«El sexo no es un espectro»: los obispos del Caribe publican una guía para afrontar la ideología de género en escuelas, parroquias y familias

«El sexo no es un espectro»: los obispos del Caribe publican una guía para afrontar la ideología de género en escuelas, parroquias y familias

Los obispos de la Conferencia Episcopal de las Antillas han publicado una amplia guía pastoral para ayudar a escuelas católicas, parroquias, catequistas y familias a afrontar los desafíos planteados por la ideología de género. El documento, uno de los más completos publicados en los últimos años por una conferencia episcopal sobre esta materia, combina una sólida exposición doctrinal con orientaciones prácticas para responder a situaciones cada vez más frecuentes en la vida educativa y pastoral.

La carta pastoral, titulada Pastoral Letter on Sexual and Gender Identity, parte de la convicción de que la Iglesia está llamada a responder «con verdad y caridad» a un contexto cultural que presenta la identidad humana como algo fluido y autodeterminado. Frente a ello, los obispos recuerdan que «la identidad es recibida, no inventada; el cuerpo tiene significado, no es maleable», y advierten de que separar la identidad personal de la realidad corporal conduce a una comprensión errónea de la persona humana.

«El sexo no es un espectro»

Los obispos recuerdan la doctrina católica sobre la diferencia sexual, apoyándose tanto en la antropología cristiana como en los datos de la biología.

«El sexo no es un espectro. Es una realidad binaria, inscrita en nuestra naturaleza, afirmada por la biología y sostenida por la fe»

La carta añade que «no existe un tercer gameto ni un espectro de gametos posibles» y recuerda que las condiciones intersexuales, aunque requieren un acompañamiento médico y pastoral adecuado, «no constituyen un tercer sexo».

El documento insiste en que el ser humano ha sido creado «varón y mujer» y que el cuerpo no es un elemento secundario de la identidad personal. «El cuerpo no es una prisión de la que deba escapar el yo, sino una expresión del don recibido de Dios», subrayan los prelados.

Una guía para escuelas, parroquias y familias

Lejos de limitarse a exponer principios doctrinales, la carta ofrece orientaciones concretas para afrontar situaciones que ya se presentan en colegios, parroquias y grupos de catequesis.

Los obispos piden que las escuelas católicas «resistan cualquier currículo o influencia externa que promueva la ideología de género» y exhortan a formar a los alumnos en una visión cristiana de la persona. Asimismo, defienden el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones y reclaman proteger a los menores frente a cualquier forma de transición social o médica prematura.

Entre las recomendaciones figura también el uso del lenguaje. El documento pide evitar expresiones que, a juicio de los obispos, incorporan los presupuestos de la ideología de género.

«Eviten y rechacen la terminología que afirma la ideología de género, por ejemplo «sexo asignado al nacer», «identidad de género» separada del sexo y «cisgenero», y utilicen siempre un lenguaje que afirme la verdad biológica y la unidad de la persona humana», señala la guía.

Cómo responder cuando un alumno se identifica como trans o no binario

La publicación de la conferencia episcopal cuenta con un amplio apéndice de situaciones reales dirigidas a profesores, catequistas y agentes de pastoral.

Ante una alumna que afirma «Creo que soy un niño, no una niña», la respuesta propuesta invita a escucharla con respeto, reconocer el sufrimiento que pueda estar experimentando y acompañarla con cercanía, pero sin reforzar una identidad distinta de su sexo biológico. «No se refiera a ella con pronombres masculinos ni con un nombre nuevo, ya que eso reforzaría la confusión», aconsejan los obispos.

En otro supuesto, un estudiante comunica que ya no se considera hombre ni mujer. La guía recomienda evitar «pronombres o etiquetas inventadas» y recordar con delicadeza que «cada uno de nosotros ha sido creado hombre o mujer. Eso es algo sagrado; no es algo que nosotros inventemos».

El documento contempla igualmente el caso de un profesor al que se le exige utilizar los pronombres elegidos por un alumno. En esa situación, propone explicar que «usar pronombres inexactos afirma una identidad falsa, algo que no puedo hacer en conciencia» y, cuando sea posible, dirigirse al estudiante por su nombre para evitar un conflicto innecesario.

Los obispos subrayan así que es posible combinar el respeto y la acogida hacia cada persona con la fidelidad a la verdad sobre la naturaleza humana, ofreciendo criterios pastorales concretos para afrontar cuestiones que cada vez aparecen con mayor frecuencia en la vida de la Iglesia.

Una llamada a intervenir también en el debate público

La carta no limita estas orientaciones al ámbito eclesial. Los obispos animan expresamente a padres, educadores, profesionales sanitarios y responsables políticos a participar en el debate público para defender una visión cristiana de la persona y de la familia.

«Nuestra voz no debe permanecer dentro del santuario. Debe llegar a los pasillos del poder», afirman. Por ello, exhortan a promover leyes y políticas que protejan la dignidad de toda persona, la libertad educativa y el derecho de los padres, al tiempo que rechazan las iniciativas inspiradas en la ideología de género.

Publicada el 26 de julio, festividad de san Joaquín y santa Ana, la carta pastoral constituye una de las respuestas episcopales más completas y claras publicadas hasta la fecha sobre la identidad sexual y la ideología de género. Además de reafirmar la doctrina católica, ofrece criterios concretos para la educación, la pastoral, la atención sanitaria y la presencia de los católicos en el debate público.

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