El Mont-Saint-Michel aprueba por primera vez en trece siglos los estatutos canónicos de su santuario

El Mont-Saint-Michel aprueba por primera vez en trece siglos los estatutos canónicos de su santuario

El Mont-Saint-Michel, uno de los principales lugares de peregrinación de Francia y uno de los santuarios más emblemáticos dedicados al arcángel San Miguel, cuenta desde el pasado 23 de julio con unos estatutos canónicos que regulan oficialmente la vida y la misión del santuario. La promulgación, realizada por el obispo de Coutances, mons. Grégoire Cador, constituye un hecho inédito desde la fundación del Mont en el siglo VIII.

Lejos de tratarse de un mero trámite administrativo, la diócesis ha querido aprovechar esta decisión para reafirmar la identidad espiritual del Mont-Saint-Michel en un lugar que recibe cerca de tres millones de visitantes al año. El objetivo, según el rector del santuario, don Pierre Doat, es recordar que el célebre conjunto monumental «no es solo un lugar patrimonial», sino, ante todo, «un santuario llamado a conducir las almas a Cristo» desde hace más de trece siglos.

Un marco jurídico para una misión ya existente

Los nuevos estatutos responden a lo previsto por el Código de Derecho Canónico de 1983, que establece que los santuarios oficialmente reconocidos deben contar con un texto que defina su misión, organización y funcionamiento.

En el caso del Mont-Saint-Michel, esa realidad pastoral existía desde hacía siglos, pero nunca había quedado recogida en un único documento. Los estatutos, por tanto, no crean un nuevo santuario, sino que ofrecen un marco canónico a una misión que ya se desarrollaba de forma estable.

El texto define las responsabilidades del rector, las relaciones con la diócesis y la organización del santuario. También precisa que este no se limita a la célebre abadía, sino que comprende igualmente la iglesia parroquial de San Pedro, el priorato de Ardevon, dedicado a la acogida de peregrinos, y la propia abadía, que continúa siendo propiedad del Estado francés, aunque integrada plenamente en la vida espiritual del santuario.

«El Mont no es solo un lugar patrimonial»

El verdadero alcance de esta decisión, sin embargo, va más allá del aspecto jurídico. En declaraciones a Aleteia, el rector del santuario, don Pierre Doat, explica que los nuevos estatutos buscan dejar constancia de la vocación espiritual del Mont-Saint-Michel.

«La ambición es recordar que el Mont no es únicamente un lugar patrimonial», afirma. A su juicio, la misión del santuario consiste en conducir a los peregrinos hacia Cristo a través de la gracia particular asociada a este lugar, consagrado desde sus orígenes al arcángel San Miguel.

Doat subraya además que el santuario posee un mensaje espiritual propio, configurado a lo largo de los siglos por la devoción de los fieles. En él, san Miguel es venerado como testigo de la misericordia divina, protector en el combate espiritual, custodio de los difuntos y signo de la cercanía del mundo angélico. «Desde su fundación, este lugar testimonia la proximidad del mundo celestial; la roca es el signo visible de la presencia invisible de los ángeles y de san Miguel», asegura.

Evangelizar en uno de los lugares más visitados de Francia

La promulgación de los estatutos tuvo lugar durante la tradicional Peregrinación de las Marismas, en la que centenares de fieles atraviesan a pie la bahía para llegar al santuario siguiendo la antigua tradición de los miquelots.

La diócesis considera que esa dimensión peregrina resulta esencial para la misión evangelizadora del Mont-Saint-Michel, especialmente en un lugar donde la inmensa mayoría de los visitantes acuden como turistas. «Lo que realmente hace detenerse a las personas no son las actividades organizadas, sino encontrarse con un grupo de peregrinos rezando», señala don Pierre Doat en la entrevista.

Con ese objetivo, este verano se ha puesto en marcha por primera vez un equipo de una quincena de voluntarios encargado de recibir a los visitantes en la explanada de la abadía, responder a sus preguntas y ofrecer un primer anuncio de la fe.

Una misión compartida por varias comunidades

La promulgación de los estatutos va acompañada de una nueva identidad visual y de una página web destinadas a presentar de forma unitaria las distintas realidades que desarrollan su misión en el Mont-Saint-Michel.

Entre ellas figuran las Fraternidades Monásticas de Jerusalén, responsables de la oración litúrgica en la abadía. La comunidad masculina pondrá fin a su presencia en el santuario durante 2027 dentro del proceso de reorganización de la congregación, mientras que las hermanas continuarán desarrollando allí su misión.

Junto a ellas, los sacerdotes de la Comunidad San Martín seguirán siendo los responsables de la atención pastoral del santuario y de la iglesia de San Pedro, en colaboración con el priorato de Ardevon, desde donde se organizan retiros, conferencias y la acogida de peregrinos.

Con la aprobación de estos estatutos, la diócesis de Coutances y Avranches pretende dejar claro que el Mont-Saint-Michel no es únicamente uno de los grandes monumentos de Europa, sino un santuario vivo cuya razón de ser continúa siendo la oración, la peregrinación y el anuncio del Evangelio bajo la protección del arcángel San Miguel, príncipe de las milicias celestiales.

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