Kwasniewski promueve una gran alianza tradicionalista frente a «una revolución desde arriba»

Los católicos apegados a la misa tradicional deben dejar de lado sus diferencias, ya pertenezcan a las comunidades Ecclesia Dei, a la Fraternidad San Pío X (FSSPX) o a parroquias diocesanas. Ese fue el hilo común de tres intervenciones en la primera jornada de la Catholic Identity Conference (CIC), celebrada a comienzos de octubre en Pittsburgh (Estados Unidos), según la crónica publicada por LifeSiteNews.

Kwasniewski promueve una gran alianza tradicionalista frente a «una revolución desde arriba»

Michael Matt, director de The Remnant y cofundador del congreso, abrió la edición de 2026 con una frase del beato Fulton Sheen, beatificado el pasado 24 de septiembre en San Luis: «Los laicos salvarán a la Iglesia». A partir de ella resumió la misión del encuentro: «Nuestra tarea es pedir a nuestros obispos que sean obispos, a nuestros sacerdotes que sean sacerdotes».

Matt precisó a continuación que Cristo fundó una Iglesia jerárquica y que los laicos no la salvarán por sí solos. A ellos les toca hacer todo lo posible y rezar para que los sucesores de los apóstoles «nos saquen de esta oscuridad».

La FSSPX, dentro del frente común

Peter Kwasniewski, filósofo y liturgista, defendió la mayor comprensión y tolerancia mutua entre católicos tradicionales que sea compatible con las exigencias de la fe. «No elegimos crear dificultades. Se nos impuso una revolución desde arriba», afirmó. Entre quienes, a su juicio, se necesitan unos a otros citó a las comunidades Ecclesia Dei, la FSSPX, el clero diocesano que ama la tradición y las capillas independientes, siempre que no sean sedevacantistas.

Kwasniewski llamó a formar alianzas frente a lo que describió como una entidad enferma de ideología modernista y ebria de poder, que se ampara en «llamamientos insinceros a la unidad, la caridad y la obediencia». En lugar de un «pelotón de fusilamiento circular», pidió a los tradicionalistas que se cubran las espaldas unos a otros.

El historiador John Rao repasó los sucesivos indultos que permitieron conservar la misa tradicional tras el Concilio Vaticano II. Evocó también a Eric de Saventhem, presidente fundador de la Federación Internacional Una Voce, cuyo mensaje resumió así: cada hombre del movimiento debía «mantenerse en su puesto» y estar «armado para la batalla».

LifeSiteNews preguntó después a Rao si conviene trabajar con la diócesis o acudir directamente a la FSSPX. Rao recomendó mantener siempre abierto un canal con las autoridades diocesanas, en manos de personas capaces de tratar con ellas. Advirtió, sin embargo, contra conformarse con lo que se ofrezca sin utilizar lo que está al alcance, «lo cual incluye a la FSSPX».

Tres meses después de la nota de Doctrina de la Fe

Esas palabras cobran relieve por el momento en que se pronuncian. El 1 de julio, la FSSPX consagró en Écône a cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio. Al día siguiente, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó una nota explicativa firmada por el cardenal Víctor Manuel Fernández. La nota declara a los ministros de la Fraternidad cismáticos y sujetos a excomunión (can. 1364 § 1) y considera excomulgados a los laicos que se adhieran formalmente a ella. También declara inválidas las confesiones y los matrimonios asistidos por sus sacerdotes, y exhorta a los fieles a abstenerse de sus celebraciones. La crónica de LifeSiteNews no recoge ninguna referencia de los ponentes a ese documento.

El congreso coincidió además con la desaparición de la misa tradicional diocesana en la iglesia de San Tito de Aliquippa, cuya última celebración tuvo lugar el 4 de septiembre. Desde entonces, en la diócesis de Pittsburgh solo la ofrece la parroquia personal Most Precious Blood of Jesus, atendida por el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote.

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