El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, visitó el 15 de agosto la comunidad cristiana de Taybeh, en Cisjordania, donde reafirmó el compromiso de la Iglesia con la permanencia de los cristianos en Tierra Santa y los exhortó a conservar la esperanza ante las dificultades que atraviesa la localidad. «Seguiremos haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para preservar la presencia eclesial aquí, en todos los niveles de Tierra Santa», afirmó durante la Misa de la solemnidad de la Asunción.
La visita se produce después de que una orden militar israelí emitida en julio declarara la zona de Taybeh y Rimon como área militar cerrada, con restricciones de acceso para israelíes y extranjeros. La medida afecta a sectores urbanizados, terrenos agrícolas y lugares religiosos y patrimoniales, y ha suscitado preocupación por sus consecuencias para peregrinos, visitantes y otras personas que se desplazan hasta Taybeh. La localidad, situada en la región de Ramala e identificada tradicionalmente con la Efraín mencionada en el Evangelio de san Juan, constituye uno de los principales núcleos históricos de la presencia cristiana palestina.
«El poder del mal no es absoluto»
Pizzaballa presidió la Misa de la Asunción en la iglesia latina de Cristo Redentor, acompañado por el párroco, el padre Bashar Fawadleh, y el padre Davide Meli.
Durante la homilía, el Patriarca se detuvo en la imagen de la mujer y el dragón del libro del Apocalipsis. A partir de ese pasaje, sostuvo que el mal, pese a la fuerza con la que puede manifestarse, carece de un poder absoluto.
La mujer representa, explicó, a la Iglesia y de manera particular a la Virgen María. Pizzaballa presentó la Asunción como «un fruto de la Resurrección» y señaló que María enseña a contemplar la realidad desde la fe, sin limitarse a los cálculos humanos.
El Patriarca aplicó esta reflexión a la situación de los cristianos de Taybeh. «Puede que no tenga respuestas a nivel humano y mundano, pero creo en Dios. Y estoy seguro de que, en Él, podemos seguir dando a luz a la vida, incluso aquí en Taybeh», afirmó.
Preservar la presencia cristiana en Tierra Santa
Pizzaballa aseguró que el Patriarcado continuará trabajando para sostener la presencia cristiana en la localidad, pero señaló que esta permanencia no depende únicamente de las condiciones materiales. A su juicio, también exige preservar interiormente a la comunidad frente al miedo y la desesperación.
«También debemos aprender de la Virgen María a proteger nuestros corazones, porque esta situación puede contaminarlos. Y si nuestros corazones se contaminan, el “dragón” ha ganado», advirtió.
El Patriarca insistió en que los cristianos deben mantener su presencia y defender su derecho a permanecer en su tierra sin permitir que las circunstancias destruyan su esperanza.
«Queremos seguir siendo una comunidad que da a luz a la vida, sin rendirnos ni abandonar nuestros derechos, nuestro derecho a la vida. Así que sean valientes. No tengan miedo», afirmó.
Pizzaballa explicó asimismo que sigue de manera regular la situación de Taybeh a través de las comunicaciones del padre Bashar y agradeció al párroco su labor pastoral. Añadió, sin embargo, que el seguimiento de los acontecimientos debe estar acompañado por una presencia concreta de la Iglesia junto a la comunidad.
«Seguir siendo una voz cristiana»
Durante su visita, Pizzaballa señaló que la situación de Taybeh está adquiriendo una mayor repercusión fuera de la localidad y destacó la importancia del testimonio de sus habitantes.
«Vuestro ejemplo es importante, para que sigamos siendo una voz cristiana en medio de esta situación tan compleja», afirmó.
Al concluir la celebración, el Patriarca pidió la intercesión de la Virgen por las familias y las madres de Taybeh y expresó su deseo de que la localidad permanezca como «un lugar y un foco de alegría y vida».
Después de la Misa, Pizzaballa se reunió con los feligreses y conversó con miembros de la comunidad, reiterando la cercanía del Patriarcado con los cristianos de Taybeh y su compromiso con la continuidad de su presencia en Tierra Santa.