Las comunidades greco-ortodoxa, sirio-ortodoxa y melquita greco-católica de la ciudad siria de Sednaya, uno de los principales centros históricos del cristianismo en el país, han suspendido todas las celebraciones públicas previstas para las principales festividades religiosas de agosto y septiembre como protesta por la detención de varios jóvenes cristianos, el secuestro de miembros de la comunidad y el deterioro de la seguridad en la localidad.
La decisión fue anunciada en una declaración conjunta firmada por los consejos parroquiales de las tres Iglesias, que denuncian la continuidad de detenciones que consideran arbitrarias, la falta de información sobre el paradero de varias personas secuestradas y el incremento de amenazas contra los cristianos de la ciudad. Mientras no se resuelva esta situación, las celebraciones se limitarán a los actos litúrgicos dentro de los templos.

Denuncian detenciones sin fundamento jurídico
En el comunicado, los consejos parroquiales expresan su «profunda preocupación» por la situación de varios jóvenes de Sednaya que permanecen detenidos pese a las gestiones realizadas ante las autoridades y a las promesas de que serían puestos en libertad.
Según afirman, hasta ahora no se han presentado pruebas que justifiquen su encarcelamiento ni se ha explicado el fundamento jurídico de las detenciones.
La organización Christian Solidarity International (CSI), que ha seguido el caso durante los últimos meses, señala que las autoridades sirias atribuyen a algunos de estos jóvenes una presunta implicación en una masacre de combatientes yihadistas. Sin embargo, las comunidades cristianas sostienen que esas acusaciones continúan sin pruebas y reclaman su inmediata puesta en libertad.
Secuestros, controles y amenazas
Los consejos parroquiales denuncian igualmente varios casos de secuestro de vecinos de la localidad y exigen que las personas desaparecidas regresen a sus hogares, que se identifique a los responsables y que sean llevados ante la justicia.
A ello suman las restricciones impuestas en el paso fronterizo de Jdeidet Yabous, entre Siria y Líbano, donde, según la declaración, los habitantes de Sednaya son sometidos a controles prolongados y procedimientos que califican de humillantes.
El documento también denuncia un aumento de los robos y una campaña de incitación, difamación y amenazas contra los cristianos de la ciudad a través de las redes sociales.
Suspendidas las principales festividades cristianas
Como medida de protesta, las tres comunidades han decidido cancelar todas las manifestaciones públicas relacionadas con las próximas festividades religiosas, entre ellas la Transfiguración del Señor, la fiesta de Nuestra Señora de Sednaya, la Exaltación de la Santa Cruz y la celebración de Santa Sofía.
Las parroquias precisan que la suspensión se mantendrá hasta que sean liberados los detenidos, regresen los secuestrados y se archiven los procedimientos que consideran injustificados contra varios jóvenes de la localidad.
Asimismo, reiteran que cualquier proceso de reconciliación solo será posible sobre la base de la justicia, la ciudadanía y el respeto de los derechos humanos.
Una medida excepcional en uno de los principales centros cristianos de Siria
Situada a unos 30 kilómetros al norte de Damasco, Sednaya alberga algunos de los monasterios y santuarios cristianos más importantes de Oriente Próximo, entre ellos el monasterio de Nuestra Señora de Sednaya, uno de los principales lugares de peregrinación del país.
Las festividades ahora suspendidas constituyen algunos de los acontecimientos religiosos más relevantes del calendario local y reúnen habitualmente a numerosos peregrinos procedentes de distintas regiones de Siria y de países vecinos. La decisión de cancelar todas las celebraciones públicas representa una medida excepcional que refleja la preocupación de las comunidades cristianas por la situación de seguridad que denuncian desde hace meses.