El obispo de Pilsen (República Checa), Tomáš Holub, ha asegurado que el Vetus Ordo «ya no responde a las necesidades actuales» de la Iglesia y ha defendido que la sinodalidad solo puede expresarse plenamente a través del Novus Ordo Missae. A su juicio, el rito romano anterior a la reforma litúrgica refleja una eclesiología «tridentina y moderna» que ya no se corresponde con la visión de la Iglesia promovida por el Concilio Vaticano II.
Las afirmaciones aparecen en un extenso artículo titulado Synodality and the Novus Ordo Missae, publicado el pasado 21 de julio en el blog italiano Come Se Non, dirigido por el liturgista Andrea Grillo, uno de los principales defensores de las restricciones a la Misa tradicional introducidas por el motu proprio Traditionis custodes.
«El Novus Ordo permite aplicar la sinodalidad»
Holub desarrolla su reflexión a partir de la experiencia del sínodo diocesano celebrado en Pilsen entre 2024 y 2026. Según explica, la sinodalidad no debe entenderse únicamente como un método de organización eclesial, sino como una forma de vivir la fe y de comprender la Iglesia.
En ese contexto sostiene que el rito reformado tras el Concilio Vaticano II expresa mejor esa eclesiología.
«El Novus Ordo permite aplicar esta sinodalidad en el ámbito litúrgico. De otro modo sería muy difícil, dado que el Vetus Ordo es la expresión de una visión tridentina y de la época moderna de la Iglesia que ya no responde a las necesidades actuales», escribe el obispo.
A su juicio, el Novus Ordo manifiesta una Iglesia «ministerial, comunitaria y reunida en asamblea», mientras que la forma litúrgica anterior responde a una comprensión eclesiológica distinta.
Pide diálogo con los fieles vinculados a la liturgia tradicional
El obispo reconoce que en su propia diócesis existen fieles vinculados al Vetus Ordo y admite que muchos continúan teniendo dificultades para aceptar la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II.
Según Holub, la participación habitual en la liturgia tradicional acaba configurando una determinada comprensión de la Iglesia y puede favorecer una actitud de desconfianza hacia las reformas conciliares.
No obstante, rechaza responder únicamente mediante medidas disciplinarias y propone aplicar también con estos fieles un enfoque basado en el encuentro, la escucha mutua y el discernimiento.
«Creo que es prudente utilizar también con ellos un enfoque sinodal: encontrarnos, escucharnos mutuamente y ser capaces de discernir juntos», afirma el obispo. Al mismo tiempo, sostiene que ese diálogo debe desarrollarse desde una aceptación firme del Concilio Vaticano II como expresión del Magisterio de la Iglesia.
Finalmente, Holub advierte del riesgo de que los debates litúrgicos absorban la vida eclesial mientras gran parte de la sociedad permanece alejada de la fe, e invita a orientar la misión de la Iglesia hacia la evangelización del mundo contemporáneo.