Satué pide a las cofradías acoger con alegría a la «pareja gay» y a los divorciados vueltos a casar

El obispo de Málaga inauguró en Cádiz el curso de formación cofrade con una enumeración de quienes deben sentirse en casa en una hermandad, sin referencia a la conversión

Satué pide a las cofradías acoger con alegría a la «pareja gay» y a los divorciados vueltos a casar

El obispo de Málaga, José Antonio Satué, ha pedido a las hermandades y cofradías que acojan con alegría a las parejas homosexuales y a los divorciados vueltos a casar, en la conferencia con la que inauguró el miércoles 28 de octubre, en la iglesia de Santiago de Cádiz, el curso de formación cofrade del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de la ciudad. Según el Diario de Cádiz, citado por el portal estadounidense LifeSiteNews, el obispo enumeró a quienes deben sentirse en casa en una hermandad: la pareja gay y el matrimonio con muchos hijos, el universitario y la prostituta, los divorciados vueltos a casar y la beata que reza el rosario antes de misa.

La conferencia llevaba por título Recuperar las raíces de nuestra fe en Jesucristo. Satué defendió, según la crónica de Mundo Cofrade, que las hermandades deben abrir sus puertas a todos sin distinción, sean gais, divorciados, niños o beatas, y que todos deben sentirse acogidos, respetados y queridos tal como son. El portal cofrade resumió su intervención en un titular según el cual el obispo pidió acoger a gais y divorciados. Ni esa crónica ni la de La Voz del Sur, que recogió la conferencia con el lema de las hermandades como puertas abiertas de la fe, recogen ninguna referencia del obispo a la conversión o a la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la sexualidad.

El obispo recurrió a una imagen para explicar la diferencia entre la parroquia y la cofradía: el sacerdote pesca con caña y la hermandad, con red de arrastre, según la versión del Diario de Cádiz traducida por LifeSiteNews. Por eso, dijo, no le asustan las tensiones entre párrocos y cofrades, porque son señal de que ambos cumplen su misión: el sacerdote exige procesos y el cofrade pide espacios en los que quepan todos. Si esa tensión no existe, añadió, o el cura se ha metido a cofrade o el cofrade se ha clericalizado. El lugar eclesial del hermano, sostuvo, es la calle, la cultura, la familia y los problemas del barrio.

Satué insistió también, según Mundo Cofrade, en que las hermandades deben transmitir el Evangelio sin convertirlo en espectáculo, dar prioridad a la liturgia, no relegar la participación en la Eucaristía y ayudar a los más necesitados, porque la caridad es lo que les da autenticidad.

No es la primera vez que el obispo de Málaga se pronuncia en este sentido. Hace tres semanas envió un mensaje de apoyo al XV Encuentro de Cristianos LGTBIQ+, celebrado en Chipiona entre el 9 y el 11 de octubre bajo el lema «Todos, todas, todes», en el que dijo a los asistentes que «tenéis mucho que aportar a la Iglesia y, al mismo tiempo, podéis enriqueceros en ella», según la crónica de Vida Nueva. En febrero, en una entrevista con Málaga Hoy, calificó de paso adelante la bendición de personas del mismo sexo que tienen un proyecto de pareja y dijo que la Iglesia tendrá que encontrar la manera de integrar esa realidad en su práctica pastoral.

Satué, nombrado obispo de Teruel y Albarracín por Francisco en 2021, fue trasladado a Málaga por León XIV en junio de 2025. Sus palabras en Cádiz se dirigían a los cofrades de una diócesis que no es la suya, la de Cádiz y Ceuta.

La doctrina de la Iglesia distingue entre la acogida de las personas, que nadie discute, y la aprobación de las uniones. El Catecismo de la Iglesia Católica pide tratar a las personas con tendencias homosexuales con respeto, compasión y delicadeza y evitar con ellas todo signo de discriminación injusta, pero las llama a la castidad y afirma que los actos homosexuales no pueden recibir aprobación en ningún caso. Al poner la pareja gay en la misma enumeración que el matrimonio con muchos hijos, el obispo no hizo esa distinción.

El obispo de Málaga pide a las cofradías acoger con alegría a la pareja gay en la misma frase que al matrimonio con hijos, sin una palabra sobre la conversión.


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