Cinco cierres en tres meses reflejan el retroceso de la Compañía de Jesús en España por la falta de vocaciones

Cinco cierres en tres meses reflejan el retroceso de la Compañía de Jesús en España por la falta de vocaciones

La Compañía de Jesús atraviesa un nuevo proceso de reorganización en España marcado por la disminución del número de religiosos y la escasez de vocaciones. En apenas tres meses, los jesuitas han anunciado el cierre de cinco comunidades y obras estables en distintos puntos del país, una decisión que la propia orden atribuye a la imposibilidad de mantener su presencia con los efectivos actuales.

El caso más simbólico ha sido el de Murcia, donde el pasado 16 de junio concluyó una presencia ininterrumpida de casi cinco siglos. Según informa El Debate, el provincial de España, el padre Enric Puiggròs SJ, firmó junto al obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, el acuerdo que pone fin a la comunidad jesuita estable en la ciudad, reconociendo que «por ahora» ya no resulta posible mantener allí una comunidad religiosa.

Murcia pone fin a casi 500 años de presencia jesuítica

Los primeros jesuitas llegaron a Murcia en 1555, apenas quince años después de la fundación de la Compañía de Jesús por san Ignacio de Loyola y todavía en vida de su fundador. La clausura de esta comunidad constituye una de las decisiones más significativas dentro del actual proceso de reorganización de la provincia jesuita de España.

En el acto de despedida, Puiggròs explicó que la decisión responde al proceso de reorganización que la orden viene desarrollando desde hace años como consecuencia de la reducción del número de religiosos disponibles.

Cinco cierres en pocos meses

El cierre de Murcia no ha sido un hecho aislado. En las últimas semanas también han cesado la presencia estable de los jesuitas en la parroquia de San Esteban del Mar, en Gijón, encomendada a la Compañía desde hace 59 años; en la residencia del Colegio del Salvador de Zaragoza; y en la comunidad del barrio del Clot, en Barcelona.

A estas clausuras se sumará próximamente la comunidad jesuita de Santiago de Compostela, cuyo cierre está previsto para el próximo mes de agosto.

La sucesión de estos anuncios refleja un proceso de concentración de comunidades que la Compañía considera necesario para adaptar su presencia en España a la realidad vocacional actual.

Una crisis que afecta a la vida religiosa

Aunque la situación de los jesuitas resulta especialmente significativa por el peso histórico de la orden en la Iglesia española, el fenómeno no es exclusivo de la Compañía de Jesús.

En los últimos años numerosas congregaciones religiosas, tanto masculinas como femeninas, han reducido su presencia territorial debido al envejecimiento de sus miembros y a la escasez de nuevas vocaciones, una tendencia que afecta de forma generalizada a España y a otros países de Europa occidental.

En sus comunicaciones, los jesuitas presentan estos cierres como una nueva etapa en su misión apostólica y subrayan que la espiritualidad ignaciana continuará presente a través de colegios, instituciones, obras apostólicas y numerosos laicos vinculados a la tradición de san Ignacio. Sin embargo, el progresivo cierre de comunidades religiosas constituye también un reflejo de la crisis vocacional que atraviesa buena parte de la vida consagrada en Occidente.

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