Burke, sin complejos en el podcast de Shawn Ryan: el matrimonio homosexual es «una herejía contra la razón misma»

Burke, sin complejos en el podcast de Shawn Ryan: el matrimonio homosexual es «una herejía contra la razón misma»

El cardenal Raymond Leo Burke se ha sentado ante uno de los micrófonos más escuchados de Estados Unidos. El purpurado norteamericano, antiguo prefecto de la Signatura Apostólica y referente mundial del catolicismo fiel a la Tradición, ha protagonizado el episodio 337 del Shawn Ryan Show, un pódcast que acumula millones de suscriptores y por cuyo estudio, situado en Tennessee, han desfilado militares, agentes de inteligencia y las principales figuras de la política estadounidense, incluido el hoy vicepresidente J.D. Vance.

Shawn Ryan, el anfitrión, es un antiguo miembro de los Navy SEAL —las fuerzas especiales de la Armada estadounidense— y excontratista de la CIA que ha convertido su programa en un fenómeno de masas. Bautizado hace unos años tras un sonado proceso de conversión, Ryan ha decidido dedicar una serie completa de su pódcast a recorrer la Biblia, y ha querido inaugurarla con el cardenal Burke, a quien presentó como «un cardenal americano ampliamente respetado por su pericia en derecho canónico y en el gobierno de la Iglesia». La grabación, abierta y cerrada con oración, tuvo lugar el 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo, cuya intercesión invocó el propio cardenal antes de comenzar.

Una confesión estremecedora

Lo que parecía una catequesis sobre el Antiguo Testamento arrancó con una confesión insólita del presentador, visiblemente nervioso ante su invitado. Ryan relató que, tras ciertas experiencias con sustancias psicodélicas, creyó contemplar el infierno: «Creo que se me mostró el infierno y allí no había nada. No había sensación de Dios, ni de Cristo, ni de nada bueno. Estaba vacío, y lo único que podía sentir en mi cuerpo era un miedo extremo y una ansiedad extrema».

A partir de entonces, aseguró, su casa y su familia han sido escenario de fenómenos inexplicables: «He pasado por cuatro exorcismos con dos sacerdotes distintos, y esto no desaparece. Se me han caído cuadros de la pared, he tenido manifestaciones dentro de mi cuerpo. Anoche, a las 12:45, todas las alarmas de humo de la casa se dispararon una y otra vez, durante toda la noche. Y creo que esto ocurre porque algo no quiere que hagamos lo que vamos a hacer hoy».

La respuesta del cardenal fue inmediata y de una claridad sobrenatural: «Yo también lo creo. El diablo odia absolutamente a quien lleva la verdad a los demás. Nuestro Señor mismo nos lo dijo: el diablo es homicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira. Cuanto más llegues a comprender la verdad, cuanto más la busques en nuestro Señor Jesucristo, más problemas te va a dar».

Burke añadió una observación nacida de su propia experiencia: «Pienso a menudo que su principal tentación es el desánimo. Si consigue convencerte de que lo que intentas hacer es imposible, o de que solo te va a traer daño, y lo abandonas, entonces ha logrado su propósito». El purpurado recordó a los pastorcitos de Fátima, a quienes la Virgen mostró también una visión del infierno: «Es algo terrible tener una visión así, pero puede ser una verdadera gracia, porque nunca la olvidamos. Y cuando sentimos la tentación de desviarnos del camino de Cristo, la recordamos y queremos volver a la senda recta».

«Sé que le ha ocurrido a usted desde lo más alto de la Iglesia»

El momento más punzante de la conversación llegó cuando Ryan, hablando de los ataques que sufren quienes defienden la fe, deslizó una alusión inequívoca a las tribulaciones del propio cardenal durante el pontificado anterior: «Sé que a usted le ha ocurrido desde lo más alto de la Iglesia católica. ¿Por qué permite Dios que esto suceda?».

