El obispo de Sant Feliu pide facilitar la confesión en las parroquias: «Sería un error pensar que es algo trasnochado»

El obispo de Sant Feliu pide facilitar la confesión en las parroquias: «Sería un error pensar que es algo trasnochado»

El obispo de Sant Feliu de Llobregat, monseñor Xabier Gómez García, ha animado a los católicos a redescubrir el sacramento de la confesión y ha pedido a los sacerdotes que faciliten su acceso en las parroquias. En su carta dominical del 25 de octubre, titulada «El sacramento de la reconciliación», el prelado dominico recuerda que «los católicos podemos y debemos acudir al sacramento del perdón» y advierte de que «sería un error pensar que es algo trasnochado».

Gómez presenta la confesión como un sacramento de curación que permite reconocer los pecados, recibir el perdón de Dios y recuperar la paz de conciencia. También destaca su carácter confidencial, en contraste con una sociedad cada vez más acostumbrada a exhibir públicamente la intimidad.

El obispo pide a los sacerdotes facilitar el acceso a la confesión

En su reflexión, el obispo dirige una exhortación concreta a los sacerdotes de su diócesis para que favorezcan la práctica habitual del sacramento de la Penitencia.

«Redescubramos las bondades del sacramento del perdón y hagámoslo accesible en la vida cotidiana», escribe.

A continuación, pide revisar las condiciones en las que se ofrece a los fieles: «Invito a los sacerdotes a revisar los horarios, los espacios, la ambientación, la motivación y la acogida».

El prelado insiste también en la actitud con la que debe recibirse a quienes acuden al confesionario: «Ofrezcamos una escucha sacramental exquisita, paciente y compasiva, capaz de hacer de cada confesión una experiencia liberadora y gratuita. Tratando a quien llega como quisiéramos ser tratados».

Gómez recuerda que todos necesitan la misericordia divina y describe la confesión como un sacramento que «regala paz y serenidad de conciencia, consuelo espiritual y fortaleza para retomar la vida cotidiana con su mundo de relaciones».

Asimismo, precisa que la confesión sacramental no debe confundirse con el acompañamiento espiritual ni con la terapia psicológica, pues cada uno pertenece a un ámbito diferente.

La confesión frente a una sociedad que exhibe su intimidad

La carta comienza con una reflexión sobre la exposición constante de la vida privada. «Vivimos en una sociedad exhibicionista», señala el obispo, que observa cómo las redes sociales invitan a mostrar dónde estamos, qué hacemos, qué pensamos e incluso cómo nos sentimos.

Según Gómez, detrás de esa necesidad de expresarse se encuentra muchas veces el deseo legítimo de ser vistos, escuchados y queridos. Sin embargo, advierte de que, mientras se expone la propia imagen, se puede descuidar «la arquitectura de nuestro ser profundo, la paz del alma».

El prelado aborda también el sentimiento de culpa y el valor del remordimiento cuando ayuda a reconocer un error, pedir perdón, reparar el daño causado y cambiar la propia conducta.

En ese contexto, reivindica la confesión como un espacio de intimidad protegido por la confidencialidad, donde el penitente puede reconocer sus errores, inmadureces y pecados sin temor a quedar atrapado por ellos.

«En el sacramento, la confesión convierte la intimidad en un ámbito sagrado de confidencialidad, respeto y olvido», explica.

El obispo concluye su reflexión sobre el valor liberador del perdón con una afirmación: «Solo hay algo tan liberador como escuchar decir “yo te perdono” y es oír decir “yo te querré siempre”».

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