Enzo Bianchi, fundador de la Comunidad de Bose y apartado de ella por decisión de la Santa Sede tras una visita apostólica en 2020, asistió el pasado 19 de julio a la celebración de la Santa Misa según el Misal Romano de 1962 en la iglesia de la Misericordia de Turín. Al término de la liturgia dirigió unas breves palabras a los asistentes en las que expresó su deseo de que las dos formas del rito romano «puedan caminar juntas».
La presencia de Bianchi en una celebración del Vetus Ordo ha llamado la atención en Italia por tratarse de una de las figuras históricamente más identificadas con el catolicismo progresista y con la recepción del Concilio Vaticano II.
Un gesto poco habitual
Según informó el diario italiano Lo Spiffero, Bianchi permaneció en la celebración y, al finalizar la Misa, reiteró su apoyo al Concilio Vaticano II y a la reforma litúrgica, aunque defendió la convivencia entre ambas formas del rito romano, en una línea que recuerda al espíritu del motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, que proponía un enriquecimiento mutuo entre ambas formas litúrgicas.
El fundador de Bose ya había manifestado semanas antes su deseo de avanzar hacia una mayor reconciliación litúrgica dentro de la Iglesia.
De Francisco a León XIV
En un artículo publicado recientemente en la revista Vita Pastorale, Bianchi relató una conversación mantenida con el papa Francisco en la que, según explicó, le aconsejó buscar una reconciliación con los lefebvrianos mediante «una misericordia que intentara incluirlos, haciendo que la Eucaristía volviera a ser origen y fuente de la comunión para todos».
En ese mismo texto, elogió el tono empleado por León XIV respecto a esta cuestión y afirmó que el nuevo pontífice representa «una invitación apremiante a la comprensión recíproca» y al abandono de los juicios entre sensibilidades eclesiales. Como horizonte propuso una auténtica «paz litúrgica» (pax eucharistica).
El antecedente de Bose
En 2020, una visita apostólica ordenada por el papa Francisco concluyó con un decreto, firmado por el cardenal Pietro Parolin y aprobado específicamente por el Pontífice, que obligó a Bianchi y a otros tres miembros a abandonar la Comunidad de Bose.
La Santa Sede justificó la medida por las «graves preocupaciones» recibidas sobre el ejercicio de la autoridad del fundador, la gestión del gobierno de la comunidad y el clima fraterno existente en su interior. Tras la notificación del decreto, la propia comunidad informó de que algunos de los afectados rechazaron inicialmente las medidas adoptadas, lo que incrementó la tensión interna.
Un debate que supera el ámbito tradicionalista
La presencia de Bianchi en una Misa tradicional se produce en un momento en que continúan multiplicándose las voces que piden revisar las restricciones introducidas por el motu proprio Traditionis custodes, promulgado por el papa Francisco en 2021.
El gesto resulta significativo porque procede de una personalidad que durante décadas ha estado asociada al sector más progresista del catolicismo italiano. Según relató Lo Spiffero, varios asistentes interpretaron su presencia como un «gesto de reconciliación y cercanía» entre fieles de distintas sensibilidades litúrgicas.