Una joven diócesis de Nigeria casi duplica sus seminaristas pese a la violencia contra los cristianos

Una joven diócesis de Nigeria casi duplica sus seminaristas pese a la violencia contra los cristianos

La diócesis de Katsina, creada en 2023 en el noroeste de Nigeria, ha pasado de contar con 21 seminaristas a tener cerca de 40 en menos de tres años. El crecimiento vocacional se produce en una región donde los católicos constituyen una pequeña minoría y donde la violencia, los secuestros y el desplazamiento de población forman parte de una realidad que la Iglesia afronta desde hace años.

Su primer obispo, monseñor Gerald Mamman Musa, considera que estas dificultades no pueden determinar la identidad ni la misión de los católicos. En declaraciones a ACI Africa durante el Congreso Mundial de SIGNIS, celebrado del 3 al 8 de agosto en Kigali (Ruanda), el prelado defendió que la diócesis debe actuar como una «minoría creativa» capaz de influir en la sociedad a través de la fe, la educación y el testimonio cristiano.

«Podemos lamentarnos de que somos muy pocos. Podemos lamentarnos de que somos oprimidos, perseguidos o discriminados. No debemos centrarnos en todos esos aspectos negativos», afirmó.

De 21 a cerca de 40 seminaristas

Katsina continúa necesitando sacerdotes procedentes de diócesis vecinas para atender sus necesidades pastorales, pero Musa considera especialmente esperanzador el crecimiento de las vocaciones surgidas desde su creación.

«La buena noticia es que heredamos 21 seminaristas y hoy tenemos cerca de 40», explicó. Para el obispo, este aumento demuestra que la Iglesia local posee «un gran potencial» pese a sus reducidas dimensiones.

Su objetivo a largo plazo va más allá de cubrir las necesidades propias. Musa aspira a que Katsina llegue a contar con suficiente clero para enviar sacerdotes a otras diócesis: «Esperamos una Iglesia que no solo sea autosuficiente, sino que también esté dispuesta a ofrecer sacerdotes para ayudar a otros».

La diócesis fue erigida por el papa Francisco en octubre de 2023 y ha dedicado estos primeros años a establecer sus estructuras pastorales. Durante su primera asamblea general adoptó un plan estratégico para los próximos diez años.

Educación para arraigar la fe

Entre las prioridades de ese proyecto ocupa un lugar central la formación de niños y jóvenes. Musa considera que la supervivencia y el crecimiento de una comunidad católica minoritaria requieren cristianos conscientes de su fe y capaces de desenvolverse después en una sociedad mayoritariamente musulmana.

El obispo recurrió a un proverbio sudanés para explicar su planteamiento: los padres deben proporcionar a sus hijos «raíces» y «alas». Las primeras sirven «para saber de dónde vienen, conocer su fe y conocer sus valores»; las segundas, para permitirles convertirse en referentes dentro de la sociedad.

Una de sus principales preocupaciones es facilitar el acceso a la educación a las familias sin recursos. Entre los proyectos que Musa quiere poner en marcha figura un colegio de educación secundaria para niñas donde, además de recibir formación académica, puedan adquirir «una muy buena formación en la fe».

«En medio de toda esta oscuridad, Dios está actuando»

El obispo no niega la gravedad de la situación que atraviesa Katsina. Reconoce expresamente la existencia de bandidaje, asesinatos, secuestros y desplazamientos y admite que la población vive «un momento muy difícil».

Sin embargo, considera que reducir la imagen de la diócesis a la violencia impide observar otros acontecimientos que también están produciéndose. «En medio de toda esta oscuridad, Dios está actuando en la diócesis de Katsina», afirmó.

Musa señala como signos de esa vitalidad los bautismos y confirmaciones, las iniciativas educativas y el aumento de las vocaciones sacerdotales. La diócesis trabaja asimismo en el diálogo entre cristianos y musulmanes y en las relaciones entre los católicos y las demás comunidades cristianas.

Para el prelado, ser una minoría no significa resignarse a la irrelevancia. La pregunta que propone a sus fieles es otra: «¿Qué podemos hacer en esta sociedad? ¿Cómo podemos, siendo tan pocos, cambiar positivamente la sociedad?».

Ese planteamiento resume la «minoría creativa» que Musa quiere construir en Katsina: una comunidad pequeña que conserve firmemente su identidad cristiana y, desde ella, pueda transformar el entorno en el que vive.

«Somos pocos. Tenemos muy pocos recursos, pero debemos recordar siempre que lo poco es mucho cuando Dios está en ello», concluyó el obispo.

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