El cardenal Christoph Schönborn ha reconocido como una de las prioridades de su anterior ministerio al frente de la archidiócesis de Viena la cesión de iglesias católicas que ya no se utilizan para el culto a otras confesiones cristianas, especialmente a la Iglesia copta ortodoxa. Más allá del hecho concreto, sus declaraciones reflejan una determinada manera de afrontar la profunda transformación religiosa que vive Europa: en lugar de detenerse en las causas que han llevado a que determinados templos dejen de ser necesarios para la vida parroquial, el arzobispo emérito pone el acento en encontrarles un nuevo destino eclesial.
En una entrevista concedida a la revista Information Christlicher Orient, Schönborn defendió esta política con naturalidad al comentar la reciente cesión de la iglesia de los Lazaristas, en el séptimo distrito de Viena, a la Iglesia copta ortodoxa. Se trata del cuarto templo transferido a esta comunidad en la capital austríaca: tres de esas cesiones se realizaron durante su episcopado y la última bajo el actual administrador apostólico de Viena, monseñor Josef Grünwidl.
«Este camino tiene sentido y ha dado buenos resultados»
Lejos de presentar estas cesiones como una medida excepcional o impuesta por las circunstancias, el cardenal las describió como una opción pastoral plenamente asumida.
«En otros países las iglesias se desacralizan y se convierten en bibliotecas, cafeterías o gimnasios. Ese camino quise evitarlo siempre que fue posible», afirmó. En su lugar, explicó, prefirió «renunciar quizá a un beneficio económico» para ofrecer a «los hermanos y hermanas cristianos un hogar eclesial».
Schönborn aseguró además que esta política no se limitó a la Iglesia copta, sino que se extendió a otras comunidades cristianas orientales presentes en Austria. «Este camino es sensato y exitoso. Espero que continúe», afirmó.
Medio millón de cristianos orientales
El arzobispo emérito recordó que en Austria viven alrededor de medio millón de cristianos procedentes de Oriente Próximo y de Asia, muchos de ellos pertenecientes a Iglesias orientales.
Facilitar que estas comunidades dispusieran de templos donde celebrar el culto fue, según explicó, uno de los objetivos de su ministerio episcopal. En ese contexto enmarcó también la estrecha relación que mantiene desde hace años con el patriarca copto ortodoxo Tawadros II, quien volvió a agradecer el pasado mes de mayo la cesión de varias iglesias católicas a su comunidad durante una visita a Austria.
Schönborn destacó igualmente la fidelidad en la fe de los cristianos coptos y afirmó que «lo que nos separa es incomparablemente menor que lo que nos une».
Una respuesta pastoral que suscita interrogantes
Las declaraciones del cardenal llaman la atención no tanto por las cesiones en sí —que cuentan con precedentes y pueden responder a decisiones legítimas de la autoridad eclesiástica— como por el modo en que las presenta. En ningún momento alude al fenómeno de la secularización, al descenso de la práctica religiosa o a la pérdida de presencia del catolicismo en buena parte de Europa occidental, realidades que explican que algunas diócesis ya no ocupen todos los templos para el culto.
Su reflexión se centra, por el contrario, en el destino posterior de esos edificios y en la conveniencia de que continúen siendo lugares de oración cristiana antes que convertirse en inmuebles de uso civil. Desde esa perspectiva, la cesión de iglesias aparece no como una solución de último recurso, sino como una política pastoral que el propio Schönborn reivindica como parte de su legado.
Durante siglos, esos templos fueron construidos para anunciar el Evangelio, celebrar los sacramentos y conducir las almas a Cristo. Que hoy algunos de ellos ya no sean «necesarios» para el culto católico constituye, antes que un problema patrimonial o administrativo, un motivo de examen sobre el estado de la fe en Europa. Encontrar un uso digno para esos edificios es una respuesta practica; recuperar el fervor evangelizador que les dio origen sigue siendo un desafío mucho más profundo para la Iglesia y sus pastores.