El arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella, ha hecho balance del curso pastoral en una extensa entrevista concedida a Ràdio Estel, marcada por la visita de León XIV a España y por diversos asuntos de actualidad eclesial. Durante la conversación, el cardenal respaldó la actuación del Pontífice respecto a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), defendió la aplicación de los protocolos en la investigación al cardenal Cristóbal López Romero, confirmó que espera el nombramiento de su sucesor «lo antes posible» y realizó una valoración muy positiva de los primeros meses del nuevo pontificado.
«León XIV nos ha dado una gran lección»
Omella aseguró que la visita apostólica del Papa ha dejado una «semilla preciosa» en la Iglesia en España y afirmó que ahora corresponde a los fieles hacer fructificar sus enseñanzas.
A su juicio, uno de los momentos más significativos del viaje fue el discurso pronunciado por León XIV ante las Cortes Generales.
«En su discurso en el Congreso de los Diputados, León XIV nos ha dado una gran lección de cómo trabajar por el bien común y de vivir la diversidad en comunión», afirmó.
El arzobispo describió al Pontífice como «un hombre muy preparado intelectualmente», con una amplia experiencia pastoral adquirida durante décadas en Perú y una visión serena de la realidad. «Observa las heridas del mundo con una mirada siempre benigna y bondadosa, dando una respuesta desde el Evangelio y desde la humanidad», señaló.
Omella también destacó la sencillez con la que el Papa vive la vida comunitaria. Recordó que durante su estancia en Barcelona compartieron las comidas, la oración y la convivencia cotidiana en el Palacio Episcopal, una experiencia que, según dijo, le permitió conocer de cerca una faceta especialmente humana del Pontífice.
«Si no quieren venir, que no digan que son Iglesia católica»
Uno de los asuntos abordados durante la entrevista fue la reciente crisis entre la Santa Sede y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
Omella recordó que desde hace años la Iglesia ha intentado restablecer la plena comunión con la fraternidad fundada por monseñor Marcel Lefebvre, aunque esos esfuerzos no han dado resultado.
«Hay una trayectoria de muchos años intentando el acercamiento y la unidad, pero desgraciadamente no lo hemos conseguido», afirmó.
El cardenal defendió la actuación de León XIV y resumió así el mensaje que, a su juicio, el Papa ha dirigido a la FSSPX:
«El Papa ha sido valiente. Les da la mano, pero les lanza un mensaje que viene a decir: “Si no queréis venir y encontrarnos juntos en Jesucristo, haced vuestro camino, pero no digáis que sois Iglesia católica”».
A pesar de ello, expresó su deseo de que algún día pueda recuperarse la plena comunión.
«Ojalá pudiéramos vivir la comunión. Rezamos para que triunfe la unidad», añadió, calificando la actual separación como «una sangría» para la Iglesia.
«Que sea la justicia quien diga quién tiene razón»
El arzobispo de Barcelona también se refirió a la investigación preliminar abierta por el Vaticano al cardenal Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat, tras las denuncias por presuntos comportamientos inapropiados con mujeres adultas.
Omella explicó que, tras conocerse la noticia, telefoneó personalmente al purpurado.
«Le llamé y le dije que estaba rezando por él», relató.
Al mismo tiempo, defendió que los protocolos establecidos por la Iglesia deben seguir su curso y que corresponde a la justicia esclarecer los hechos.
«Tenemos que ser justos, exigentes y responsables en nuestros actos. Si alguien nos denuncia, que sea la justicia la que diga quién tiene razón. Ojalá en todos los ámbitos de la sociedad se actuara así. Es la única manera de resolver problemas tan graves y dolorosos», afirmó.
A la espera de su sucesor
Omella, que cumplió 80 años el pasado 21 de abril y dejó de ser cardenal elector, reconoció que espera ya el nombramiento del nuevo arzobispo de Barcelona.
«En este momento soy el obispo en activo de mayor edad de la Conferencia Episcopal Española. Ya me toca. Estoy esperando que el Papa diga quién es mi sucesor. Espero que sea lo antes posible», señaló.
Preguntado por el perfil que desearía para quien le suceda, evitó hacer consideraciones personales.
«Al que nombren lo aceptaremos y pido que sea aceptado, igual que yo me sentí acogido cuando llegué. Lo importante es respetar a la persona, trabajar con ella y colaborar», manifestó.
Confía en la beatificación de Antoni Gaudí
El cardenal expresó además su confianza en que la beatificación de Antoni Gaudí pueda producirse próximamente.
«Todos la estamos esperando», afirmó, al tiempo que recordó que, tras la visita de León XIV y la inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, la figura del arquitecto catalán ha alcanzado una proyección internacional aún mayor.
Según Omella, Gaudí «ha llegado al corazón no solo de los catalanes, sino de todo el mundo», no únicamente por su genio artístico, sino también «por su vida y por su testimonio de amor a Dios y a los pobres».
Al hacer balance de sus más de diez años al frente de la archidiócesis, el arzobispo aseguró que le gustaría ser recordado como un pastor que trabajó por la unidad y la comunión. «Si caminamos unidos, haremos de Cataluña y de Barcelona una realidad maravillosa», concluyó.