Bagnasco llama a las cofradías a despertar a una Europa «aletargada» desde la fe y la tradición

Bagnasco llama a las cofradías a despertar a una Europa «aletargada» desde la fe y la tradición

El cardenal Angelo Bagnasco ha pedido a las cofradías europeas que se conviertan en protagonistas de la evangelización y ayuden a despertar a una Europa que, a su juicio, vive sumida en un profundo «letargo». El antiguo presidente de la Conferencia Episcopal Italiana reivindicó además el valor de las tradiciones cristianas como vehículo para transmitir una verdad que no envejece: «el amor de Cristo por nosotros».

Bagnasco intervino en Enna, Sicilia, durante el VII Foro Paneuropeo de las Cofradías, celebrado del 2 al 7 de octubre y que reunió a representantes de distintos países europeos. Según los datos presentados durante el encuentro, en Europa existen alrededor de 26.500 cofradías que agrupan a unos seis millones de fieles.

«Hoy os pido que seáis el germen de la nueva primavera que está viviendo la Iglesia», dijo el cardenal ante los participantes. Bagnasco recordó además la huella que estas asociaciones de fieles tuvieron en su propia vida: «Las cofradías han dejado una marca en mi vida y en mi vocación».

Frente a una sociedad donde puede parecer que el cristianismo pierde terreno, el purpurado rechazó una lectura puramente pesimista de la situación. «Todo parece decir lo contrario, pero existen todos los signos de que el bien es hoy infinitamente más fuerte que el mal», aseguró.

«Sed una sana atracción para los jóvenes»

Asimismo, Bagnasco pidió a las cofradías que no se limiten a custodiar las devociones heredadas como un elemento del pasado, sino que las conviertan en una forma concreta de evangelización.

«Sed una sana atracción para los jóvenes, actores de evangelización en esta Europa que debe despertarse de su letargo», afirmó.

Precisamente en la continuidad entre tradición y evangelización situó una de las principales responsabilidades de las cofradías. Su patrimonio religioso, explicó, no debería ser entendido como una colección de costumbres antiguas sin incidencia en el presente, sino como expresión visible de una fe que continúa teniendo algo que decir al hombre contemporáneo.

«Sed contagiosos con vuestras antiguas tradiciones, que cuentan una verdad siempre actual: el amor de Cristo por nosotros», señaló.

El cardenal se refirió también a la situación de muchos jóvenes europeos, marcados —dijo— por «miedos, confusión e incertidumbre». Advirtió de que ese contexto puede terminar haciendo de ellos personas «estratégicamente débiles, fácilmente manipulables», por lo que reclamó espacios capaces de transmitir certezas, pertenencia y una visión cristiana de la existencia.

Una Europa que no puede construirse sólo sobre la economía

La situación del continente europeo fue también parte de la intervención de Bagnasco. El cardenal lamentó que anteriores llamamientos de los obispos en favor de una recuperación de las raíces espirituales de Europa hayan encontrado escaso eco.

«El grito lanzado hace algunos años por los obispos a Europa parece, desgraciadamente, haber caído en el vacío», señaló.

Bagnasco sostuvo que la unidad europea no puede descansar exclusivamente sobre intereses materiales. La economía, las finanzas o la defensa común pueden tener su importancia, explicó, pero ninguna de esas dimensiones basta para crear una verdadera comunidad entre los pueblos.

«Nada de esto es capaz de crear unidad de vida y de destino», afirmó.

Frente a una Europa construida únicamente sobre estructuras políticas o económicas, el cardenal reivindicó la necesidad de recuperar una razón abierta a la trascendencia: «Debe vencer la razón iluminada por la fe».

Defensa de la vida y de la familia

En este contexto, Bagnasco abordó también dos cuestiones que considera fundamentales para el futuro de Europa: la defensa de la vida humana y la familia fundada sobre la unión entre el hombre y la mujer.

El purpurado situó ambos principios dentro de una concepción cristiana de la persona que, lejos de reducirse a una cuestión privada, tiene consecuencias directas sobre la cultura y sobre la manera en que una sociedad comprende su propio futuro.

La jornada incluyó además el panel «La mujer, la vida, los carismas femeninos», moderado por Marcella Reni y con la participación de la actriz Claudia Koll y Laura Frattari. Por la mañana, alrededor de 200 estudiantes habían participado en la Universidad Kore en el encuentro «Las Cofradías, custodias de la Fe y del Medio Ambiente».

El VII Foro Paneuropeo concluyó así varios días de celebraciones, encuentros y actos públicos en una ciudad profundamente vinculada a la tradición confraternal. Para Bagnasco, precisamente esa capacidad de conservar una herencia recibida y transmitirla de generación en generación puede convertir a las cofradías en uno de los instrumentos para volver a proponer públicamente la fe cristiana en una Europa cada vez más secularizada.

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