Egipto reanuda el juicio a un converso al cristianismo que se arriesga a cadena perpetua

Said Abdelrazek, detenido desde julio de 2025 tras pedir que sus documentos reflejaran su fe, vuelve el miércoles 21 de octubre ante un tribunal de seguridad del Estado; Amnistía recoge denuncias de torturas y pide su liberación

Egipto reanuda el juicio a un converso al cristianismo que se arriesga a cadena perpetua
AFP/GettyImages

El próximo miércoles 21 de octubre se reanudará en Egipto el juicio contra Said Abdelrazek, un cristiano de 30 años que se enfrenta a una posible condena de cadena perpetua tras haber intentado que sus documentos oficiales reconocieran su conversión del islam al cristianismo. El hombre permanece encarcelado desde julio de 2025 y su caso ha provocado la intervención de varias organizaciones internacionales que denuncian una persecución por motivos religiosos.

Según informó Coptic Solidarity, el tribunal especializado en delitos de terrorismo escuchará a los últimos testigos de la acusación, después de que en la audiencia del 6 de septiembre comparecieran varios de ellos y fueran interrogados tanto por los magistrados como por la defensa.

El abogado del acusado, Said Fayez, confirmó que el tribunal también ha autorizado la presentación de alegatos orales. La defensa continúa examinando las pruebas aportadas por la Fiscalía y cuestionando su validez, mientras insiste en las garantías procesales que corresponden a su representado.

Acusado de terrorismo por intentar vivir públicamente su fe cristiana

Abdelrazek se convirtió al cristianismo en 2016, después de estudiar distintas religiones y de un largo proceso de reflexión personal. Su decisión de abandonar el islam le ocasionó graves dificultades familiares, sociales y legales, así como episodios de hostigamiento por parte de las autoridades egipcias.

En 2018 huyó a Rusia, donde solicitó asilo y obtuvo protección temporal. Durante su estancia en ese país se incorporó a la Iglesia ortodoxa rusa, pero en julio de 2024 fue deportado a Egipto, a pesar de las advertencias sobre el peligro que podía correr por sus convicciones religiosas.

Tras su regreso, intentó encontrar una vía legal para modificar la religión que figuraba en sus documentos de identidad, donde continuaba constando como musulmán.

El 15 de julio de 2025, agentes de seguridad lo detuvieron en su domicilio de El Cairo. La Fiscalía Suprema de Seguridad del Estado le atribuyó entonces delitos como la creación y dirección de un grupo ilegal, su financiación con fines delictivos y la publicación de contenidos considerados ofensivos contra el islam.

La organización Amnistía Internacional sostiene que los cargos están relacionados exclusivamente con su conversión al cristianismo y con sus intentos de ejercer la libertad de religión y de conciencia.

La legislación egipcia no tipifica expresamente como delito la apostasía, pero los conversos que abandonan el islam encuentran serias dificultades para obtener el reconocimiento administrativo de su nueva religión. En este contexto, las disposiciones penales sobre ofensas religiosas y seguridad del Estado pueden utilizarse contra quienes expresan públicamente sus creencias.

Denuncias de tortura y malos tratos por su fe

El caso ha despertado especial preocupación por las denuncias de tortura que pesan sobre las autoridades egipcias.

Según la información recopilada por Amnistía Internacional, cuando Abdelrazek fue deportado desde Rusia en julio de 2024, agentes de la Agencia de Seguridad Nacional lo detuvieron en el aeropuerto y lo trasladaron a un lugar no revelado de Alejandría, donde permaneció incomunicado durante diez días.

Durante ese periodo, según los testimonios recogidos por la organización, los agentes intentaron eliminar por la fuerza varios tatuajes de símbolos cristianos que llevaba en los brazos, provocándole fuertes dolores y heridas.

También habría sido suspendido durante horas con los brazos extendidos, en una posición descrita como de crucifixión.

Los interrogatorios se centraron en sus creencias religiosas. Los agentes lo presionaron para que reconsiderara su conversión y proporcionara información sobre otros cristianos procedentes del islam.

Amnistía Internacional ha pedido una investigación independiente e imparcial de estas denuncias, que constituyen posibles violaciones graves de los derechos humanos.

Más de un año en prisión y graves problemas de salud

Desde su nueva detención, el 15 de julio de 2025, Abdelrazek permanece recluido en la prisión del Décimo de Ramadán. Su primera audiencia judicial se celebró el 21 de abril de 2026, después de nueve meses de prisión preventiva.

La causa ha continuado desde entonces mediante sucesivos aplazamientos. En junio, los testigos de la Fiscalía y un perito que debían comparecer no acudieron al tribunal, por lo que sus declaraciones quedaron pendientes hasta septiembre.

La situación del detenido ha motivado también las denuncias de organizaciones de derechos humanos.

En una acción urgente difundida el pasado mayo, Amnistía Internacional advirtió de que su abogado solo había podido visitarlo una vez, en enero de 2026, y que las autoridades penitenciarias habían impedido posteriormente a sus familiares y representantes legales entregarle alimentos, ropa y medicamentos.

Su prometida denunció que padecía fuertes dolores en la zona lumbar y las vías urinarias, sin que se hubiera determinado su origen. En abril, la defensa solicitó un reconocimiento médico urgente, pero el tribunal rechazó la petición.

La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) también ha incorporado a Abdelrazek a su base de datos de víctimas de violaciones de la libertad religiosa, identificándolo como un detenido por su conversión y su actividad religiosa.

Organizaciones cristianas piden su liberación

La proximidad de la nueva audiencia ha reactivado los llamamientos internacionales a favor de Abdelrazek.

En un comunicado publicado el 15 de octubre, Coptic Solidarity recordó que el converso continúa encarcelado mientras otros cristianos egipcios afrontan procedimientos judiciales por manifestaciones públicas de su fe.

La organización ha pedido a los gobiernos de Estados Unidos y Australia que intervengan diplomáticamente ante las autoridades egipcias.

La petición dirigida a Australia tiene un motivo particular: la prometida del detenido posee la nacionalidad australiana y Abdelrazek presentó en mayo de 2024 una solicitud de visado humanitario para trasladarse al país. La solicitud todavía no ha dado lugar a una solución que permita su salida de Egipto.

Por su parte, Christian Solidarity Worldwide (CSW) ha denunciado que el acusado está siendo procesado por ejercer su derecho a cambiar de religión y solicitar que esa decisión sea reconocida oficialmente.

«Todo ciudadano egipcio debería ser libre de practicar la religión o creencia que elija, sin temor a intimidaciones oficiales, amenazas sociales, acoso judicial o violencia física», declaró Mervyn Thomas, presidente fundador de la organización.

Amnistía Internacional exige su liberación inmediata e incondicional y reclama que, mientras permanezca detenido, se le garantice acceso a su abogado, atención médica y condiciones penitenciarias dignas.

La audiencia del miércoles 21 de octubre será un nuevo capítulo de un proceso que ha trascendido las fronteras egipcias y que vuelve a poner de manifiesto la situación de los cristianos convertidos del islam, cuya libertad para profesar públicamente su fe continúa encontrando graves obstáculos legales y sociales.

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