El obispo de Málaga, José Antonio Satué, hizo llegar un mensaje de apoyo al XV Encuentro de Cristianos LGTBIQ+ de Chipiona (Cádiz), celebrado del 9 al 11 de octubre bajo el lema «Todos, todas, todes». En él dijo a los participantes que «tenéis mucho que aportar a la Iglesia y, al mismo tiempo, podéis enriqueceros en ella». Lo ha contado la revista Vida Nueva en una crónica publicada el jueves 15 de octubre, según la cual el obispo no asistió en persona, sino que hizo llegar unas palabras a la asamblea. La crónica no precisa si el mensaje fue escrito o grabado. El encuentro terminó con el acuerdo, aprobado por unanimidad, de impulsar una red estatal de grupos cristianos vinculados a la diversidad sexual.
Según la misma revista, Satué recordó a los asistentes que «todos somos hijas e hijos de Dios» y que «cada persona merece ser escuchada, acogida y reconocida en su dignidad». Reconoció también las heridas causadas a las personas LGTBIQ+ en ámbitos de la Iglesia y pidió no trivializarlas. El mensaje, tal como se recoge, no contiene ninguna referencia a la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad ni a la llamada a la castidad.
El encuentro se celebró en la Casa de Espiritualidad San José, de los franciscanos, y lo organizó PADIS Canarias, la Pastoral para la Diversidad Sexual en Canarias, cuyo presidente, Miguel Ángel Sosa González, abrió los trabajos. Reunió a más de un centenar de personas de distintos puntos de España y a algunos participantes de Portugal, Italia y Suiza. El lema es una adaptación del «todos, todos, todos» que Francisco pronunció en la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa. Intervino el sacerdote burgalés Eloy Bueno de la Fuente, que habló de la sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia, y la religiosa de las Hijas de Jesús María Luisa Berzosa lo hizo en una intervención grabada desde Roma. La misa de clausura, a los pies de Nuestra Señora de Regla, la presidió Cristóbal Rodríguez Hernández, sacerdote de la diócesis de San Cristóbal de La Laguna.
Los participantes trabajaron por grupos, con un método que varios medios describen como inspirado en el proceso sinodal, sobre acogida, acompañamiento, pastoral, formación y trabajo en red. Entre las conclusiones, según la citada crónica, figura la petición de una pastoral «con» las personas LGTBIQ+ y no «para» ellas, más formación y espacios seguros. La red, que ya cuenta con un grupo preparatorio, se extenderá también a Portugal, y las aportaciones de los grupos se recogerán en un documento que, según una de las participantes citadas por Religión Digital, debería estar listo a final de año y llegar a todos los obispos. Ese mismo medio afirma que algunos obispos españoles enviaron mensajes de apoyo, sin nombrarlos. La próxima edición está convocada del 8 al 10 de octubre de 2027, de nuevo en Chipiona.
Satué, obispo de Teruel y Albarracín hasta que León XIV lo trasladó a Málaga en 2025, es además delegado pontificio para el Instituto del Verbo Encarnado. No es la primera vez que se pronuncia en esta materia. En febrero, en una entrevista con Málaga Hoy, afirmó que la bendición de personas con un proyecto de pareja del mismo sexo «es un paso adelante» y que el matrimonio «para nosotros siempre será, creo, hombre y mujer».
En septiembre de 2025, la asociación madrileña Crismhom (Cristianas y Cristianos de Madrid LGTBI+H) agradeció públicamente, en un comunicado los gestos de Satué y del cardenal José Cobo hacia el colectivo. El texto recordaba que, tras la misa de inicio de su ministerio en Málaga, Satué había afirmado ante los periodistas, con respecto al colectivo LGTBI, que «no cabe duda de que hay que hacer todo lo posible para que la Iglesia y las religiones en su conjunto no pongan más motivos de sufrimiento, sino que ayuden a acoger a las personas tal y como son, cada una, como decía Francisco, con su vida a la espalda». La asociación presentaba la declaración Fiducia Supplicans como «una respuesta a la necesidad de ver nuestro amor merecedor de ser bendecido por Dios» y agradecía a los obispos que tuvieran presente su misión de «ostiarios», «quienes abren la puerta y no quienes la cierran, quienes abren los brazos para acoger y no quienes imponen una «conversión» en la que se renuncie al «don arcoíris»».
El Catecismo de la Iglesia Católica distingue entre las personas con tendencia homosexual, a las que pide acoger con respeto y sin discriminación injusta, y los actos homosexuales, que califica de intrínsecamente desordenados y que en ningún caso pueden recibir aprobación. El mensaje del obispo de Málaga a Chipiona se quedó en la primera parte de esa enseñanza.
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