El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha confirmado la condena de once años de prisión impuesta por la Audiencia Provincial al sacerdote Wooby Oreste J. O., nacido en Puerto Príncipe (Haití) en 1970 y párroco desde 2018 de San Pedro Regalado y San José de Calasanz, en Puente de Vallecas, por un delito continuado de agresión sexual contra una feligresa. La sentencia mantiene además diez años de libertad vigilada, una orden de alejamiento de la víctima y una indemnización de 40.000 euros. El fallo no es firme: la defensa ha anunciado que recurrirá en casación ante el Tribunal Supremo.
La Audiencia de Madrid dictó la condena en mayo, como ya informó InfoVaticana. Los hechos juzgados se produjeron en 2022 y el juicio se celebró a comienzos de 2026.
Una mujer recién llegada de Colombia, sin familia ni trabajo
Según los hechos probados de la sentencia, la víctima acababa de llegar de Colombia y carecía de familia, contactos y empleo cuando acudió a la parroquia en busca de ayuda. El sacerdote le ofreció una vivienda dentro del complejo parroquial a cambio de que se encargara de su limpieza y, tras algunas insinuaciones, la violó en varias ocasiones, entrando en la casa con sus propias llaves y empleando violencia y amenazas.
Entre esas amenazas figura la frase que recoge la resolución: «No puedes contarlo, es un escándalo, te pego un tiro y después me lo pego yo». La mujer denunció los hechos ante la Unidad de Familia y Mujer de la Policía Nacional. Según la sentencia, la víctima vivió después en condiciones precarias.
Los jueces rechazan la tesis del complot de las voluntarias
La defensa sostuvo que no existían pruebas de peso y atribuyó la acusación a un supuesto complot de voluntarias de Cáritas. Los magistrados rechazaron esa versión y dieron credibilidad al testimonio de la víctima, apoyado en las declaraciones de voluntarias de Cáritas y de otras feligresas.
La sentencia exoneró en su mayor parte al sacerdote de otros acercamientos a mujeres en 2020 y 2021, aunque los considera parte de un patrón de conducta. Por su parte, el Arzobispado de Madrid lo apartó de la parroquia en 2024, cuando ya estaba procesado. En marzo de 2026 presentó una fundación para la integración de jóvenes haitianos, según un vídeo difundido en Facebook sobre el acto.
Mientras no sea firme la condena, no se ha ejecutado la pena de prisión. El recurso de casación corresponde ahora a la Sala Segunda del Tribunal Supremo.