El Cristo de San Agustín recorre Granada en rogativa tras los terremotos

El Cristo de San Agustín recorre Granada en rogativa tras los terremotos

El Santísimo Cristo de San Agustín, Sagrado Protector de Granada, recorrió este domingo las calles de la ciudad en la procesión de rogativas convocada tras los terremotos que sacudieron la provincia durante el pasado mes de agosto.

Numerosos fieles y devotos acompañaron la imagen para pedir a Dios que continúe protegiendo a Granada y darle gracias porque los seísmos no provocaron víctimas mortales, aunque sí causaron daños materiales, miedo entre la población y obligaron a cerrar preventivamente varios templos de la archidiócesis.

La rogativa fue promovida expresamente por el arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, después de los movimientos sísmicos registrados en la capital y distintos municipios de la provincia.

Misa y rogativa por las calles de Granada

La jornada comenzó con la celebración de la Santa Misa en la Catedral de Granada, presidida por Gil Tamayo y con la asistencia de representantes de la corporación municipal, miembros de la Hermandad del Santísimo Cristo de San Agustín, sacerdotes y numerosos fieles.

Terminada la Eucaristía, la imagen del Cristo salió de la Catedral para recorrer las calles de la ciudad.

La procesión había sido anunciada después de los terremotos de agosto, que obligaron al Arzobispado a adoptar distintas medidas preventivas. Entre ellas estuvo el cierre temporal de la propia Catedral, que posteriormente comenzó a recuperar progresivamente su actividad habitual.

La iniciativa recuperaba además una práctica profundamente arraigada en la historia católica de Granada. Durante siglos, la ciudad ha recurrido al Cristo de San Agustín ante calamidades públicas como sequías, epidemias y terremotos.

Constan rogativas ante la imagen por las sequías de 1587 y 1635 y durante la grave epidemia de 1679. Granada volvió a acudir al Cristo en 1755, año marcado por fuertes terremotos, y durante la epidemia de cólera de 1834.

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Las cinco llagas de Cristo marcaron el recorrido

La oración durante la procesión estuvo articulada en torno a las cinco llagas de Cristo —las de las manos, los pies y el costado—. En cinco puntos del recorrido, la imagen se detuvo para que el arzobispo dirigiera una reflexión y una oración a la que se sumaron los fieles.

«Señor y Salvador nuestro, Santo Cristo de San Agustín, Protector de la ciudad de Granada. Hoy nos ponemos ante tu Imagen sagrada con el corazón encogido y lleno de preocupación por los continuos terremotos que han sacudido nuestra tierra en estos últimos días», comenzó la plegaria.

El sentido de la procesión quedó expresado también en otra de las oraciones:

«No estamos aquí sólo para recordar tu sufrimiento y tu entrega por nosotros, sino también para pedirte que cuides con inmenso cariño de cada uno de los rincones de nuestra querida archidiócesis de Granada, de sus barrios, de sus pueblos y de toda la gente que los habita».

A lo largo del recorrido se pidió también fortaleza para superar las dificultades que impiden seguir el Evangelio, que la Palabra de Dios sea «faro en nuestro camino», que los corazones ardan ante la presencia de Dios y que la Sangre de Cristo los purifique.

Una rogativa que llegó a ser cuestionada por un sacerdote de la diócesis

La convocatoria de Gil Tamayo había provocado semanas antes una llamativa polémica dentro de la propia Archidiócesis.

Mario Sixto Picazo Robles, párroco de Santa María Micaela y consiliario diocesano de la Juventud Obrera Cristiana, publicó un artículo en el que cuestionaba la decisión de organizar una rogativa con motivo de los terremotos.

El sacerdote consideraba necesario evitar que este tipo de actos pudieran transmitir una comprensión de Dios vinculada a la intervención directa en los fenómenos naturales.

La objeción contrastaba con la larga historia de rogativas celebradas en Granada y con una práctica tradicional de la Iglesia: acudir a Dios ante las calamidades y necesidades públicas para implorar su auxilio.

Finalmente, la rogativa convocada por Gil Tamayo se celebró con la participación de sacerdotes, autoridades civiles, la Hermandad y numerosos fieles y devotos.

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El Sagrado Protector regresa a la Catedral

La procesión concluyó ante las puertas de la Catedral con una oración final y la bendición impartida por el arzobispo. Mientras doblaban las campanas y los fieles permanecían en silencio, la imagen regresó al interior del templo.

El Cristo de San Agustín permanece actualmente en la Catedral como parte de la exposición «Kerygma. El arte de evangelizar», organizada con motivo del primer centenario de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Granada y abierta hasta el próximo 28 de diciembre.

Ya dentro de la Catedral, los fieles entonaron el himno al Sagrado Protector de Granada, poniendo fin a una jornada en la que la ciudad volvió a hacer lo que sus antepasados hicieron durante siglos ante epidemias, sequías, terremotos y otras calamidades: salir en rogativa, implorar la protección de Dios y dar gracias por los males evitados.

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