San Pedro recupera los mosaicos de la Capilla Clementina tras más de un año de restauración

San Pedro recupera los mosaicos de la Capilla Clementina tras más de un año de restauración

La Basílica de San Pedro ha concluido la restauración de la cúpula de la Capilla Clementina, una de las grandes obras decorativas de comienzos del siglo XVII. Los trabajos, iniciados en mayo de 2025, han permitido intervenir sobre 371 metros cuadrados de mosaicos realizados entre 1601 y 1604 y sobre las decoraciones de estuco que los acompañan.

La finalización de los trabajos ha sido anunciada por la Fábrica de San Pedro, el organismo encargado de la conservación y mantenimiento de la basílica vaticana, coincidiendo con el año en que se conmemoran los 400 años de la consagración del actual templo.

371 metros cuadrados de mosaicos

La restauración ha afectado a los mosaicos realizados entre 1601 y 1604 a partir de los cartones del pintor Cristofano Roncalli, conocido como Il Pomarancio.

Las labores periódicas de vigilancia realizadas por la Fábrica de San Pedro habían detectado la necesidad de intervenir sobre la decoración musiva. La instalación de los andamios en enero de 2025 permitió examinar de cerca las superficies y localizar problemas relacionados tanto con el envejecimiento natural de los materiales como con intervenciones realizadas a lo largo del tiempo.

Las comprobaciones llevaron a ampliar los trabajos a las decoraciones de estuco de la misma época, con el objetivo de garantizar la estabilidad del conjunto.

Un estudio detallado antes de intervenir

Antes de comenzar la restauración propiamente dicha se realizó una campaña de diagnóstico que incluyó documentación fotográfica, análisis de laboratorio de los materiales, cartografía digital de las zonas deterioradas e investigaciones endoscópicas.

La Fábrica de San Pedro utilizó además tecnología BIM (Building Information Modeling) para elaborar un modelo tridimensional de la cúpula al que se incorporaron los datos sobre su estado de conservación y las intervenciones realizadas.

El resultado es un archivo digital que podrá actualizarse y utilizarse en futuros trabajos de vigilancia y mantenimiento.

La intervención incluyó la eliminación del polvo y la suciedad acumulada, la consolidación de las teselas que presentaban problemas de estabilidad, el tratamiento de las eflorescencias y la eliminación de elementos considerados incompatibles con la obra original.

También se consolidaron los soportes que presentaban riesgo de desprendimiento y se intervinieron las lagunas existentes para recuperar la lectura formal y cromática del conjunto.

Una capilla vinculada a Clemente VIII

La Capilla Clementina recibe su nombre del Papa Clemente VIII, Ippolito Aldobrandini, que gobernó la Iglesia entre 1592 y 1605 y promovió su decoración.

La capilla había sido proyectada por Miguel Ángel Buonarroti y fue completada por Giacomo della Porta en 1580 como contraparte simétrica de la Capilla Gregoriana. Forma parte del conjunto de espacios que rodean la Confesión de San Pedro.

Su programa iconográfico fue desarrollado en el contexto de la Contrarreforma y contó con la participación decisiva del cardenal Cesare Baronio, una de las figuras intelectuales más importantes de la Iglesia de finales del siglo XVI.

En las pechinas de la cúpula están representados los cuatro Doctores de la Iglesia, mientras que las lunetas contienen escenas bíblicas. El conjunto se completa con una abundante decoración de putti, guirnaldas y símbolos heráldicos de la familia Aldobrandini.

Una obra de comienzos del siglo XVII

La ejecución de los mosaicos fue confiada a un equipo de aproximadamente diez maestros, entre ellos Marcello Provenzale, Paolo Rossetti y Ranuccio Semprevivo.

La utilización del mosaico adquirió especial importancia en la decoración de la nueva Basílica de San Pedro por su resistencia y durabilidad frente a otras técnicas pictóricas. La Capilla Clementina conserva uno de los primeros grandes ejemplos de este programa decorativo desarrollado durante la construcción del templo.

Los trabajos concluyen mientras San Pedro conmemora los cuatro siglos de la consagración de la actual basílica, celebrada por Urbano VIII el 18 de noviembre de 1626.

La restauración permite recuperar uno de los conjuntos que testimonian la última etapa de construcción y ornamentación del templo levantado sobre la tumba del apóstol Pedro.

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