Un año después del ataque israelí que causó tres muertos en la parroquia de la Sagrada Familia de Gaza, la comunidad católica volverá a reunirse para rezar por las víctimas, los heridos y la paz. La celebración tendrá lugar este domingo 19 de julio, mientras la Franja continúa marcada por los bombardeos, la destrucción y una emergencia humanitaria que no ha terminado.
El párroco, el padre Gabriel Romanelli, ha anunciado una Misa especial por quienes murieron el 17 de julio de 2025 y por sus familias. La conmemoración será también una oración por el perdón y por el fin de una guerra que ha reducido barrios enteros a escombros y ha convertido los desplazamientos más elementales en una prueba diaria.
Tres muertos en el ataque contra la parroquia
El ataque del 17 de julio de 2025 causó la muerte de Saad Issa Kostandi Salameh, portero de la parroquia, de 60 años; Foumia Issa Latif Ayyad, de 84 años, que se encontraba en una tienda de Cáritas utilizada como centro de apoyo psicológico; y Najwa Abu Dawud, quien falleció horas después a causa de las heridas.
El padre Romanelli también resultó herido levemente en una pierna y tuvo que ser trasladado a un hospital. El impacto sembró el terror entre las numerosas personas que se refugiaban dentro del recinto parroquial.
Tres días después, durante el Ángelus del 20 de julio de 2025, León XIV expresó su profundo dolor por lo sucedido, recordó por su nombre a las víctimas y renovó su llamamiento a la paz y al respeto del derecho humanitario.
«Rezaremos por las almas de quienes murieron aquel triste día», ha afirmado Romanelli. La parroquia rezará también «por los heridos, por sus familias, por el perdón y por la paz».
La violencia continúa pese al alto el fuego
La conmemoración llega mientras la violencia sigue presente en distintos puntos de la Franja, pese al alto el fuego todavía vigente.
Solo durante la jornada del jueves 16 de julio, varias operaciones del Ejército israelí causaron al menos cinco muertos. Entre ellas se registraron ataques con drones contra un vehículo al oeste de Jan Yunis, bombardeos sobre tiendas de desplazados en las playas de la ciudad de Gaza y disparos en los barrios de Zeitoun y Tuffah.
La emergencia humanitaria tampoco ha terminado. Cerca de un millón de desplazados continúan viviendo en tiendas de campaña y refugios improvisados, ahora además bajo las altas temperaturas del verano.
«Las calles de Gaza están destruidas»
El padre Romanelli ha descrito una ciudad en la que incluso los desplazamientos más breves se han vuelto extremadamente difíciles.
«Las calles de Gaza están destruidas», ha explicado. En algunos puntos solo es posible avanzar unos metros y el asfalto ha desaparecido. «Hay baches, restos, escombros, hierros retorcidos y cristales».
A la destrucción se suma el precio del combustible. Un litro de gasóleo cuesta aproximadamente 13,5 dólares, mientras que el de gasolina alcanza los 27 dólares.
La situación afecta directamente a las actividades de la parroquia, que intenta trasladar diariamente a los niños hasta la escuela de verano del Oratorio San José. Para evitar que queden aislados, la comunidad ayuda económicamente a algunos de los pocos autobuses y minibuses que todavía funcionan, con el fin de que puedan recoger a niños, jóvenes y familias.
El 80 % de las infraestructuras sigue destruido
Monseñor William Shomali, vicario general y vicario patriarcal latino para Jerusalén y Palestina, ha advertido de que el 80 % de las infraestructuras de Gaza continúa destruido.
No se trata únicamente de edificios. También han quedado gravemente dañadas las redes de agua y electricidad, mientras numerosas escuelas y universidades han desaparecido o están inutilizadas.
Shomali señaló que se ha producido una ligera mejora en el suministro de alimentos, que ahora entran desde Israel y después son vendidos dentro de la Franja.
El patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, comprobó durante su visita de junio que los mercados estaban algo más abastecidos que en su viaje anterior, realizado poco antes de Navidad.
La parroquia prepara la reapertura de su escuela
En medio de este escenario, el Patriarcado Latino de Jerusalén espera reabrir en septiembre la escuela de la parroquia de la Sagrada Familia, con capacidad para alrededor de mil alumnos.
La reapertura permitirá que muchos niños vuelvan a estudiar después de meses de guerra, desplazamientos y miedo.
«De este modo, los niños al menos no permanecerán en la calle», ha explicado Shomali. «Es importante que vuelvan a estudiar, para intentar devolverlos lentamente a la normalidad y ayudarles a superar el trauma de la guerra».
Un año después del ataque, la parroquia de Gaza sigue haciendo lo que puede entre las ruinas: rezar por sus muertos, cuidar a los heridos, llevar a los niños a la escuela y mantener viva una comunidad que se niega a desaparecer.