El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, cardenal Víctor Manuel Fernández, ha reconocido que no esperaba una gran repercusión de Venite ad me, el documento publicado el pasado 22 de octubre sobre la transmisión de la fe. En una entrevista concedida a Religión Confidencial, el purpurado argentino sostiene que la cuestión no despierta especial interés ni entre los sectores progresistas ni entre los conservadores de la Iglesia.
Fernández también ha revelado que su dicasterio ha solicitado la colaboración de la Secretaría de Estado para impulsar la recepción y aplicación del texto en las conferencias episcopales.
«Era realista»: Fernández reconoce la limitada repercusión del documento
Preguntado por si esperaba que Venite ad me tuviera mayor repercusión, el prefecto respondió que no, porque era consciente de las dificultades que implica trasladar sus propuestas a la vida de las Iglesias locales.
El cardenal explicó que numerosos episcopados habían colaborado durante la consulta previa a la elaboración del documento, pero reconoció que su aplicación exige un esfuerzo adicional.
También descartó que hubiera sido conveniente organizar una conferencia de prensa para presentar el texto, al considerar que las preguntas probablemente se habrían centrado en otros asuntos.
En la entrevista publicada por Religión Confidencial, Fernández reconoció además que el dicasterio ha pedido ayuda a la Secretaría de Estado para solicitar a las conferencias episcopales un esfuerzo de recepción y aplicación.
Fernández critica las prioridades de progresistas y conservadores
El prefecto atribuye el escaso interés por el documento a las prioridades que, a su juicio, predominan en distintos sectores eclesiales.
Según Fernández, los obispos más progresistas prestan mayor atención a los cambios estructurales y al diálogo con la sociedad, mientras que los sectores conservadores se concentran especialmente en la transmisión de la moral sexual.
El cardenal considera que ambas orientaciones dejan en segundo plano el anuncio de Jesucristo y la experiencia personal de la fe.
En este contexto, sostuvo que el llamamiento del papa Francisco a renovar el anuncio misionero del kerygma no ha producido cambios significativos en los proyectos pastorales de diócesis y movimientos.
A su juicio, esta falta de respuesta explica que el nuevo documento tampoco haya suscitado especial entusiasmo.
Un documento sobre la transmisión de la fe
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó el pasado 22 de octubre Venite ad me. Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época, un texto elaborado a partir de un proceso de consulta iniciado durante el pontificado de Francisco y continuado bajo León XIV.
El documento aborda las dificultades que atraviesa la transmisión de la fe en sociedades donde la práctica religiosa ha disminuido y los mecanismos tradicionales de formación cristiana se han debilitado.
El texto reconoce que en algunas regiones la transmisión intergeneracional de la fe prácticamente se ha interrumpido y propone recuperar la centralidad del anuncio de Jesucristo.
A diferencia de otros documentos doctrinales, Venite ad me se presenta como un conjunto de consideraciones destinadas a estimular la reflexión y el trabajo pastoral, sin pretender ofrecer un tratamiento sistemático de todas las cuestiones abordadas.
Fue aprobado por León XIV el 21 de agosto de 2026 y firmado por Fernández y por monseñor Armando Matteo, secretario de la Sección Doctrinal del dicasterio.
El prefecto reclama recuperar el centro del Evangelio
En la parte final de la entrevista, Fernández expresa su preocupación por lo que considera un desplazamiento de las prioridades eclesiales hacia asuntos que solo pueden comprenderse adecuadamente desde el núcleo de la fe cristiana.
El cardenal sostiene que la renovación de la Iglesia exige regresar a su verdadero origen, que identifica con el encuentro con Jesucristo.
También menciona la recepción de Dilexit nos, la encíclica de Francisco sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo, y cuestiona los efectos concretos que ha tenido en los episcopados, diócesis y movimientos.
Las declaraciones del prefecto llegan apenas unos días después de la publicación de Venite ad me y muestran su preocupación por la escasa repercusión pastoral que, según su propio diagnóstico, tienen determinados documentos y llamamientos del Magisterio.