El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, monseñor Florencio Roselló, ha situado una Iglesia «más horizontal que vertical» entre las claves del nuevo Plan Pastoral Diocesano 2026-2029 y ha anunciado que su primer paso será reunirse con los consejos pastorales parroquiales para impulsar espacios donde «no solo decida el sacerdote», sino que laicos y consagrados puedan «opinar y ayudar a tomar decisiones».
Roselló ha explicado sus prioridades en una carta titulada El sueño del Arzobispo ¡se pone en camino!, publicada después de la jornada del pasado 26 de septiembre en el Seminario Diocesano de Pamplona, donde fue presentado el plan ¡Ponte en camino! con la participación del cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. La convocatoria reunió a más de 400 personas en el salón principal, según la información publicada por la propia archidiócesis, mientras Roselló cifra en más de 500 el conjunto de participantes y señala que hubo que habilitar una sala contigua.
El nuevo plan pretende desarrollar durante los próximos tres años una Iglesia definida por tres conceptos que Roselló viene utilizando como ejes de su proyecto pastoral: «comunión, participación y misión».
Una Iglesia «más horizontal que vertical»
En su carta, Roselló dedica una atención especial a la intervención pronunciada durante aquella jornada por el cardenal Cobo.
El arzobispo de Madrid sostuvo que «la sinodalidad no es una moda, sino que pertenece a la esencia de la Iglesia» y defendió una transformación de las relaciones eclesiales en la que «el pastor se reconoce dentro del pueblo y el laico deja de ser un mero receptor».
«Nadie sobra y nadie basta», afirmó Cobo.
La información publicada por la archidiócesis recoge un planteamiento semejante. Cobo aseguró que la Iglesia atraviesa un momento en el que continúa extrayendo consecuencias del Concilio Vaticano II y explicó que el Plan Pastoral navarro constituye una forma concreta de desarrollar «esa eclesiología, esa forma de entender la Iglesia que nos regaló el Concilio».
Roselló va un paso más allá al explicar cómo interpreta esa propuesta: «Una Iglesia más horizontal que vertical, un camino que aún falta bastante por recorrer».
La expresión resulta particularmente significativa porque no aparece como una cita atribuida a Cobo, sino dentro de la valoración que el propio arzobispo de Pamplona hace de la intervención del cardenal madrileño.
Para Roselló, el encuentro del 26 de septiembre supuso el comienzo efectivo de un proyecto que había anunciado desde su llegada a la diócesis y que presenta ahora como su «sueño» para la Iglesia navarra.
«Vivimos tiempos nuevos»
El arzobispo sostiene que la Iglesia no puede afrontar la situación actual utilizando simplemente los esquemas pastorales anteriores.
«Vivimos tiempos nuevos a los que no podemos responder con los mismos esquemas que en épocas anteriores», afirma.
Durante la jornada de apertura se permitió a los asistentes presentar por escrito cuestiones que consideran pendientes en la pastoral diocesana. Roselló identifica entre ellas «el tema de la mujer y su mayor protagonismo en la Iglesia», la situación de la pastoral rural, la necesidad de formación y la acogida de los inmigrantes en las comunidades.
Sobre este último punto, reclama una acogida «fuera de toda ideologización».
El arzobispo quiere que estos asuntos continúen siendo abordados durante el desarrollo del plan, aunque coloca la misión como horizonte general de la iniciativa.
«Sueño con una Iglesia misionera que sale al encuentro de todas las realidades diocesanas, y digo todas, aunque algunas estén alejadas de la Iglesia», escribe.
Roselló recuerda también unas palabras que, según relata, le dirigió el cardenal Juan José Omella durante su ordenación episcopal: «Eres obispo de todos, de los que vienen y de los que no vienen».
A partir de ellas presenta su concepción de una «Iglesia en salida»: no esperar simplemente a quienes ya acuden a las parroquias, sino buscar la forma de acercarse a quienes se han alejado.
«Escuchar antes de hablar»
El Plan Pastoral 2026-2029 había sido presentado previamente por la diócesis como un proyecto destinado a profundizar en la participación de sacerdotes, laicos y consagrados y avanzar hacia una Iglesia «más abierta, sinodal y participativa».
Roselló insiste ahora en que ¡Ponte en camino! no significa actuar precipitadamente.
«Significa caminar con otros. Significa escuchar antes de hablar. Significa mirar la realidad con los ojos de Jesús. Significa recuperar la alegría de anunciar el Evangelio», explica.
El arzobispo desea que su proyecto sea asumido por parroquias, comunidades religiosas, movimientos, colegios, seminario, familias, sacerdotes y laicos. Menciona expresamente también a los inmigrantes, para quienes desea una Iglesia en la que «se vean acogidos, no rechazados», y a «tantos pobres olvidados y marginados».
La finalidad, según Roselló, es que la Iglesia navarra llegue a ser «misionera, participativa, sinodal y cercana».
Primer objetivo: los consejos pastorales
El aspecto más concreto de la carta aparece al final.
Roselló anuncia que el «primer sueño» que quiere convertir en realidad consiste en reunirse con todos los consejos de pastoral parroquial de cada arciprestazgo.
Su intención es conocer la situación de estos organismos y convertirlos en «espacios de comunión, de participación y misión».
Pero el arzobispo precisa además qué consecuencias espera de esa transformación.
Quiere que sean «espacios de escucha y discernimiento, donde no solo decida el sacerdote, sino que todos los laicos y consagrados puedan opinar y ayudar a tomar decisiones».
Los consejos pastorales serán así «la primera parada» del nuevo camino diocesano.
La apuesta encaja con la explicación ofrecida por Cobo durante la presentación del plan. El cardenal sostuvo que la sinodalidad implica «tomar decisiones juntos» y que el sacerdote debe reconocerse dentro del pueblo mientras el laico deja de desempeñar el papel de mero receptor.
El proyecto cuenta además con el respaldo expresado por León XIV. Durante la jornada del 26 de septiembre se leyó un mensaje remitido por el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, en nombre del Papa, en el que el Pontífice animaba a la diócesis a ponerse en camino «con fe y esperanza», arraigada en Cristo y dócil al Espíritu Santo.
Roselló, por su parte, deja claro que pretende traducir ese «camino» en modificaciones concretas de la vida diocesana. La primera afectará precisamente a los órganos parroquiales de participación: escuchar a los consejos pastorales y avanzar hacia un modelo en el que, en palabras del propio arzobispo, «no solo decida el sacerdote».