Los santuarios de Cotignac permanecen intactos tras un devastador incendio en el sur de Francia

Los santuarios de Cotignac permanecen intactos tras un devastador incendio en el sur de Francia
Crédito: EuroNews

Los santuarios de Nuestra Señora de las Gracias y de San José de Cotignac, dos de los principales centros de peregrinación de Francia, permanecen intactos después del incendio forestal que entre el martes y el miércoles arrasó más de 2.500 hectáreas en el departamento de Var, en el sureste del país. El fuego destruyó cerca de 60 viviendas, obligó a evacuar a unas 500 personas y movilizó a más de 900 bomberos, incluidos efectivos llegados de otras regiones del sur de Francia.

Las llamas alcanzaron durante la noche el entorno de Cotignac, uno de los pueblos medievales más conocidos de la Provenza, cuya población se multiplica durante el verano. Aunque el incendio llegó a escasos metros de los dos santuarios, ambos edificios resultaron finalmente ilesos.

Evacuación de los santuarios

Ante el avance del fuego, las autoridades ordenaron evacuar el santuario de Nuestra Señora de las Gracias y el monasterio de San José de Bessillon. También abandonaron el lugar las comunidades religiosas, los peregrinos, las familias presentes y los grupos de jóvenes que participaban en campamentos de verano.

El rector del santuario agradeció la labor de los bomberos y destacó que los trabajos de desbroce realizados en los últimos años alrededor de los edificios contribuyeron a reforzar su protección frente al incendio.

Balance del incendio

El incendio se declaró el martes en las proximidades de Pontevès y se propagó rápidamente, favorecido por el viento y la sequedad del terreno, atravesando varias localidades antes de alcanzar Cotignac.

Según el último balance, cuatro personas resultaron heridas —dos bomberos y dos civiles—, cerca de 60 viviendas quedaron destruidas o dañadas y miles de abonados sufrieron cortes en el suministro eléctrico, especialmente en Cotignac.

Un santuario unido a la historia de Francia

Cotignac ocupa un lugar destacado en la historia espiritual francesa. Según la tradición, la Virgen María se apareció allí en 1519 a Jean de La Baume y pidió la construcción de un santuario bajo la advocación de Nuestra Señora de las Gracias.

El lugar está además estrechamente vinculado a la monarquía francesa. Tras más de dos décadas de matrimonio sin descendencia, el rey Luis XIII encomendó sus oraciones a Nuestra Señora de las Gracias. Meses después nació el futuro Luis XIV, lo que convirtió el santuario en un importante destino de peregrinación para las familias y para quienes rezan por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

A pocos kilómetros se encuentra el santuario de San José de Bessillon, levantado en el lugar donde la tradición sitúa la aparición de san José al joven pastor Gaspard Ricard en 1660.

Un motivo de acción de gracias

Mientras continúan las labores de evaluación de los daños ocasionados por el incendio, la preservación de ambos santuarios ha sido recibida con alivio por numerosos fieles.

Sin atribuir este hecho a un milagro —un discernimiento que corresponde a la autoridad de la Iglesia cuando procede—, muchos peregrinos lo consideran un motivo de acción de gracias en medio de una tragedia que ha dejado miles de hectáreas calcinadas y decenas de viviendas destruidas.

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