El arzobispo de Panamá cierra la novena de la Virgen de los Reyes: «Sevilla no guardó para sí el tesoro recibido»

El arzobispo de Panamá cierra la novena de la Virgen de los Reyes: «Sevilla no guardó para sí el tesoro recibido»

La Catedral de Sevilla ha acogido, como cada mes de agosto, la novena en honor a la Virgen de los Reyes, patrona de la ciudad y de la archidiócesis: nueve días de misas y predicación que preparan la solemnidad de la Asunción, el 15 de agosto, cuando la imagen procesiona alrededor de la Catedral ante miles de sevillanos. Este año, en el 80º aniversario de la proclamación de su patronazgo, el predicador ha sido el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, que este viernes puso el broche final con la última misa de la novena.

Monseñor Ulloa confesó que vivir estos días en la Catedral hispalense tiene para él «un significado que supera las palabras». No se siente en Sevilla como un extranjero, dijo, sino como «un hijo que ha venido a dar gracias a la casa donde comenzaron a escribirse algunas de las primeras páginas de la historia de su familia en la fe».

Homenaje a los evangelizadores de América

El arzobispo panameño rindió homenaje a quienes hace más de cinco siglos partieron de Sevilla «movidos por el deseo de anunciar a Jesucristo»: «Descendieron por el Guadalquivir, cruzaron el océano y llevaron hasta nuestras tierras el mayor tesoro que la Iglesia puede ofrecer: el Evangelio». Aquella historia, reconoció, tuvo «límites, contradicciones y sombras», pero «tampoco podemos dejar de reconocer, con gratitud, la entrega de tantos evangelizadores que lo dejaron todo para sembrar la fe».

Recordó que el 9 de septiembre de 1513 fue erigida la diócesis de Santa María la Antigua del Darién, la primera de Tierra Firme en el continente americano, y subrayó el vínculo que desde entonces une a ambas orillas:

«Aquí, en Sevilla, un pueblo caminaba bajo la mirada de Nuestra Señora de los Reyes. Al otro lado del océano, una Iglesia comenzaba a invocar a Santa María la Antigua. Dos advocaciones distintas, pero una sola Madre. Dos Iglesias, pero una misma fe».

Por ello agradeció que «esta Iglesia de Sevilla no guardó para sí el tesoro recibido», aunque advirtió de que la misión «no pertenece únicamente al pasado: sigue viva y ahora pasa por nuestras manos».

Concluyó pidiendo que «ninguno de nosotros vuelva a casa exactamente igual que llegó» y que la fe «no se quede encerrada en el templo, sino que se convierta en una presencia viva en medio del mundo». Este sábado, solemnidad de la Asunción, la Virgen de los Reyes recorrerá como cada año las calles que rodean la Catedral en su tradicional procesión de las ocho de la mañana.

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