Las siete víctimas de abusos recibidas este domingo por León XIV en Lourdes han pedido al Papa medidas concretas para afrontar los casos que siguen sacudiendo a la Iglesia en Francia. Tras un encuentro que se prolongó durante casi dos horas, cinco de los participantes comparecieron ante los medios y aseguraron haber encontrado a un Pontífice informado, atento a sus historias y consciente de que todavía queda «una enorme cantidad de trabajo por hacer».
Según informó Vatican News tras el encuentro, las víctimas trasladaron a León XIV varias propuestas sobre las que el Papa no ofreció una respuesta inmediata. «Hoy hemos hecho numerosas peticiones. Esperamos respuestas», señalaron, al tiempo que advirtieron de que permanecerán «vigilantes» ante los pasos que pueda adoptar la Iglesia.
Piden la disolución de los Padres de Bétharram
Entre las peticiones planteadas destaca la formulada por Jean-Marie Delbos, víctima de abusos cuando era alumno del colegio Notre-Dame de Bétharram, quien propuso directamente al Papa la disolución de la Congregación de los Padres de Bétharram.
El caso de Bétharram se ha convertido en uno de los grandes escándalos de abusos en Francia. Una comisión independiente creada para investigar las violencias cometidas en el establecimiento publicó el pasado mes de junio su informe después de doce meses de trabajo, basado en testimonios de víctimas, archivos y declaraciones de responsables y expertos.
Delbos explicó además que había perdido la fe tras los abusos sufridos y que este domingo asistió a Misa por primera vez en décadas. Relató que el encuentro con León XIV le había proporcionado «una nueva visión» de la Iglesia y del propio Pontífice.
León XIV recibió individualmente a las víctimas
La reunión comenzó poco después de las 17:30 en la residencia episcopal de Lourdes. Participaron cuatro hombres y tres mujeres, acompañados por monseñor Gérard Le Stang, obispo de Amiens y presidente del Consejo para la Prevención y Lucha contra la Pedofilia de la Conferencia Episcopal Francesa.
León XIV recibió primero de manera individual y privada a cada uno de los participantes. Según la comunicación oficial de la Santa Sede, escuchó sus relatos sobre el dolor y el sufrimiento padecidos, en algunos casos «con la complicidad o el silencio de quienes podrían haberlos ayudado», así como sus propuestas para impedir que los abusos vuelvan a producirse. Con algunos de ellos permaneció también unos momentos en oración.
La reunión, inicialmente prevista para aproximadamente una hora, terminó prolongándose durante cerca de una hora y cincuenta minutos. Después de las conversaciones individuales, el Papa reunió a las siete víctimas, agradeció sus testimonios y reiteró su compromiso para evitar que otras personas padezcan el mismo daño.
«No es ingenuo»
Los participantes destacaron especialmente el conocimiento que León XIV mostraba de sus respectivos casos. Jérôme Guillement afirmó que el Pontífice conocía previamente su historia y le formuló preguntas concretas, una actitud que interpretó como señal de que había preparado personalmente el encuentro.
Según el testimonio de las víctimas, durante la conversación se abordó también el carácter sistémico de los abusos y los mecanismos que durante décadas permitieron su continuidad dentro de instituciones eclesiales y educativas.
«No es ingenuo», afirmó Guillement al describir la actitud de León XIV. A su juicio, el Papa es consciente de que los casos continuarán apareciendo y de la necesidad de mantener la vigilancia. Los participantes aseguraron además que el Pontífice habló de trabajar junto con realidades externas a la Iglesia para afrontar el problema.
El encuentro se produjo pocas horas después de que León XIV reclamara a los obispos franceses mantener la «máxima vigilancia» ante los abusos y continuar trabajando por la verdad, la justicia y la reparación. Las víctimas, por su parte, dejaron claro al terminar la reunión que la escucha recibida en Lourdes deberá traducirse ahora en decisiones: «Esperamos respuestas».