La comunidad de los hermanos de las Fraternidades Monásticas de Jerusalén pondrá fin en 2027 a una presencia que ha marcado durante un cuarto de siglo la vida espiritual del Mont Saint-Michel. La diócesis de Coutances y Avranches anunció esta semana que los religiosos abandonarán la abadía normanda dentro del proceso de reorganización interna que está llevando a cabo la comunidad, aunque las hermanas permanecerán en el santuario y continuarán desarrollando allí su misión.
La noticia supone el cierre de una etapa iniciada el 24 de junio de 2001, cuando los institutos masculino y femenino de las Fraternidades de Jerusalén llegaron al Mont Saint-Michel por invitación de la diócesis. Desde entonces, su presencia ha formado parte del paisaje espiritual de uno de los lugares de peregrinación más emblemáticos de Francia, donde cada año confluyen miles de peregrinos, turistas y visitantes atraídos tanto por la historia de la abadía como por su dimensión religiosa como por el paísaje que ofrece.

Según explicó la diócesis en un comunicado, los hermanos ya han comenzado a redistribuirse hacia otros destinos de la comunidad y su salida definitiva tendrá lugar en el verano de 2027. Las hermanas, por el contrario, continuarán residiendo en el Mont y seguirán colaborando estrechamente con el santuario y con la diócesis.
Una misión que continuará con las hermanas
La marcha de los hermanos no supondrá una interrupción de la actividad religiosa en la abadía. La diócesis ha querido subrayar que la misión confiada a las Fraternidades de Jerusalén continuará gracias a la permanencia de las hermanas, que seguirán asegurando la acogida de peregrinos y visitantes, así como la celebración de los oficios litúrgicos.
Esta labor se desarrollará además en colaboración con la Comunidad de San Martín, responsable del santuario del Mont Saint-Michel y de la parroquia de Pontorson, que desde hace años participa en la atención pastoral de este importante centro de peregrinación.
El objetivo, según la diócesis, es garantizar que el Mont Saint-Michel continúe siendo un lugar de oración, evangelización y acogida espiritual, pese a la reducción de la presencia de las Fraternidades.
Una comunidad nacida en el corazón de París
La historia de las Fraternidades Monásticas de Jerusalén comenzó en París en 1975 de la mano del sacerdote francés Pierre-Marie Delfieux. Su fundador había pasado un periodo de vida eremítica en el desierto del Hoggar, en Argelia, una experiencia que marcaría profundamente el carisma de la futura comunidad.
A su regreso a Francia, Delfieux propuso una intuición poco habitual en la vida monástica contemporánea: recuperar la tradición contemplativa de la Iglesia, pero viviendo no en lugares apartados, sino en medio de las grandes ciudades. Con el respaldo del entonces arzobispo de París, el cardenal François Marty, nacieron las Fraternidades de Jerusalén.
Su lema, «En el corazón de la ciudad, en el corazón de Dios», resume una espiritualidad que busca unir la oración litúrgica, la adoración y la vida fraterna con la presencia evangelizadora en entornos urbanos marcados por la secularización.
Con el paso de los años, la comunidad se extendió a distintos países y abrió nuevas fundaciones en Francia, Italia, Bélgica, Alemania, Polonia, Canadá y otros lugares. Sus comunidades son especialmente conocidas por el cuidado de la liturgia, el canto de los oficios y la acogida espiritual de quienes buscan espacios de silencio y oración en medio del ritmo acelerado de la vida moderna.
Un aniversario marcado por la gratitud
La salida de los hermanos coincide además con un aniversario significativo. Este año se cumplen veinticinco años de la llegada de las Fraternidades al Mont Saint-Michel, una efeméride que la diócesis y la comunidad celebrarán conjuntamente el próximo 21 de junio.
La jornada incluirá una Misa de acción de gracias presidida por el obispo de Coutances y Avranches, monseñor Grégoire Cador. Será una ocasión para agradecer el trabajo realizado durante estas décadas y para reconocer la contribución de una comunidad que ha acompañado la vida espiritual de la abadía desde comienzos del siglo XXI.
Aunque la partida de los hermanos marcará el final de una etapa, la diócesis insiste en que la presencia de las Fraternidades de Jerusalén continuará en el Mont Saint-Michel a través de las hermanas, que seguirán manteniendo vivo el carisma de oración y acogida que ha caracterizado a la comunidad desde su llegada a la abadía.