La diócesis francesa de Tarbes y Lourdes ha hecho pública una acusación de violencia sexual contra Pierre-Marie Théas, obispo de Montauban entre 1940 y 1947 y de Tarbes y Lourdes entre 1947 y 1970. La denuncia ha sido presentada por un antiguo alumno del establecimiento Notre-Dame de Bétharram y afecta a un prelado fallecido en 1977, por lo que no existe posibilidad de que responda a los hechos que se le atribuyen ni de que sean esclarecidos mediante un proceso judicial.
El actual obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas, comunicó el caso y explicó que el antiguo alumno acudió hace algunos meses a la Instancia Nacional Independiente de Reconocimiento y Reparación (INIRR) y afirma haber sido agredido sexualmente por Théas cuando este tenía 75 años y ya era obispo emérito.
Tras abandonar el gobierno de la diócesis en 1970, Théas, originario de la región, dispuso hasta su muerte de un pequeño apartamento en Bétharram.
La diócesis buscó elementos que permitieran corroborar la denuncia
Micas tuvo conocimiento de la acusación en julio de 2026. Dentro del procedimiento habitual de la INIRR, el organismo pidió a la diócesis que comprobara si disponía de elementos que pudieran «sustentar la verosimilitud» del relato presentado por el antiguo alumno.
La búsqueda no los encontró.
«Una búsqueda exhaustiva en los archivos no permitió responder positivamente a esta petición de la INIRR», señala el comunicado episcopal.
La diócesis no sostiene por ello que la acusación sea falsa. El problema señalado por Micas es precisamente la imposibilidad de establecer qué ocurrió: la documentación examinada no ha aportado elementos que permitan corroborar el relato y Théas murió hace casi medio siglo.
«Mons. Théas ya no está aquí para confirmar o desmentir los hechos señalados. Por tanto, no puede haber una investigación y un juicio que establezcan la verdad respetando las disposiciones de la ley», escribió Micas a los fieles.
Una acusación sin posibilidad de contradicción
El obispo reconoce abiertamente la difícil situación que plantea una acusación de esta naturaleza contra una persona fallecida.
«Como siempre en esta situación, subsistirá una duda en la mente de unos y otros», afirma. Micas califica esa incertidumbre de «terrible» tanto para las personas que denuncian haber sido víctimas, cuya palabra corre el riesgo de no ser creída y cuyo sufrimiento puede quedar sin reconocimiento, como para los allegados del acusado.
Sobre estos últimos señala que «no saben qué pensar», pueden reprochar «la divulgación de una información sin posibilidad de contradicción» y deberán convivir con ella.
Micas dirige su «primer pensamiento» al denunciante y, de manera más amplia, a quienes han sufrido violencia sexual. Recuerda también la especial gravedad que adquieren los abusos cuando son cometidos por sacerdotes u obispos, pues pueden afectar a la relación de las víctimas con la Iglesia y con Dios.
Théas, «Justo entre las Naciones»
La acusación afecta a una figura conocida del episcopado francés del siglo XX. Pierre-Marie Théas fue reconocido en 1969 como «Justo entre las Naciones» por su oposición pública a las medidas antisemitas adoptadas por el régimen de Vichy.
En 1942, cuando era obispo de Montauban, protestó públicamente contra la persecución de los judíos. Micas recuerda que, aunque dejó la diócesis hace más de medio siglo, su memoria continúa presente dentro y fuera de la Iglesia, particularmente entre la comunidad judía francesa por su actuación durante la Segunda Guerra Mundial.
El actual obispo reconoce que la acusación puede poner «un poco más a prueba» la confianza de algunas personas en la Iglesia.
Micas reafirma el compromiso de la diócesis contra los abusos
En su comunicado, Micas sitúa la noticia dentro del proceso emprendido por la Iglesia en Francia tras la publicación del informe de la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia (CIASE).
El obispo asegura que desde entonces se han asumido compromisos para reconocer y acompañar a las víctimas, prevenir la violencia sexual y avanzar en la «transformación» eclesial que considera necesaria, incluida una revisión de las formas de ejercer la autoridad por parte de clérigos y laicos.
«Mucho se ha hecho y mucho queda por hacer», reconoce.
La publicación del caso se produce además pocos días antes de la llegada de León XIV a Lourdes. Micas concluye su comunicado recordando una petición del Pontífice: «Es urgente arraigar en toda la Iglesia una cultura de prevención que no tolere ninguna forma de abuso: ni de poder o autoridad, ni de conciencia, ni espiritual o sexual».
La acusación contra Théas queda así marcada por una circunstancia que atraviesa todo el comunicado del obispo de Lourdes: hay un denunciante que afirma haber sufrido una agresión sexual, pero la búsqueda realizada en los archivos no ha proporcionado elementos que permitan corroborar su relato y el hombre acusado murió en 1977, sin posibilidad de responder a la acusación.