El cardenal Ricardo Blázquez, arzobispo emérito de Valladolid y expresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), ha reconocido que la Iglesia llegó tarde a afrontar los abusos sexuales y ha advertido del debilitamiento del matrimonio y la familia en España. El purpurado también ha alertado de una secularización que ya no afecta únicamente a las leyes y las instituciones, sino que ha penetrado en la propia conciencia de las personas.
Estas reflexiones forman parte del segundo videopodcast publicado por la Conferencia Episcopal Española, el jueves 29 de octubre, con motivo del 60.º aniversario de su creación. Blázquez repasa sus dos etapas como presidente del episcopado español, entre 2005 y 2008 y entre 2014 y 2020, así como los principales desafíos religiosos, sociales y políticos que marcaron aquellos años.
La entrevista da continuidad a la primera entrega de la serie, protagonizada por el cardenal Antonio María Rouco Varela, quien también reflexionó sobre la pérdida de la fe, la defensa de la vida y la familia, y la misión de la Iglesia en la sociedad española.
Blázquez admite que la Iglesia llegó tarde a afrontar los abusos
Uno de los momentos más significativos de la conversación llega cuando el cardenal recuerda la reunión convocada por Francisco en febrero de 2019 con los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo para abordar los abusos sexuales cometidos en el ámbito eclesial.
Blázquez reconoce que aquel encuentro permitió tomar conciencia de la gravedad del problema y de la insuficiencia de las respuestas ofrecidas durante años.
«Probablemente todos habíamos llegado tarde a esta cuestión», afirma, extendiendo esa reflexión también a las familias y a otros ámbitos de la sociedad.
El purpurado recuerda asimismo las palabras pronunciadas por Joseph Ratzinger, futuro Benedicto XVI, durante el vía crucis del Viernes Santo de 2005, cuando denunció la «suciedad» presente en la Iglesia.
Según explica, aquella intervención constituyó una llamada de atención sobre una realidad cuya gravedad fue comprendiéndose progresivamente.
Blázquez insiste en que los abusos no se limitan al ámbito sexual, sino que también pueden manifestarse mediante el ejercicio indebido de la autoridad, el poder y la conciencia.
«A veces unos abusos llevan consigo otros», advierte, al explicar cómo una posición de autoridad puede utilizarse para aprovecharse de personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad.
El expresidente de la CEE recuerda los encuentros que mantuvo con víctimas y familiares de personas que habían sufrido abusos. Escuchar sus testimonios, explica, le permitió conocer el sufrimiento causado y la gravedad de los hechos.
Aunque considera que la Iglesia española ha dado pasos importantes para afrontar esta realidad, insiste en la necesidad de mantener ese compromiso.
Preguntado por la posibilidad de retroceder en las medidas adoptadas, responde de manera tajante: «No hay vuelta atrás».
La secularización ha llegado a la conciencia de las personas
Otro de los asuntos centrales de la entrevista es la pérdida de presencia de la fe católica en la sociedad española.
Blázquez sostiene que la Iglesia ha tenido que afrontar una transformación cultural profunda, en la que ya no puede dar por supuesto el carácter católico de la sociedad.
«No podía contar ya la Iglesia con que la sociedad fuera católica», señala al explicar los cambios experimentados durante sus años de responsabilidad episcopal.
El cardenal advierte de que la secularización no afecta únicamente a las leyes o a las instituciones, sino también a las convicciones personales.
Se trata, según sus palabras, de un proceso que alcanza «la propia conciencia» y «la propia interioridad de la persona».
Ante esta situación, considera necesario mantener el carácter misionero de la Iglesia y anunciar el Evangelio en una sociedad donde numerosos ciudadanos se han distanciado de la fe.
Blázquez recuerda que la insistencia del papa Francisco en una «Iglesia en salida» reforzó una preocupación que ya estaba presente en el episcopado español: la necesidad de llevar el anuncio cristiano a una sociedad cada vez más alejada de sus raíces religiosas.
El matrimonio y la familia sufren una «desinstitucionalización»
La defensa del matrimonio y la familia ocupa un lugar destacado en las reflexiones del cardenal, que identifica su debilitamiento como uno de los grandes problemas de la sociedad española.
Blázquez recuerda que, durante su segunda etapa al frente de la CEE, estas cuestiones figuraron entre las principales preocupaciones de los obispos, junto con la respuesta a los abusos de menores.
El purpurado advierte de que la institución matrimonial ha experimentado un proceso de deterioro que afecta a distintos países europeos y que también se ha extendido a España.
«Siendo la familia un fundamento de toda persona y de la sociedad entera, si la familia no está bien orientada y bien fundamentada, corremos todos muchos riesgos», sostiene.
El cardenal recuerda que en algunos países europeos ya se hablaba de una «desinstitucionalización» del matrimonio, una situación que considera presente también en España.
«Nos interesa muchísimo a todos que el matrimonio y la familia gocen de buena salud», insiste.
Sus palabras sitúan la crisis de la familia más allá del ámbito privado, al recordar que la estabilidad matrimonial y familiar constituye un fundamento de la vida social y de la transmisión de valores entre generaciones.
Dos deseos para el futuro: más sacerdotes y familias fortalecidas
Al reflexionar sobre el futuro de la Iglesia en España, Blázquez expresa dos deseos que considera especialmente importantes.
El primero es el aumento de las vocaciones al sacerdocio, una cuestión decisiva para garantizar la atención pastoral y la continuidad de la vida sacramental en las diócesis.
