León XIV llegó este sábado 26 de septiembre a Lourdes, segunda etapa de su viaje apostólico a Francia, y acudió a la gruta de las Apariciones de Massabielle, donde encomendó el país a la Virgen y pidió por las familias, las vocaciones, los enfermos y los gobernantes. En su oración, el Papa pidió expresamente que las familias cristianas estuvieran «generosamente abiertas a la vida» y que Francia contara con dirigentes dispuestos a servir al bien común.
La llegada a Lourdes puso fin a una intensa jornada que había comenzado por la mañana en París con la visita a Maison Bakhita y el encuentro con catecúmenos y neófitos en el Instituto Católico de París, y que había tenido como acto central la Misa celebrada ante unos 700.000 fieles en la plaza de la Concordia.
Francia, encomendada a la Virgen
Ante la gruta de Massabielle, León XIV fue recibido por el obispo de Tarbes y Lourdes, monseñor Jean-Marc Micas, y por el rector del santuario, el padre Michel Daubanes. El Papa permaneció primero unos instantes en oración silenciosa ante la imagen de la Virgen María.
Su plegaria estuvo marcada por una explícita intercesión por Francia. León XIV pidió a Nuestra Señora que obtuviera para el pueblo francés el don de la concordia fraterna y que el país pudiera construir una sociedad armónica que desterrara la violencia y el odio.
El Pontífice rogó también para que cada persona pudiera trabajar, fundar su familia y llevar su vida hasta el final con tranquilidad y serenidad, y pidió que los más pobres y desfavorecidos encontraran siempre apoyo.
«Dirigentes sabios y generosos» al servicio del bien común
La oración incluyó una petición específica por quienes gobiernan Francia. León XIV pidió a la Virgen que el país contara con dirigentes «sabios y generosos», capaces de afrontar los desafíos, dispuestos al sacrificio personal y orientados al servicio del bien común.
El Papa pidió asimismo que Francia permaneciera en paz dentro del concierto de las naciones y que hiciera oír su voz en defensa de los derechos humanos fundamentales y de la paz mundial, rechazando las lógicas de la guerra.
La petición prolongó algunos de los asuntos planteados por el Pontífice durante la primera jornada de su visita, cuando en el Palacio del Elíseo defendió el derecho a la vida y advirtió contra la eutanasia, la maternidad subrogada y las manipulaciones genéticas.
Familias abiertas a la vida y nuevas vocaciones
León XIV encomendó después a la Virgen al Pueblo de Dios que peregrina en Francia y pidió una renovación de la fe y del fervor de las familias cristianas, para que vivieran cotidianamente de la presencia de Jesucristo y encontraran en Él la gracia y el apoyo necesarios frente a las dificultades.
En ese contexto formuló una de las peticiones más significativas de la oración: que las familias estuvieran «generosamente abiertas a la vida» y que Dios hiciera surgir en ellas nuevas vocaciones, especialmente al sacerdocio y a la vida religiosa.
El Papa pidió igualmente que la Iglesia en Francia fuera capaz de mostrar, de manera particular a los jóvenes, «el camino luminoso del Evangelio» para contribuir a la construcción de una sociedad justa y fraterna.
Los enfermos ante la fuente de Massabielle
La parte final de la oración estuvo dedicada a las intenciones personales, a los enfermos y a quienes sufren, así como a las personas que los acompañan y que llegan a Lourdes para buscar fuerza y curación en la fuente de Massabielle.
León XIV encomendó también a sus seres queridos y a los difuntos y pidió a la Virgen que eliminara los obstáculos que todavía separan a los hombres de Cristo y que su Hijo pudiera reinar en todos los corazones.
La Rosa de Oro a los pies de la Virgen
Tras unos momentos de silencio, el Papa se acercó a la roca de la gruta y la tocó. El rector del santuario le ofreció después un vaso de agua de la fuente de Massabielle, del que bebió, y le entregó un cirio que León XIV depositó en el candelabro antes de recitar su oración.
Al terminar, el Pontífice colocó una Rosa de Oro a los pies de la imagen de Nuestra Señora de Lourdes, rezó el Padrenuestro e impartió la bendición. Antes de abandonar el santuario saludó a los capellanes y posteriormente se trasladó a la residencia episcopal, donde cenó en privado.
La llegada de León XIV supuso la primera visita de un Pontífice a Lourdes desde la peregrinación de Benedicto XVI en 2008. El santuario había alcanzado semanas antes su capacidad máxima, con unos 150.000 peregrinos inscritos para participar en los actos del fin de semana.
León XIV continúa este domingo su visita a Lourdes
El viaje continúa este domingo 27 de septiembre en Lourdes. León XIV tiene previsto reunirse a las 9:00 con los obispos de la Conferencia Episcopal Francesa en el auditorio Santa Bernardita y, a las 11:00, presidir la Santa Misa en la pradera del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, seguida del rezo del Ángelus.
Por la tarde, el Papa se encontrará a las 15:30 con los trabajadores y los enfermos del Accueil Notre-Dame y, posteriormente, mantendrá un encuentro privado con religiosas contemplativas en el Carmelo de Lourdes. La jornada concluirá a las 21:00 con el rezo del Santo Rosario y la procesión de las antorchas.
ORACIÓN DE LEON XIV EN LA GRUTA DE MASSABIELLE
Nuestra Señora de Lourdes, la Inmaculada Concepción, en este lugar bendito donde hablaste, con tanta dulzura y ternura, a santa Bernardita, humilde hija del pueblo de Francia, para transmitir al mundo un luminoso mensaje de oración, conversión y esperanza, acudimos a ti con confianza; porque Tú eres la Madre que Jesús nos ha dado y estás atenta a todas nuestras necesidades.
Te rogamos, Nuestra Señora, por Francia, de la que eres Patrona y a la que durante tantos siglos has rodeado con tu protección. Obtén para su pueblo el don de la concordia fraterna. Que construya una sociedad armoniosa, desterrando toda violencia y todo odio, permitiendo a cada uno trabajar, fundar su familia y llevar su vida hasta el final con tranquilidad y serenidad. Que los más desdichados y los más pobres sean siempre sostenidos. Obtén para Francia dirigentes sabios y generosos, dispuestos al sacrificio de sí mismos, capaces de afrontar los desafíos y deseosos de servir al bien común. Que la mantengan en paz en el concierto de las naciones. Que hagan oír su voz para promover la defensa de los derechos humanos fundamentales, así como la paz en el mundo, rechazando para siempre las lógicas de la guerra.
Santa Virgen María, te presentamos al Pueblo de Dios que peregrina en este país que tanto has marcado con tu cercanía. Renueva la fe y el fervor de las familias cristianas, tan queridas por tu corazón, para que vivan cada día de la presencia de Jesús, de su gracia y de su apoyo en las dificultades que atraviesan. Que estén generosamente abiertas a la vida, y que Dios suscite en ellas vocaciones, especialmente sacerdotales y religiosas. Concede a tu Iglesia en Francia que muestre, especialmente a los más jóvenes, el camino luminoso del Evangelio para edificar la sociedad justa y fraterna a la que aspiran.
Finalmente, Madre amantísima, te presentamos nuestras intenciones personales más apremiantes, en particular las de las personas enfermas y que sufren, así como las de todos aquellos que las acompañan, que han venido a obtener fuerza y curación en la fuente de Massabielle. Te confiamos a nuestros seres queridos y a nuestros queridos difuntos. Aparta, te lo rogamos, todos los obstáculos que todavía nos separan de tu Hijo amado, y haz que Él reine en todos los corazones.
Amén.