León XIV visita San Marino: llamamiento a la paz y defensa de la vida en la república más antigua del mundo

León XIV visita San Marino: llamamiento a la paz y defensa de la vida en la república más antigua del mundo

León XIV realizó este sábado 22 de agosto una visita pastoral a la República de San Marino, la primera de un Pontífice al pequeño Estado del monte Titano en quince años y la tercera de la historia, tras las de Juan Pablo II en 1982 y Benedicto XVI en 2011. El viaje, que conmemora el centenario de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la Serenísima República, continuó por la tarde en Rímini, donde el Papa participó en el Meeting de Comunión y Liberación y presidió la Santa Misa en la zona del puerto.

Llegada y recibimiento oficial

El helicóptero papal despegó del Vaticano a las 8:00 de la mañana y aterrizó en torno a las 9:00 en la aviosuperficie de Torraccia, donde el Santo Padre fue recibido por los Capitanes Regentes, Alice Mina y Vladimiro Selva. El cortejo atravesó los castillos de Domagnano y Borgo Maggiore antes de llegar al centro histórico, donde el Papa recorrió a pie el último tramo hasta el Palazzo Pubblico entre los saludos de los fieles. En la Piazza della Libertà se rindieron honores militares, con salvas de 21 cañonazos y la interpretación de los himnos pontificio y sanmarinense.

En el interior del Palazzo Pubblico, sede del Gobierno, el Pontífice mantuvo un encuentro privado con los Capitanes Regentes en la Sala del Consejo de los Doce y firmó el Libro de Huéspedes Ilustres. Paralelamente se celebró una reunión bilateral entre el Secretario de Estado para Asuntos Exteriores sanmarinense, Luca Beccari, el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin y monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados.

El discurso ante las autoridades: libertad, paz y defensa de la vida

En la audiencia oficial celebrada en la Sala del Consejo Grande y General, León XIV pronunció el discurso central de la jornada. «No existe verdadera libertad civil sin libertad personal, es decir, sin respeto y promoción de la dignidad de la persona humana», afirmó el Papa, que advirtió de que el mundo se encuentra a menudo «ante proyectos políticos y económicos que se presentan en nombre de la libertad, pero en realidad son esclavos de los ídolos y del poder».

El Pontífice destacó el valor de un Estado pequeño «a escala humana» y propuso a la República como modelo: «San Marino puede ser un laboratorio de buena política donde, sin renunciar a la laicidad del Estado, se pueda recurrir a los principios de la doctrina social católica: la búsqueda del bien común, el destino universal de los bienes, la armonía entre subsidiariedad y solidaridad y la justicia social».

León XIV reiteró asimismo su defensa de la vida «en cada etapa, desde la concepción hasta la muerte natural», la misma fórmula que empleó en junio en el Congreso de los Diputados durante su visita a España. El Papa aludió también al Acuerdo de Asociación de San Marino con la Unión Europea, próximo a entrar en vigor, y renovó su llamamiento a la construcción de la paz, la diplomacia y el multilateralismo frente a las «lógicas de poder de nuestro tiempo» que «pisotean» el Derecho internacional humanitario.

Los Capitanes Regentes respondieron subrayando los vínculos históricos entre ambos Estados: «Santidad, su presencia se posa sobre nuestra antigua historia como un signo de luz, renovando los vínculos profundos que, con el tiempo, han unido a la Santa Sede y nuestra República».

Saludo desde el balcón y oración en la Basílica

Concluida la audiencia, el Papa se asomó al balcón central del Palazzo Pubblico para saludar y bendecir a los fieles congregados en la Piazza della Libertà, en una imagen que evocó la visita de Juan Pablo II del 29 de agosto de 1982. «Estoy realmente contento de estar aquí con vosotros, saludaros, disfrutar de la belleza, la historia, la tradición y la fe de este pueblo de San Marino. Manteneos siempre unidos en este espíritu acogedor», dijo el Pontífice.

Acompañado por los Capitanes Regentes, León XIV se dirigió después a pie a la Basílica del Santo, donde fue recibido por el obispo de San Marino-Montefeltro, monseñor Domenico Beneventi, y el rector, don Marco Mazzanti. Tras besar el Crucifijo, el Papa presidió un momento de adoración eucarística y veneró las reliquias de San Marino, el diácono cantero originario de Dalmacia que, según la tradición, fundó la comunidad en el año 301 huyendo de la persecución de Diocleciano.

Ante los sacerdotes, consagrados y representantes de la vida eclesial de la diócesis, el Pontífice señaló: «Vivimos en un mundo herido por muchos conflictos, en el que se observa con preocupación el aumento de la violencia, los cierres y el miedo al otro. Ante estas derivas inquietantes, nuestra respuesta no puede ser otra que caminar con aún mayor convicción por el camino del Evangelio».

Almuerzo con las agustinas de Pennabilli y tarde en Rímini

A título privado, el Papa —agustino él mismo— se trasladó al Monasterio de San Antonio de Padua de las monjas agustinas de Pennabilli, comunidad que durante la Segunda Guerra Mundial acogió a religiosas amenazadas de deportación y a jóvenes desplazadas de Rímini.

Por la tarde, León XIV se convirtió en el primer Papa en acudir al Meeting para la Amistad entre los Pueblos desde Juan Pablo II en 1982, repitiendo 44 años después el mismo itinerario entre San Marino y Rímini. En la 47ª edición del encuentro organizado por Comunión y Liberación, titulada este año «El amor que mueve el sol y las demás estrellas», el Pontífice visitó las exposiciones dedicadas a San Agustín y a Léon Harmel y pronunció un discurso en el Gran Auditorio ante 20.000 personas. La jornada concluyó con el encuentro con enfermos y pobres asistidos por Cáritas en la Catedral de Rímini y la Misa en la zona del puerto, antes del regreso al Vaticano previsto para las 21:00.

Un centenario y un mensaje

La visita coincide con los cien años de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y San Marino, Estado de unos 34.000 habitantes y 61 kilómetros cuadrados considerado la república más antigua del mundo, cuyo centro histórico es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2008. Tras su paso por Mónaco el pasado marzo, León XIV suma así un segundo microestado europeo a una agenda internacional que incluye próximos viajes a Francia y, en noviembre, a Uruguay, Argentina y Perú.

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