El papa León XIV mantendrá un encuentro privado con víctimas de abusos sexuales durante su visita a Lourdes, en Francia, los próximos 26 y 27 de septiembre, pero ninguna asociación o colectivo participará como tal en la reunión. Así lo ha confirmado el obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas, quien ha explicado que se ha optado por recibir individualmente a las personas seleccionadas ante el elevado número de solicitudes.
«Ningún colectivo, ni de Bétharram ni de ningún otro lugar», será invitado al encuentro, precisó Micas este viernes durante una rueda de prensa dedicada a los preparativos de la visita papal. El lugar, la hora y la composición definitiva del grupo permanecerán confidenciales para proteger a quienes han aceptado participar.
La Conferencia Episcopal Francesa (CEF) ha señalado que serán siete las víctimas recibidas por León XIV, aunque Micas indicó que el número todavía debe terminar de concretarse. Entre los participantes podrían encontrarse, a título individual, víctimas de los abusos denunciados en el antiguo colegio católico Notre-Dame de Bétharram, situado a unos quince kilómetros de Lourdes.
El colectivo de Bétharram denuncia «desprecio institucional»
La decisión ha provocado la protesta del colectivo de víctimas de Bétharram, que pretendía participar como organización y ha denunciado un «desprecio institucional».
Su portavoz, Alain Esquerre, explicó que habían solicitado una presencia colectiva para trasladar al Papa tanto su testimonio como propuestas concretas de actuación. El colectivo desconoce si entre las personas finalmente seleccionadas habrá antiguos alumnos de Bétharram que no formen parte de la organización.
Micas ha admitido que esa posibilidad existe. Preguntado expresamente por la eventual presencia de víctimas del antiguo centro católico, respondió que «se puede pensar, efectivamente», pero mantuvo la reserva sobre la identidad de quienes se reunirán con León XIV.
La decisión de recibir personas y no organizaciones introduce además un matiz respecto a las primeras informaciones sobre la preparación del encuentro. Cuando el Vaticano anunció oficialmente la reunión en agosto, el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, señaló que León XIV se encontraría en privado con «algunas personas víctimas de abusos dentro de la Iglesia» y añadió que «estas víctimas participarán ellas mismas en la preparación de este encuentro».
La participación de las víctimas en la preparación de la reunión no implica, por tanto, que las asociaciones que las agrupan vayan a intervenir como tales.
El precedente del encuentro de León XIV en España
La cita de Lourdes tendrá lugar poco más de tres meses después del encuentro que León XIV mantuvo con víctimas de abusos durante su viaje a España. En Madrid, el Pontífice recibió privadamente a seis personas seleccionadas a través del Arzobispado de Madrid y de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
La composición de aquel grupo provocó las críticas de asociaciones y activistas que habían solicitado encontrarse con el Papa y quedaron fuera de la reunión. Entre ellos se encontraban Juan Cuatrecasas y Miguel Ángel Hurtado, que participaron en una concentración ante la Nunciatura Apostólica.
elDiario.es sostiene ahora, citando fuentes cercanas, que en Roma hubo malestar por la gestión de aquel episodio y que la preparación de la reunión francesa pretende evitar una situación semejante. No existe, sin embargo, una confirmación pública de la Santa Sede que presente el procedimiento adoptado en Lourdes como una rectificación de lo ocurrido en España.
La exclusión de los colectivos franceses como tales muestra, además, que el criterio escogido en Lourdes tampoco responde a las pretensiones de todas las asociaciones de víctimas, como evidencia la protesta del grupo de Bétharram.
Lourdes y los mosaicos de Rupnik
El encuentro se celebrará en un santuario que durante los últimos años ha tenido que afrontar otra cuestión directamente relacionada con los abusos: la presencia en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de los mosaicos realizados por el exjesuita Marko Rupnik, acusado por numerosas mujeres, varias de ellas religiosas, de abusos sexuales, espirituales y psicológicos.
Micas confirmó este viernes que las obras quedarán «definitivamente fuera de la vista de todos» y que posteriormente se estudiará el futuro de la fachada de la basílica. El proceso para ocultarlas, sin embargo, no comenzó con la próxima visita de León XIV.
Desde 2023, el obispo venía estudiando qué hacer con los mosaicos después de escuchar a víctimas que le explicaron que su presencia se había convertido en un obstáculo para peregrinar al santuario. En 2024 ordenó que dejaran de iluminarse durante las procesiones nocturnas y en marzo de 2025 comenzó a cubrir parte de las composiciones.
La decisión avanzó posteriormente hasta abarcar el conjunto de las obras. Tras el viaje del Papa se abrirá una nueva fase para estudiar qué hacer definitivamente con la fachada, con una comisión en la que está previsto incorporar también a artistas y teólogos.
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El propio Micas ha insistido en que la prioridad es permitir que las personas que han sufrido abusos puedan acudir a Lourdes sin encontrarse ante unas obras que para algunas de ellas se han convertido en motivo de sufrimiento.
El caso Rupnik continúa entretanto abierto en Roma. El sacerdote esloveno fue expulsado de la Compañía de Jesús en 2023 por desobedecer las restricciones impuestas por sus superiores y afronta un procedimiento canónico por las acusaciones formuladas contra él.
El encuentro, fuera del programa público
León XIV llegará a Lourdes la tarde del sábado 26 de septiembre, después de completar la primera parte de su viaje en París. El domingo se reunirá con los obispos franceses, celebrará la Misa en la pradera del santuario y visitará a enfermos y voluntarios antes de encontrarse también con las carmelitas contemplativas.
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La reunión con las víctimas no aparece con hora y lugar en el programa público del viaje. La Santa Sede confirmó desde agosto que tendría carácter privado y que las propias víctimas participarían en su preparación.
Ahora, Micas ha confirmado que el encuentro «tendrá lugar efectivamente en Lourdes», pero sus circunstancias permanecerán reservadas. El criterio establecido deja fuera a las asociaciones como representantes colectivas, aunque algunas de las personas que las integran puedan finalmente encontrarse con el Pontífice a título individual.