Burke no lo desmintió. Su respuesta fue una lección de teología de la cruz: «Es la pregunta que todos se hacen, y creo que debemos mirar a nuestro Señor mismo. ¿Por qué permitió el Padre que hombres malvados lo condenaran injustamente y lo sometieran a la pasión y a la muerte más crueles imaginables? Fue para la purificación del pecado y para la ofrenda total de la vida a Dios. Cuando aceptamos estos sufrimientos y los unimos a los de Cristo, se produce en nosotros una purificación. Y todos la necesitamos».

Y remató con una imagen luminosa: «Cuando colgaba de la cruz, un soldado le atravesó el corazón con una lanza. Pensaron que por fin habían acabado con aquel alborotador. ¿Y quién es hoy más conocido, más importante, más amado que nuestro Señor Jesucristo? La cruz es nuestra única esperanza».

En un aparte de plena actualidad, el cardenal salió también en defensa del sigilo sacramental, hoy amenazado por diversas legislaciones: «Ahora quieren obligar a los sacerdotes a revelar lo que se dice en confesión. Los sacerdotes jamás podrían hacerlo, porque la conversación del penitente es con Dios. El sacerdote es solo un instrumento, y no tiene licencia ni permiso alguno para revelar jamás nada de lo que se dice a Dios a través de él».

Sodoma, Noé y el mundo actual

Preguntado por las semejanzas entre los tiempos de Noé y los nuestros, Burke no rehuyó ninguna cuestión candente. Señaló como ejemplo claro de la rebelión contemporánea «la idea de que yo soy el autor de mi propio ser, de que tengo derecho a decidir si debo vivir o no, y de que tengo derecho a cambiar la identidad que me fue dada al nacer».

Sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, aprobado por referéndum en la tierra de sus antepasados, fue tajante: «Hay países, como Irlanda, el país de mis propios antepasados, que han puesto en su Constitución que puede haber matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Yo digo que esto es una herejía, no solo contra la fe y contra lo que enseñan las Escrituras, sino contra la razón misma».

La ideología de género recibió un diagnóstico igual de severo, con una advertencia dirigida a la profesión médica: «La medicina es el arte de sanar, de curar. Tristemente, la profesión médica ha asumido la tarea de mutilar realmente a las personas para que puedan realizar esa idea de que el sexo que les asignó la naturaleza es erróneo. Resulta, por supuesto, que nadie puede ser feliz así. Y ya conocemos casos de personas que, tras todas esas cirugías, presentan demandas contra quienes las mutilaron».

Una catequesis bíblica para millones de almas

El grueso de la conversación fue un recorrido sereno y profundo por el Antiguo Testamento: la inspiración divina de los 72 libros, el canon, los deuterocanónicos que la Biblia protestante excluye, las alianzas con Adán, Noé, Abrahán, Moisés y David, la ley natural escrita en el corazón del hombre y las profecías que apuntan al Salvador. «Nada en la Biblia puede llevarnos por mal camino —explicó el cardenal—. Cada palabra que hay en ella, hasta en sus detalles más mínimos, puede acercarnos de algún modo a Dios».

Especial atención mereció su explicación sobre el desposorio de la Virgen con San José, que dejó admirado al presentador: «A veces se dice hoy que María fue la primera madre soltera, y eso no es verdad, porque estaba perfectamente casada con José antes de que llegara el arcángel Gabriel. En la ley judía había dos etapas en el matrimonio, y los desposorios eran ya matrimonio, con un vínculo legal tan fuerte que San José pensó que tenía que divorciarse de María».

Al despedirse, tras rezar juntos el padrenuestro, Ryan anunció que la serie continuará con un episodio dedicado al Nuevo Testamento, también con el cardenal Burke. «Estoy seguro de que esto va a llegar a incontables almas», le dijo el presentador. La respuesta del purpurado condensa el espíritu de toda la entrevista: «Si Dios quiere, los llevará a empezar a leer la Biblia y a conocer a nuestro Señor a través de ella».

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