El arzobispo de Hamburgo, monseñor Stefan Heße, se ha sumado a los obispos alemanes que han reaccionado públicamente al atentado islamista perpetrado el pasado fin de semana durante el Christopher Street Day (CSD) de Berlín. En vísperas de las marchas del Orgullo que se celebrarán este sábado en Hamburgo y Bonn, el prelado expresó su respaldo a estos actos y llamó a no dejarse intimidar por la violencia.
En declaraciones difundidas por la agencia alemana KNA, Heße afirmó que «el Christopher Street Day es un signo visible de que toda persona debe ser respetada en su dignidad». Tras el atentado de Berlín, añadió, «muchas personas se sienten inseguras», por lo que consideró «aún más importante no dejarnos intimidar por el odio y la violencia».
«Quien quiera infundir miedo a las personas y expulsarlas del espacio público no debe tener éxito. Las personas queer forman parte de nuestra sociedad y merecen respeto, protección y la libertad de vivir visiblemente», sostuvo el arzobispo. Asimismo, recordó que «todo ser humano es imagen de Dios y posee una dignidad inalienable», afirmando que «el odio, la exclusión y la violencia son incompatibles con la concepción cristiana del hombre».
También se pronuncia un obispo auxiliar de Colonia
Con motivo del Christopher Street Day previsto este sábado en Bonn, el obispo auxiliar de Colonia, monseñor Dominikus Schwaderlapp, condenó igualmente toda forma de violencia e intimidación.
«La dignidad de toda persona es inviolable. La violencia y la intimidación no tienen cabida en nuestra sociedad», señaló en declaraciones a KNA. El prelado añadió que «toda persona merece respeto y la protección de su dignidad» y expresó su deseo de que las celebraciones transcurran pacíficamente y en un clima de respeto mutuo.
Continúan las reacciones tras el atentado de Berlín
Las declaraciones de Heße se producen después de que el arzobispo de Berlín, Heiner Koch, manifestara su consternación por el atentado islamista que puso fin de forma trágica al Christopher Street Day celebrado en la capital alemana. Koch calificó de «terrible destruir de forma tan brutal una celebración tan feliz y conmovedora» lo sucedido y anunció que las misas dominicales de la archidiócesis se ofrecerían por las víctimas, los heridos y por la convivencia pacífica en la sociedad.
El atentado tuvo lugar el pasado 25 de julio, cuando una furgoneta irrumpió contra la multitud reunida al término de la marcha del Orgullo en Berlín, causando la muerte de una mujer y dejando cerca de una treintena de heridos. El presunto autor, identificado por las autoridades como un joven vinculado al islamismo radical, murió posteriormente durante una intervención policial.