«Que San Juan Bautista proteja al islam»: el Vaticano corrige subrepticiamente 26 años después la frase que nunca dijo Juan Pablo II

«Que San Juan Bautista proteja al islam»: el Vaticano corrige subrepticiamente 26 años después la frase que nunca dijo Juan Pablo II

Entre octubre de 2025 y abril de 2026, vatican.va sustituyó sin aviso alguno una de las frases más citadas contra Juan Pablo II en materia interreligiosa. El audio y el contexto dan la razón a la corrección —el Papa dijo «this land», «esta tierra»—, pero el escándalo es doble: un aparato vaticano que difundió y avaló durante un cuarto de siglo una transcripción errónea de gravísimas implicaciones, y ese mismo aparato corrigiéndola ahora sin una nota de prensa, sin una nota al pie, coincidiendo en el tiempo con el intercambio de comunicaciones entre Roma y la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X sobre, precisamente, estas cuestiones.

El 21 de marzo del año 2000, durante su peregrinación jubilar a Tierra Santa, Juan Pablo II visitó Wadi Al-Kharrar, en la orilla jordana del río, el lugar que la tradición y la arqueología señalan como escenario del Bautismo del Señor. Tras la oración prevista y la bendición final, el Papa improvisó unas palabras de despedida. La transcripción que la Santa Sede publicó entonces —y que permaneció inalterada en vatican.va durante más de veinticinco años— las recogía así:

«May Saint John Baptist protect Islam and all the people of Jordan, and all who partecipated in this celebration, a memorable celebration. I’m very grateful to all of you.»

«Que San Juan Bautista proteja al islam y a todo el pueblo de Jordania». Todavía el 15 de octubre de 2025, como acredita la captura de la Wayback Machine, la página oficial decía «protect Islam». En la captura del 15 de abril de 2026, el mismo documento dice otra cosa: «May Saint John Baptist protect this land and all the people of Jordan». En algún momento de ese semestre, alguien en la Santa Sede modificó el texto. Sin nota editorial. Sin comunicado. Sin fe de erratas. Veintiséis años después.

El asunto venía circulando en las últimas semanas por foros y redes sociales. InfoVaticana ha realizado una investigación detallada del historial de capturas de la Wayback Machine para acotar la fecha del cambio, ha localizado el vídeo completo de la ceremonia —la retransmisión en directo de EWTN— para cotejar el audio original, y ha preguntado directamente a las partes implicadas en el diálogo doctrinal sobre estas controversias.

El Papa dijo «esta tierra»

Digámoslo con claridad: la corrección es, con toda probabilidad, acertada. Quien escuche la grabación original —la cobertura en directo que EWTN emitió aquel 21 de marzo de 2000, y que reproducimos bajo estas líneas— comprobará que la dicción de Juan Pablo II, con su marcado acento (la propia transcripción oficial conservó siempre la errata oral «partecipated»), es compatible con «this land», y el contexto lo confirma: el Papa acababa de bendecir a Jordania y a su pueblo, hablaba de una tierra santificada por el Bautista, y una invocación a que el Precursor proteja «esta tierra» es lo natural en boca de un pontífice. Que San Juan Bautista «proteja al islam» —una religión que niega la divinidad de Aquel a quien él señaló como Cordero de Dios— era, en cambio, una anomalía teológica mayúscula.

Pero que la frase fuera un error de transcripción no exculpa a la Santa Sede: la agrava. Porque el error no fue de un mecanógrafo despistado una tarde de marzo. Fue fabricado, traducido, impreso y sostenido por todo el aparato oficial vaticano:

El Bollettino de la Sala Stampa del 22 de marzo de 2000 —accesible todavía hoy en press.vatican.va— no solo recogió la frase en inglés, sino que ofreció su traducción oficial al italiano: «San Giovanni Battista protegga l’Islam, tutto il popolo della Giordania…». Los traductores de la Santa Sede, al día siguiente de los hechos y con el audio disponible, entendieron y consagraron «Islam».

L’Osservatore Romano, en su edición semanal en lengua inglesa del 29 de marzo de 2000, publicó el texto íntegro con la frase, precedida de la anotación «After the blessing the Pope said».

Y el propio diario vaticano volvió a imprimirla ese mismo año en el volumen conmemorativo del viaje, Alle Radici della Fede e della Chiesa (2000, pág. 37).

Durante veinticinco años, esa frase apócrifa hizo un daño incalculable. Fue citada en libros, artículos y debates como emblema —junto al beso al Corán de 1999 o los encuentros de Asís— de las ambigüedades interreligiosas del pontificado. Alimentó por igual el indiferentismo de quienes la celebraban como gesto profético y el escándalo de quienes la esgrimían contra la memoria, e incluso contra la canonización, del Papa polaco. Se usó como munición en la polémica sedevacantista y en la crítica tradicional al diálogo interreligioso. Y en todo ese tiempo, ningún organismo de la Santa Sede —ni la Sala Stampa, ni la Secretaría de Estado, ni la Librería Editrice Vaticana— se molestó en cotejar el audio y defender la verdad de lo que el Papa había dicho.

La corrección silenciosa, y el momento elegido

El segundo escándalo es el modo. Un archivo oficial no es un blog personal: cuando se corrige un documento histórico —más aún uno citado durante un cuarto de siglo en la controversia teológica—, la corrección se anota, se fecha y se explica. Lo que ha hecho el Vaticano es lo contrario: reescribir el texto en silencio, ¿confiando en que nadie lo advirtiera?. Ha hecho falta la Wayback Machine para documentar el cambio.

Y llama la atención el momento. La modificación se produce entre octubre de 2025 y abril de 2026, es decir, en paralelo al intercambio de comunicaciones entre la Santa Sede y la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, cuyo contencioso doctrinal con Roma versa, precisamente, sobre estas materias: el diálogo interreligioso, la libertad religiosa, los gestos de Asís y del pontificado de Juan Pablo II hacia el islam. La frase de Wadi Al-Kharrar figuraba desde hacía décadas en el argumentario tradicionalista.

InfoVaticana se ha puesto en contacto tanto con la Fraternidad como con la Santa Sede, y ha podido confirmar que esta cuestión específica no ha sido objeto directo de las comunicaciones entre las partes. La coincidencia temporal, sin embargo, merece ser reseñada, porque es ilustrativa: mientras Roma dialogaba con quienes llevan décadas señalando los gestos interreligiosos de aquel pontificado, alguien retiraba discretamente del archivo oficial una de las piezas más incómodas de ese expediente, en vísperas de la crisis que estallaría con las consagraciones de Écône y la Nota del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

Sea cual sea la explicación, la lección que deja este episodio no es tranquilizadora en ninguna de sus dos mitades: un aparato capaz de atribuir a un Papa, durante veinticinco años y en tres soportes oficiales distintos, palabras que no pronunció; y ese mismo aparato corrigiendo la historia sin dejar rastro cuando le conviene. La pregunta inevitable es cuántos otros documentos de vatican.va han sido retocados sin que nadie lo sepa. Esta vez, al menos, quedaron las capturas.

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