«Es terrible destruir de forma tan brutal una celebración tan feliz y conmovedora»: el arzobispo de Berlín lamenta el atentado islamista contra el Orgullo LGBT

«Es terrible destruir de forma tan brutal una celebración tan feliz y conmovedora»: el arzobispo de Berlín lamenta el atentado islamista contra el Orgullo LGBT

El arzobispo de Berlín, Heiner Koch, expresó su consternación por el atentado islamista que puso fin de forma trágica a la celebración del Christopher Street Day, la principal marcha del Orgullo LGBT en la capital alemana. «Es terrible destruir de forma tan brutal una celebración tan feliz y conmovedora. ¡Qué acontecimiento tan terrible! El odio no debe vencer», afirmó el prelado, quien anunció además que las misas dominicales de la archidiócesis se ofrecerían por las víctimas, los heridos y por «la convivencia pacífica en la sociedad».

El ataque se produjo en la noche del 25 de julio, después de una jornada de conciertos, desfiles y actos públicos celebrados en distintos puntos de Berlín. Según las autoridades alemanas, una furgoneta irrumpió a gran velocidad entre la multitud congregada en la zona del Tiergarten, causando la muerte de una mujer y dejando alrededor de treinta heridos, varios de ellos de gravedad.

El presunto autor fue identificado como Abdul B., un joven de 21 años conocido por la Policía y vinculado al islamismo radical. Había salido de un centro de internamiento juvenil el pasado mes de mayo y, según las investigaciones, mantenía contactos con círculos afines al autodenominado Estado Islámico. Tras el atropello huyó del lugar y murió al día siguiente durante una intervención policial.

El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó el atentado de «acto abominable» y aseguró que se trataba de «un ataque contra nuestra sociedad», mientras que el alcalde de Berlín, Kai Wegner, afirmó que el terrorismo no conseguirá destruir «nuestra forma de vida y de convivencia».

Koch, una de las principales voces del ala progresista alemana

Las declaraciones de Heiner Koch adquieren especial relevancia por el perfil del arzobispo de Berlín, considerado desde hace años una de las figuras más representativas del sector progresista de la Conferencia Episcopal Alemana.

Su nombre ha estado estrechamente vinculado a la pastoral con personas homosexuales. En vísperas del Sínodo sobre la Familia de 2015 defendió que la Iglesia debía emplear «un lenguaje diferente» hacia quienes experimentan atracción por el mismo sexo y sostuvo que presentar la homosexualidad únicamente como un pecado resultaba «hiriente». Tras la aprobación del llamado matrimonio entre personas del mismo sexo en Alemania, pidió perdón por la supuesta discriminación sufrida por estas personas y llegó a calificar la homofobia como una «tradición impía» dentro de la Iglesia.

Además de estas posiciones, Koch también se ha destacado por su defensa de una política amplia de acogida a inmigrantes y refugiados. En 2016 afirmó, en nombre de la Conferencia Episcopal Alemana, que quienes promueven la exclusión de inmigrantes «no pueden fundamentar esa postura en el cristianismo», al tiempo que reclamó una atención especial para los refugiados cristianos y para aquellos que se identifican como homosexuales o transexuales.

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