San Juan Gabriel Perboyre, el misionero que pidió ir a China y murió mártir a los 38 años

San Juan Gabriel Perboyre, el misionero que pidió ir a China y murió mártir a los 38 años

La Iglesia celebra este viernes 11 de septiembre la memoria de san Juan Gabriel Perboyre, sacerdote vicenciano francés que dejó su país para evangelizar en China y murió mártir en 1840, después de meses de prisión, interrogatorios y torturas. Este año se cumplen además 30 años de su canonización, celebrada por san Juan Pablo II el 2 de junio de 1996.

«Una sola cosa es necesaria: Jesucristo», solía repetir Perboyre. Juan Pablo II recuperó aquellas palabras durante la Misa de canonización, en la que presentó al nuevo santo como un sacerdote que quiso seguir a «Cristo evangelizador de los pobres» según el ejemplo de san Vicente de Paúl y que terminó identificándose con Él también en el martirio.

«¿Qué se puede desear mejor que ir a predicar a un Dios crucificado?»

Juan Gabriel Perboyre nació el 5 de enero de 1802 en Le Puech de Montgesty, en el sur de Francia, en una familia profundamente católica de la que surgirían varias vocaciones religiosas. Llegó inicialmente a la escuela dirigida por su tío, el sacerdote vicenciano Jacques Perboyre, para acompañar a su hermano Louis, pero allí comenzó a discernir su propia vocación.

En 1818 ingresó en la Congregación de la Misión, fundada por san Vicente de Paúl, y fue ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1826. Durante sus primeros años ejerció como profesor y formador del clero en Francia, aunque deseaba incorporarse a las misiones extranjeras. La propia carta decretal de su canonización confirma estas fechas y recuerda que su familia dio a la Iglesia varios misioneros vicencianos y religiosas.

Su hermano Louis también había ingresado en la Congregación de la Misión y partió hacia China, pero enfermó durante la travesía y murió antes de alcanzar su destino. Juan Gabriel terminó emprendiendo el mismo camino y llegó a Macao el 29 de agosto de 1835, según recoge el propio litúrgico de la Congregación de la Misión.

Ya a las puertas de China escribió unas palabras que Juan Pablo II citaría más de siglo y medio después durante su canonización: «No sé lo que me está reservado en la carrera que se abre ante mí: sin duda muchas cruces; ese es el pan cotidiano del misionero. ¿Y qué se puede desear mejor que ir a predicar a un Dios crucificado?».

Perboyre aprendió la lengua y se internó posteriormente en el país para atender a comunidades católicas dispersas. Las condiciones eran precarias y el peligro de persecución permanecía presente. En una carta del 10 de agosto de 1839 explicaba que, desde septiembre del año anterior hasta Pentecostés, había realizado 17 misiones o visitas a comunidades cristianas, prácticamente sin descanso.

Detenido durante una nueva persecución contra los cristianos

La situación cambió pocas semanas después. El 15 de septiembre de 1839, Perboyre se encontraba en una residencia de la misión junto al también vicenciano Jean-Henri Baldus, el misionero franciscano italiano Giuseppe Rizzolati y un sacerdote chino cuando recibieron la noticia de que los soldados se dirigían hacia ellos.

Los misioneros se dispersaron. Perboyre buscó refugio entre los bosques de bambú de la zona, pero su escondite terminó siendo revelado y fue capturado. Comenzó entonces un prolongado recorrido por cárceles y tribunales durante el que fue interrogado y torturado para que renegara de la fe y proporcionara información sobre otros cristianos y misioneros.

El sacerdote permaneció cautivo durante meses hasta que llegó la confirmación de su condena a muerte.

La carta decretal de su canonización señala que Perboyre sufrió el martirio el 11 de septiembre de 1840 en Wuhan, atado a un patíbulo con forma de cruz y estrangulado. Las fuentes históricas de la Congregación sitúan concretamente su muerte en Wuchang, ciudad que actualmente forma parte de Wuhan, en la provincia china de Hubei.

Tenía 38 años.

Juan Pablo II: «Siguiendo paso a paso a Cristo en su Pasión»

El papa León XIII beatificó a Perboyre el 10 de noviembre de 1889. Más de un siglo después, san Juan Pablo II lo proclamó santo el 2 de junio de 1996 en la plaza de San Pedro, junto a san Egidio María de San José y san Juan Grande Román.

Durante la canonización, Juan Pablo II vinculó directamente la vocación misionera de Perboyre con la forma en que murió. «A través de la imitación cotidiana de su Señor, en la humildad y en la mansedumbre, se identificó plenamente con Él. Siguiéndolo paso a paso en su Pasión, lo alcanzó para siempre en su gloria», afirmó.

El Papa recordó que «el martirio es el momento culminante de su compromiso de seguir a Cristo misionero» y señaló la semejanza entre su muerte y la Pasión: después de ser «torturado y condenado», Perboyre llegó «hasta la muerte y muerte en una cruz».

Al finalizar la celebración, Juan Pablo II volvió a dirigirse a los peregrinos que habían acudido a Roma por el nuevo santo: «Que el ejemplo de Jean-Gabriel Perboyre, que siguió a Cristo por el camino de su Pasión para anunciar el Evangelio en China, os impulse a servir a Dios y a vuestros hermanos con renovado ardor, en la alegría y en la fidelidad».

Cuatro años después, el 1 de octubre de 2000, Juan Pablo II canonizó a san Agustín Zhao Rong y otros 119 mártires de China, pertenecientes a distintas épocas y entre los que había obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y numerosos laicos. Perboyre no forma parte de ese grupo, pues había sido canonizado cuatro años antes, pero su martirio pertenece a la misma historia de la presencia católica en China marcada durante siglos por sucesivas persecuciones.

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