pidió seguir explorando el diaconado femenino pese al dictamen vaticano.
Una asamblea dedicada a los sacerdotes y a la paz
La reunión de Salzburgo se desarrolló bajo el lema «Evangelización y sinodalidad: la misión de los sacerdotes de hoy en Europa». El CCEE agrupa a 39 miembros que representan a la Iglesia católica en 45 países europeos, y las presidencias de sus conferencias episcopales se reúnen en asamblea plenaria para fijar las líneas de trabajo del organismo.
Al término de la asamblea, los obispos hicieron público un llamamiento por una paz justa y duradera en Ucrania y en todas las regiones afectadas por la guerra. Intervino además ante los participantes el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, que habló sobre el papel de las Iglesias locales en el proceso sinodal.