Getafe pone fin al itinerario de los «Hermanos del Amor Misericordioso» tras dieciocho años de discernimiento

Getafe pone fin al itinerario de los «Hermanos del Amor Misericordioso» tras dieciocho años de discernimiento

El obispo de Getafe, monseñor Ginés García Beltrán, ha comunicado el cierre del itinerario vocacional comunitario que la diócesis venía acompañando desde 2008 con vistas a la posible constitución de una familia religiosa bajo el nombre de «Hermanos del Amor Misericordioso» (HAM). La decisión se ha hecho pública mediante una nota oficial fechada el 15 de septiembre.

Según el comunicado, durante estos dieciocho años algunos miembros del grupo recibieron la ordenación diaconal y presbiteral, y ejercen en la actualidad diversos ministerios pastorales en la diócesis del sur de Madrid. La nota no precisa cuántos.

Discernimiento «personal e individual»

«Tras un tiempo prolongado de reflexión y acompañamiento», el obispo ha comunicado a los sacerdotes, diáconos y seminaristas vinculados al proyecto que, en adelante, el discernimiento sobre una eventual vocación a la vida religiosa deberá realizarse «de manera personal e individual». Desaparece, por tanto, el cauce comunitario que daba sentido al grupo como germen de un futuro instituto.

Los seminaristas podrán continuar su camino en sus respectivos seminarios o, si lo estiman oportuno, incorporarse a un instituto de vida religiosa ya reconocido por la Iglesia. Los ministros ordenados seguirán su proceso desde el ejercicio de los ministerios que tienen encomendados. Los diáconos en camino hacia el presbiterado, añade la nota, recibirán la ordenación sacerdotal «en el momento oportuno, una vez reunidas las condiciones requeridas por el derecho de la Iglesia», con cita expresa del canon 1030 del Código de Derecho Canónico, que regula la facultad del obispo para denegar o aplazar la ordenación de un diácono por causa canónica.

Sin juicio negativo

La diócesis subraya que la medida «no supone un juicio negativo sobre la autenticidad del deseo manifestado por los interesados de vivir una vocación religiosa». Al contrario, afirma reconocer y valorar ese deseo, y considera oportuno que en esta nueva etapa cada uno pueda discernir personalmente «la forma concreta en la que el Señor le llama a vivir los consejos evangélicos, la vida fraterna en comunidad y una regla de vida estable».

Getafe ofrece a los afectados «el acompañamiento humano y pastoral que puedan necesitar» y pone a su disposición «espacios de escucha, acogida y apoyo».

Un final frecuente para las fundaciones diocesanas

El caso ilustra la dificultad que encuentran las nuevas fundaciones religiosas para superar la fase de asociación diocesana y alcanzar el reconocimiento canónico como instituto de vida consagrada, un camino que la Santa Sede ha endurecido en los últimos años. Desde el rescripto de Francisco de 2016, que exige consultar a la Santa Sede antes de erigir un instituto de derecho diocesano, y la reforma del canon 579 en 2020, los obispos se muestran más cautos a la hora de sostener proyectos que llevan años sin cristalizar.

La nota de Getafe, escueta y cuidadosa en sus términos, deja sin explicar las razones de fondo que han llevado al obispo a cerrar un proceso que él mismo heredó de su antecesor, monseñor Joaquín María López de Andújar, y que ha acompañado durante casi toda su etapa al frente de la diócesis, iniciada en 2018.

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