La Catedral de Huesca, en Aragón, celebra este sábado 12 de septiembre la solemnidad del Santo Cristo de los Milagros, una de las devociones históricas de la diócesis, cuyo origen se remonta a una epidemia de peste que asoló la ciudad en 1497.
Según la tradición documentada en Huesca, los fieles llevaron entonces en procesión por la catedral la imagen del Crucificado para pedir el fin de la enfermedad. Durante el recorrido, la talla comenzó a sudar gotas de agua y posteriormente remitió la epidemia. Más de cinco siglos después, peregrinos de la capital y de distintas localidades oscenses continúan acudiendo cada 12 de septiembre a venerar la imagen.
La celebración de este año estará presidida por Pedro Aguado Cuesta, obispo de Huesca y Jaca, y culminará la novena que se desarrolla en la catedral desde el pasado 4 de septiembre.
Una devoción nacida durante la peste de 1497
El origen de la devoción al Santo Cristo está ligado a uno de los episodios religiosos más recordados de la historia de Huesca. En 1497, en plena epidemia de peste, la ciudad recurrió a la imagen conservada en la catedral y la llevó en procesión por las naves del templo para implorar el cese de la enfermedad.
Fue entonces cuando, según la documentación conservada sobre el acontecimiento, la imagen del Crucificado comenzó a sudar. La peste remitió y el hecho fue interpretado como un milagro, dando origen a una devoción que ha perdurado durante más de cinco siglos.
El episodio cuenta además con un testimonio contemporáneo. El Archivo Municipal de Huesca ha recordado que el notario de la catedral dejó constancia de que la imagen había sudado durante aquella procesión. La propia diócesis continúa presentando el acontecimiento como el origen de la veneración al Santo Cristo de los Milagros.
La memoria de aquel hecho se conserva cada 12 de septiembre. Peregrinos procedentes de Huesca y de distintas localidades de la diócesis llegan desde primera hora de la mañana a la catedral para participar en las celebraciones.
Peregrinos desde primera hora de la mañana
El programa de este sábado comienza a las 8:00 horas con la recepción de los peregrinos en la puerta de la Catedral y el traslado de la imagen desde su capilla hasta el altar mayor.
A continuación se celebra la primera Eucaristía, presidida por Pedro Aguado. A lo largo de la mañana están previstas otras dos misas, a las 10:00 y a las 12:00 horas.
La jornada culminará a las 19:00 horas con la Eucaristía solemne, nuevamente presidida por el obispo de Huesca y Jaca. Una vez concluida la celebración, el Santo Cristo será trasladado de regreso a su capilla.
La solemnidad cierra los nueve días de oración de la tradicional novena, iniciada el 4 de septiembre, durante los cuales los fieles se han congregado diariamente ante el Crucificado.
La dignidad humana ante la inteligencia artificial, hilo conductor de la novena
La novena de este año ha tomado como hilo conductor Magnifica Humanitas, la primera encíclica de León XIV, dedicada a «la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial».
Las meditaciones han abordado durante estos días cuestiones como el valor de la vida humana, la doctrina social de la Iglesia, el trabajo, la libertad y los desafíos éticos planteados por el desarrollo tecnológico. Pedro Aguado ha participado en varias de las jornadas de la novena y preside también las principales celebraciones de este sábado.
La Cofradía del Santo Cristo de los Milagros y San Lorenzo Mártir mantiene además una estrecha vinculación con las principales celebraciones religiosas de Huesca. El pasado mes de agosto participó en los actos dedicados a san Lorenzo, patrón de la ciudad.
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La celebración de este sábado vuelve a llevar a los fieles oscenses ante la misma imagen a la que recurrió la ciudad durante la peste de 1497, origen de una devoción que continúa viva 529 años después en la Catedral de Huesca.