El segundo es el fortalecimiento de la familia, cuya situación le preocupa especialmente ante los cambios culturales y sociales de las últimas décadas.
Ambas cuestiones aparecen estrechamente vinculadas a los desafíos que el cardenal identifica a lo largo de la entrevista: la transmisión de la fe, la secularización y la necesidad de sostener las comunidades cristianas.
Los años de ETA y el asesinato de Miguel Ángel Blanco
Blázquez dedica también una parte importante de la conversación a su etapa como obispo de Bilbao, marcada por la actividad terrorista de ETA.
El cardenal recuerda que aceptó su nombramiento por obediencia al Papa, pese a las dificultades que suponía asumir aquella diócesis en un contexto de fuerte tensión política y social.
Explica que, al llegar al País Vasco, procuró escuchar y comprender una situación en la que consideraba necesario distinguir tres realidades: el nacionalismo, el independentismo y el terrorismo.
Uno de los episodios que más profundamente marcaron su ministerio fue el asesinato de Miguel Ángel Blanco, en julio de 1997, cuyo funeral presidió en Ermua.
«Aquellos días fueron tremendos», recuerda al referirse al secuestro del concejal del Partido Popular, al ultimátum de ETA y a las movilizaciones ciudadanas que exigieron su liberación.
El cardenal destaca la reacción de una sociedad que salió masivamente a la calle para condenar el terrorismo y recuerda el miedo cotidiano que padecieron numerosas personas durante aquellos años.
También expresa su satisfacción por el abandono de la violencia por parte de ETA y afirma que la Iglesia condenó las actuaciones terroristas.
La relación con los gobiernos y la enseñanza religiosa
Al recordar su primera presidencia de la CEE, iniciada en 2005, Blázquez se refiere a las tensiones con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, especialmente por las reformas educativas y el lugar de la enseñanza religiosa en las escuelas.
El cardenal explica que aquellos años estuvieron marcados por un profundo cambio cultural, además de por las controversias legislativas.
Sin embargo, defiende la importancia del diálogo institucional, incluso cuando existen desacuerdos de fondo.
«Es muy importante el que nunca se deje de dialogar honradamente», sostiene.
Como ejemplo de los acuerdos alcanzados, recuerda la modificación del porcentaje de asignación tributaria destinado a la Iglesia católica, que pasó del 0,52 % al 0,7 %.
Blázquez explica que esta asignación no constituye un impuesto adicional, sino una posibilidad que tienen los contribuyentes de decidir el destino de una parte de sus impuestos.
Una llamada a recuperar la concordia en España
La entrevista aborda igualmente la crisis institucional y política que vivió España durante el proceso independentista catalán de 2017.
Blázquez recuerda que, en uno de sus discursos de apertura de la Asamblea Plenaria de la CEE, recurrió al epitafio de Adolfo Suárez, «La concordia fue posible», para reflexionar sobre la necesidad de preservar la convivencia.
El cardenal considera que aquella crisis supuso un duro golpe para la concordia construida durante la Transición.
«Nada de bloques cerrados, nada de levantar muros, que somos la misma sociedad, somos el mismo pueblo, tenemos que trabajar conjuntamente», afirma.
Y concluye con una reflexión que mantiene vigente para la España actual: «La concordia fue posible. La concordia es posible. Y la concordia será posible».
El papel de los laicos y la misión evangelizadora
El cardenal también recuerda el Congreso de Laicos celebrado en febrero de 2020 bajo el lema «Pueblo de Dios en salida», que considera un momento importante para reforzar la participación y la responsabilidad de los fieles laicos en la misión de la Iglesia.
Blázquez destaca que el anuncio del Evangelio no corresponde únicamente a los sacerdotes y obispos, sino que exige también el compromiso de los bautizados en los distintos ámbitos de la sociedad.
En este sentido, relaciona aquella experiencia con la insistencia del pontificado de Francisco en la corresponsabilidad y la sinodalidad.
La misión evangelizadora, sostiene, requiere la colaboración de todos los miembros de la Iglesia, especialmente en una sociedad donde la fe católica ha dejado de ocupar el lugar que tuvo durante generaciones.
Sesenta años de la Conferencia Episcopal Española
La entrevista forma parte de los cuatro videopodcasts preparados por la Conferencia Episcopal Española con motivo del 60.º aniversario de su creación, en 1966, tras el Concilio Vaticano II.
La serie ha sido producida por Ábside Media Producciones y reúne los testimonios de los últimos presidentes de la institución.
Tras las entrevistas a Rouco Varela y Blázquez, el próximo episodio estará dedicado al cardenal Juan José Omella, el 4 de noviembre. La serie concluirá el 10 de noviembre con el actual presidente de la CEE, monseñor Luis Argüello.
Los cuatro prelados también participarán en el documental 60 años de la CEE: una historia compartida, cuyo estreno está previsto en torno a la próxima Asamblea Plenaria de los obispos españoles, que se celebrará del 16 al 23 de noviembre.
A lo largo de sus dos presidencias, Blázquez tuvo que afrontar situaciones muy distintas, desde las tensiones políticas y educativas de mediados de los años 2000 hasta los desafíos del pontificado de Francisco.
Su testimonio refleja los cambios experimentados por la Iglesia en España durante las últimas décadas y sitúa entre sus principales preocupaciones la transmisión de la fe en una sociedad secularizada, la defensa del matrimonio y la familia, el aumento de las vocaciones sacerdotales y la necesidad de afrontar con responsabilidad los abusos cometidos en el ámbito eclesial.